La pesadilla de una noche de tórrido verano

Los sueños de la sinrazón, y más en verano, engendran monstruos...

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Jura Eliseo por lo más sagrado que cuando conoció a Alabe en el mes de agosto  y se quedó prendado de ella no mediaba ningún interés bastardo. Antes al contrario, pues él era un hombre de posición económica desahogada, empleado de una poderosa empresa del sector eléctrico, sección PYMES, viudo sin hijos, y sin más dependencia sentimental que la que marcaba Matilde, su anciana madre, a la que todos los días le llevaba el ABC y, de vez en cuando, un par croissant o unas flores.

-Qué buen hijo eres, Eli-le decía la señora mientras mojaba un cuerno del bollo en su café con leche descafeinado.

-Mamá, ni bueno ni malo-le replicaba sonriendo-Soy tu único hijo.

No jura en cambio que de vez en cuando cae en fase crítica con su propia vida, y lejos de verse como un héroe de nuestro tiempo, pues no es ni héroe ni mucho menos contemporáneo, se deprime, se va a Zángano´s Blue y se entretiene mirando en la tele programas rosáceos con Belén Esteban y un homosexual serie locatis mientras se homenajea a sí mismo con uno, dos, y a veces tres, gin-tonics que prepara el barman con mucho limón y unas hojitas de menta. De resultas de sus soledades alcohólicas Eliseo es de los de tripa generosa, pronunciada aún más por el cinturón apretado por debajo del estómago.

Una de estas tardes en la barra del Zángano´s, normalmente bastante tranquila, descubrió a Alba.

2

Alba acababa de pagar a su madre la dentadura postiza más cara y lucida que la buena señora soñó jamás. Alba era una hija excelente. Había pospuesto su sueño de estudiar astronomía y ganar una plaza en el Observatorio del Monte Palomar –donde estaba segura de que descubriría una nueva galaxia y se enamoraría de un astrónomo que se pareciese a Hugh Jackman– por complacer a su madre. Su madre era una actriz frustrada. De joven dominaba a la perfección el repertorio de los hermanos Quintero, pero un director de escena muy moderno le dijo que para dar el salto a actriz de calidad debía de cambiar dos cosas fundamentales.

-Primero, cambiar de repertorio, porque los Quintero están apolillados y ya no venden nada. Y luego cambiarte los piños, hija, que los tienes en rompan filas.

Aquel director de escena sin escrúpulos destrozó a la madre de Alba, y su hija, tan buena chica, se propuso aplazar sus sueños hasta que su madre pudiera competir en sonrisa con Rita Hayworth. Aprovechó su palmito para ganar mucho dinero como chica de compañía de esas que aparecen por los vestíbulos de los hoteles de lujo. Cuando ahorró lo suficiente Rita Hayworth había muerto, y a su madre sólo le daban papeles de castañera o de figurante en las zarzuelas. Lo peor es que no sólo se le había pasado el arroz a su madre, sino también a ella, que ya no estaba para empezar a estudiar nada, sino sólo para entretener, y en buena parte con mucha conversación,  las horas perdidas de hombres como Eliseo.

-Te apasiona la azarosa vida de Belén Esteban, ¿no? –fue su aproximación al caballero..

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Ligaron.

Eliseo pareció no darle demasiada importancia al pasado que Alba sólo disfrazó superficialmente, y empezó a espaciar más las visitas a su madre. Alba se dejaba caer dos o tres veces en semana por el Zángano´s, lo suficiente para que Eliseo, un hombre malgo misógino y despegado de los negocios del amor, sintiera que había en su vida otros argumentos que la electricidad, las pymes, Zángano´s y aquella madrecita del alma querida que en su pecho (el del hijo) llevaba una flor.  Alba y Eliseo hablaban, tomaban los gin tonics juntos y alguna vez, como dos o tres por trimestre,  continuaban la conversación en la chaise-long de su casa. Entponces dialogaban largo y tendido, mayormente tendidos y livianos de ropa. Pero antes, no dejaban de ver juntos aquel programa del corazón con mariquita incluído que mantenía en vilo a toda España y que en el fondo era lo que les había unido.

-Este Coto Matamoros es un hacha –decía él- ¿Verdad que parece que acaba de decapitar a Ana Bolena?

-A mí me apasiona más Carmen Rossi-comentaba ella- Me da mucha moral vela tan gordita y tan segura de sí misma. Y , sobre todo, flipo con mi tocaya…

-¿Tu tocaya?

-Claro, Cayetana, la duquesa de Alba.

4

En mala hora dijera semejante cosa. Ya se sabe lo caprichosos y turbulentos que son los sueños, y sobre todo en verano. Las tórridas noches de aquel estío de 2010 precipitaron la crisis. Porque sucede que a veces, Morfeo visualiza criaturas monstruosas como las del Bosco y te las incrusta por sorpresa entre tus personas queridas o en las aspiraciones que tienes más cerca. Nadie sabe por qué, porque los sueños carecen de razón inmediata. Pero apareceny no dejan su sádica huella en vano.

Y a Eliseo aquella noche le  aconteció  en su sueño algo espantoso.

Parte buena: soñaba que al fin el amor había vencido sus prejuicios y doblegado sus reticencias. Soñaba que se casaba con Alba, y a la boda acudían su madre, feliz de que su querido hijo al fin llenara su vida con algo más que  su trabajo y sus gin-tonics, y la madre de ella, más feliz todavía de encontrar sentido para aquella sonrisa de Rita Hayworth que, desgraciadamente,  ya no podría lucir en la escena.

Parte mala: Alba era Alba, pero no la deliciosa criatura que había descubierto en Zángano´s Blue. Sino un  híbrido de ella con esa pintoresca duquesa que se asomaba a los programas de corazón usurpando en su título el bello y poético nombre de su amada.

-¡Santo cielo! –resopló sudoroso al despertar de su pesadilla- ¡Yo quería casarme con Alba, no con la niña de El exorcista!…

Y Eliseo decidió volver a ser un tipo solitario, anodino y bebedor de gin-tonics,  hasta que los sueños del otoño o del invierno le propiciaran mejores sensaciones.

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4 Responses to “La pesadilla de una noche de tórrido verano”


  1. 1 maribel agosto 5, 2010 en 7:05 am

    Pobre Eliseo la vida es para arriesgarse sino es muy aburrida , como no tenemos bastante con la crisis encima nos quedamos sin ilusiones…pobre Eliseo,,,,jajajç

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  2. 2 Franciska agosto 5, 2010 en 9:34 am

    !!! Los sueños!!!, ¿donde empiezan a juntarse con la realidad?.
    Creo que una de las mejores sensaciones que podemos tener, es al despertar, si has tenido un sueño agradable ,volver a recordarlo, hay que darse prisa porque sino desaparece y nunca mas te acordarás, por eso si quieres analizarlos, tienes que tener en la mesilla un lapiz y un papel y esribirlos, hacer la prueba os asombrareis de muchas cosas.

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  3. 3 José Ramón agosto 5, 2010 en 12:10 pm

    Estaba escribiendo una tontería muy rimbombante, muy desde mi púlpito. Y, afortunadamente, antes de terminarla y enviarla he dado a no sé qué tecla sin querer y se me ha ido todo a la porra. Mucho mejor así.
    Nos seguimos viendo y leyendo en vacaciones. Saludos, abrazos y besos a todos.

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  4. 4 José Miguel agosto 5, 2010 en 6:12 pm

    Gracias José Ramón, por la parte que me toca. Para “pontificar” sobran candidatos. Los relatos del duende son un pequeño oásis donde descansar, sonreir a veces, y siempre relativizarlo todo.

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