De la esférica dificultad de las albóndigas y otras cuestiones

Lo fácil que le salieron a Dios (o a la física) las esferas y lo difícil que es conseguir la redondez de las albóndigas...

Entretanto, pensamientos.

Olvida uno a menudo que un blog es como el escaparate donde se exhiben las prostitutitas de Ámsterdam: en alguna medida estás expuesto a las miradas del caminante. Interesas si tu punto de vista conecta con el suyo. Y si poca gente va a Bretaña, menos aún coincidirá con el matiz de las observaciones que apuntaste. Quizá convenga guardar el resto de los recuerdos de viaje para más adelante. Quizás.

Y ocuparse a cambio de otros temas de actualidad. Por ejemplo, Stephen Hawking ha descartado la posibilidad de que fuera Dios el creador del mundo. La física puede con todo. Es capaz de haber creado este planeta que, desde las distancias siderales, luce como una perfecta canica azul. Y, con ella, también de explicar las distintas maravillas, fenómenos, disparates y horrores que se registran en ellas. La física, el Big Ban o el evolucionismo son a la postre los responsables de las grandes cadenas montañosas, los vastos desiertos, los mares infatigables. Pero también del Salto del Angel de Venezuela, del asombroso Ayer´s Rock australiano, que uno sólo ha visitado a través del National Geographic Magazine, de las Cataratas Victoria y del Tajo de Ronda. Como cantaba Louis Armstrong, What a wonderful World…

Se asomó a este tajo el viajero una noche de luna llena, desde la balconada del hotel donde se hospedó el poeta Rainer María Rilke en su viaje por España. Qué inspiración la que el vate debió pescar allí. Y qué imaginación la del creador, sea el que propone la Biblia o polifacética física, de potencial hiperbólico como se puede entender. En algunas cosas a los presuntos creadores se les fue la mano: de una parte les nacieron las medusas, los puercos espines y las moscas cojoneras, seres más bien prescindibles. De otra,  el dolor de dedo meñique del pie golpeado contra la pata de la cama, la sensación opresiva del domingo por la noche, los libros de instrucciones en doce idiomas, la depresión, los cuadros que siempre se acaban venciendo de un lado cuando se les cuelga en el salón, las colas en las oficinas de empleo y seres como Kiko Matamoros. Hasta el Dios que niega Hawking y deseamos los cristianos suscribiría lo que dijo Ortega cuando la  segunda República empezó a desvariar: no es esto, no es esto ( a propósito, a uno le enseñaron a acentuar el esto, pero el corrector automático me lo enmienda : ¿es ésto o  es esto?).

Estaba obsesionado este duende con la perfección de las esferas y la redondez del planeta cuando se puso a cocinar uno de sus platos favoritos, las caseras albóndigas de toda la vida. Pero, demonios, qué difícil es  manufacturar una albóndiga. Amigas bien intencionadas a las que recurre en estos casos (hola, amiga, perdona, ¿cómo consigues tú que las albóndigas te salgan redondas?) le hablaron de moldearlas en hueveras de plástico: se espolvorea el hueco con harina, se le rellena de carne picada, se cierra la huevera, se la agita como para mezclar un dry martini y luego, cuando las sacas, las achatas por los polos. Al menda se le ocurrió que a lo mejor tampoco quedaban mal intentándolo con el instrumento para hacer bolas de helado. Pero con tanta sabiduría como hay, y mayormente en Internet, espera lluvia de iniciativas al respecto. El mundo no se sabe si tiene arreglo, pero, volvamos o no a hablar de Bretaña, la esfereidad de las albóndigas no debe ocupar un segundo más de nuestro precioso tiempo.

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14 Responses to “De la esférica dificultad de las albóndigas y otras cuestiones”


  1. 1 José Ramón septiembre 8, 2010 en 8:33 pm

    Lo primero es lo primero: Este, ese, aquel, esta, esa y aquella, según la norma general no deberían llevar tilde nunca, porque son palabras graves acabadas en vocal. La llevan cuando son pronombres, para distinguirlas de los adjetivos.
    Me gusta ese coche. Me gusta ése.
    Esto, eso y aquello son siempre ponombres. Como no hay duda de que se confundan con nada (no hay adjetivos esto, eso ni aquello) no llevan tilde.
    Pero la RAE cambia de criterio a menudo. Te acabo de contar lo que me enseñaron a mí (unos años después que a ti). Ahora la RAE dice que no se acentúen si no es estrictamente necesario; que se intente no acentuar nunca, salvo quizá en algún juego de doble sentido o de malentendido en que sea vital distinguir si adjetivo o si pronombre. Modestamente, a mí esto me parece un error. Las palabras que llevan tilde la deberían llevar siempre, porque si no se creará la confusión y se deshará el hábito. Yo tildo sin pensar, por mera costumbre y hábito. Si tengo que andar con estas disquisiciones me hago un lío.

    P.D.- A la porra el corrector ortográfico. Si pretendes escribir el magnífico título: “El hombre que mató a Liberty Valance” te cambiará la V por B (me lo ha hecho), y sin pedirte permiso. Y si tienes, como yo, un amigo que se apellida Arrazola, te escribirá “aráosla”. Vale que no entienda el apellido de mi amigo, ¿pero por qué manda a quienes lean mi escrito a que corran a ararse su tierra? Probadlo.
    El “Word” sí que está hecho de espaldas al pueblo.

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    • 2 Angelus P. septiembre 17, 2010 en 9:22 pm

      Elocuente explicación, J. Ramón. Pero la función diacrítica de esa tilde no tiene sentido cuando no hay duda de que la palabra es pronombre. De ahí la interpretación actual de la RAE.

      El acento castellano es el aumento de intensidad sonora que se aplica a una sílaba (no así el acento francés, lengua de “acento fijo”, donde las tildes marcan el tono de la sílaba). Y la tilde es la representación gráfica de ese acento. El acento y la entonación son lo que modernamente se denomina “unidades suprasegmentales” (no asustarse) de la lengua, y no surgen de la elaboración gramatical, sino de esas leyes intrínsecas forjadas a lo largo de los siglos por el uso de las palabras que hacen los hablantes. De una observación estadística del fenómeno, se infieren unas reglas de acentuación que, contrariamente a lo que pueda parecer, no son artificiales, pues subyacen en el ya citado uso de las palabras por la gente.

      Por lo tanto, y en términos de la difícil esfericidad, la Tierra no es el globo, sino la albóndiga en que vivo yo… Un inmenso “¡ÑAM!”.

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  2. 3 El Duende de la Radio septiembre 8, 2010 en 11:48 pm

    Grcias, Jose Ramón. ¿Dice algo la docta casa de cómo redondear las albóndigas? Item mas: ¿se pueden seguir haciendo albóndigas conacento?…

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  3. 4 Zoupon septiembre 9, 2010 en 9:07 am

    Stephen Hawking ha descartado la posibilidad de que fuera Dios el creador del Mundo. Dios ha descartado la posibilidad de que fuera Stephen Hawking el creador del Mundo. Claramente la cosa acaba en empate.
    En mi opinión, religión y ciencia también empatan. Los curas pretenden que crea en cosas que nadie ha visto y que tampoco entiendo. Y los científicos, básicamente lo mismo.

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  4. 5 Charivari septiembre 9, 2010 en 7:08 pm

    Qué sabio, Zoupon.
    ¿Y las croquetas, también denomindas con permiso de la RAE cocretas? Dejarlas bien lisitas y con su forma alargada tiene su mérito. Mañana me enfrentaré a su torneado (a cuchara) y envoltura pues acabo de terminar una fuente que tiene una pinta…

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  5. 6 José Ramón septiembre 9, 2010 en 10:17 pm

    Confieso que como tragaldabas todoterreno no me importa demasiado la imperfecta esfericidad de las almóndigas. Sin embargo, con las cocretas tengo una manía: Me gustan más bien pequeñas y alargadas, no esos zeppelines ballenáceos que se ven (por desgracia) en muchos sitios.

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  6. 7 Dora septiembre 9, 2010 en 11:08 pm

    Albóndigas, Dios, acentos… Duende cada vez produces más melé en la coctelera de mi cabeza.

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  7. 8 maribel septiembre 10, 2010 en 6:59 am

    albondigas,acentos,esferas….me estoy mareando!!! jaja lo siento Jose Ramon pero yo no se como se ponen los acentos jiji . bueno y esas vacaciones ya se acabaron??????saludos

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  8. 9 Palinuro septiembre 10, 2010 en 9:14 am

    Item mas de disgresiones gramaticales: ¿esfereidad o esfericidad? Me suena mas esto último. Pertenezco a la generación de niños que se crió (y educó) en la posguerra. En aquel entonces no se hablaba de tildes, sino de acentos. Creo que el vocablo “tilde” es más genérico. ¿O no?

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  9. 10 carmen septiembre 10, 2010 en 10:07 am

    lo que yo creía es que los pronombres se acentuaban cuando sustituyen al nombre salvo en el caso del neutro “esto”… por otra parte, acento creo que es la entonación y tilde el signo ortográfico. Pero insisto en que sólo es lo que creo

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  10. 11 José Ramón septiembre 11, 2010 en 12:04 am

    Y hablando de otra cosa más seria (permitidme el atrevimiento):

    Todas las religiones que conozco (menos el budismo, que ni siquiera sé si es una religión) cren en un dios, o en varios dioses, personales. Es decir, que nos aman, o nos odian, o nos protegen, o nos premian, o nos castigan. Que se cabrean con nosotros o se alegran con nuestras tontunas. Yo confieso que no puedo imaginarme un dios que no sea así.
    Y si Dios es así, entonces nos preguntamos por qué es tan injusto. Por qué ha matado a Fulano, por qué le ha dado un cáncer a Mengano, por qué ha arruinado a Zutano. Con lo buenos que eran, con lo honrados que han sido siempre, con lo que les hemos querido todos. Y, mientras, Perengano, ese canalla, ese cerdo, vive divinamente.
    Si Dios es así, no me extraña que Hawking le tenga ganas, porque no me digáis que lo de Hawking no es una putada de las gordas. Y, como eso no puede ser, como no puede haber un Dios tan…, tan… eso, pues lo lógico es no creer en Él.
    Y si lo que creemos es que Dios no es personal, sino una fuerza cósmica, un Principio Ordenador, una energía, un Uno, un Todo, un Quéséyo, entonces Dios es el Big Bang, y los principos de la termodinámica, y no se distingue en nada de la naturaleza. Y entonces la ciencia es su teología.
    (Perdonad la salida de pata de banco).

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  11. 12 José Ramón septiembre 11, 2010 en 12:10 am

    (Cren no: Creen. Ha sido un lapsus teclae).
    Digo que no sé si el budismo es una religión porque Buda fue un ser humano, no un dios, y los budistas no lo toman por ningún dios. Ni siquiera sé si el budismo menciona que haya algún dios.
    Yo he oído decir que el budismo es “la religión atea”. Por eso he dicho que no sé si es religión o qué. (En todo caso, de ser una religión, me parece que cree en un dios impersonal, abstracto, el Quéséyo que dije antes).

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  12. 13 Ángela septiembre 12, 2010 en 7:40 pm

    Animada por el post del Duende, he perdido el fin de semana haciendo unas albóndigas!! Siempre que las hago, prometo que nunca más. Ni redondas, ni ricas, ni nada. Primero pierdes el tiempo en la cola del super, luego adobándola, luego te curras la salsa, les das forma… y a la hora de sentarte a comerlas, descubres que están malísimas. Nunca más!! ni redondas, ni cuadradas. En la mayoría de los menús del día, incluyen albóndigas. Yo me parece que no volveré a picar.

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  13. 14 Adela septiembre 18, 2010 en 9:31 pm

    Paseando entre souvenires, di con una máquina llena de bolas con sorpresa a un euro, es la bolita perfecta para hacer la albóndiga en una de sus mitades (permite hacer además una albondiga sorpresa entre las demás), un poco más allá en la calle que da al mar, han montado otro chino y…allí me encontré un juguete “klops maker” (made in Spain), no lo podía creer! sólo va con dos pilas pequeñas para vascular una plataforma con seis railes sobre un pivote, en los railes pones las pelotitas de albóndiga y el redondeado es perfecto, las instrucciones dicen…bueno no lo entiendo mucho pero…que el camino recorrido por la potencia de las pilas es mayor que el recorrido por la resistencia de la albóndiga y esto le da la forma perfecta, todo es posible en este mundo!, incluso que uno se quede entretenido viendo las albóndigas de izquierda a derecha y de derecha a izquierda y así te dan las Navidades, o que acabe como objeto de decoración vanguardista en la libreria!, pero…ahí cada uno es libre como un pájaro, ya sabemos que las instrucciones son subjetivas 🙂

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