¡A las barricadas, abuelos!

Menos besarse y más compromiso, caramba...¿O es que no vamos a tener los abuelos nada que decir el 29 de septiembre?...

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Me he reencontrado con Chufi. Qué emoción, qué divertido. Lo guapa que era la condenada cuando le llamaban la musa de la Facultad.

A la vejez viruelas, ahora ya no se llama Chufi, sino Magdalena, que suena más distinguido. Ahora ya no pega carteles, ni se encadena en ningún sitio, ni arma líos para arreglar el mundo, porque es “una dama”. Le ha jodido bastante que le dijera, coño, Chufi…¿ahora vas de señora bien?…Pero me lo ha pasado.

Sigue siendo muy simpática, y a pesar de ser abuela conserva buena parte de su atractivo. Y naturalmente continúa considerándose de izquierdas. Cuesta mucho entenderlo, porque su marido está forrado, vive en el mismo barrio que Botín y cuando viene al centro le conduce su mecánico. Pero antes muerta que sencilla, le gusta ser la rosa más roja del jardín.

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Me ha dicho que somos equipo. Que ante la convocatoria del 29 tenemos que ser persuasores e imaginativos. Que qué se me ocurría.

Le he dicho que yo ya me había dado de baja, pero que me llamó Jenaro, que sigue enredando en una de esas agrupaciones sectoriales, y me dio el coñazo hasta la extenuación. Por favor, por favor, te necesitamos, te llamará Chufi, me dijo. Bueno, me lo quité de encima, si no tengo nada mejor que hacer….

Y cuando Chufi me llamó le dije se trajera al mecánico, que  iba a llevar muchas barajas, muchos juegos de dominó, muchos parchises. Todos los juegos de mesa que pillemos por ahí. ¡Ah!, y películas pornográficas, que hay mucho abuelete salido y todo vale para entretenerles el día D. Entonces se me ha mosqueado.

-Sigues tan guarro como siempre- me ha reprochado.

-Pero…¿donde está tu progresía?- me he defendido yo- ¿No dicen ahora que los abuelos también tenemos derecho a la sexualidad sin tapujos?

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Le he visto llegar,  bajarse del fastuoso BMW mientras el mecánico le abría la puerta. Y la verdad, me he descojonado de risa. Me he acordado de la canción esa de la familia Alcántara, y allí mismo me he puesto a cantar:

Cuéntame/ cómo te ha ido/ desde que yo te dejé de ver

Cuéntame/ cómo es posible/ que sigas siendo de la UGT…

Ella me ha escuchado y, la verdad, se ha cabreado. No ha entendido que el tiempo pasa, y que una cosa es sentirse de izquierdas y otra estar en Belén con los pastores. Quizás tampoco entendiera que yo sólo acepté el embarque de Jenaro por volver a ver a Chufi, que en el fondo me gustaba…

Pero ¿cómo va a aceptar la Magdalena esta que a mí lo de ser un abuelo piquete me parece de coña? Y, sobre todo, ¿cómo le explico que el día de la Huelga General pensaba llevar a mis nietos a ver Toy Story?

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3 Responses to “¡A las barricadas, abuelos!”


  1. 1 Zoupon septiembre 20, 2010 en 11:12 am

    Desde que escuché el llamamiento a la huelga de los abuelos, esperaba tu comentario, y desde luego que no me ha defraudado. Y se me ocurren unos pocos casos posibles:

    Caso 1:

    Premisa a: El sindicalista quiere y debe ir a la manifa.
    Premisa b: El sindicalista tiene niños pequeños.
    Premisa c: La guardería de sus niños está cerrada por la huelga.
    Premisa d: No se puede llevar la pancarta y los cochecitos de los niños al mismo tiempo.

    Dilema: ¿Debe o no el padre del sindiclista quedarse con los churumbeles para que aquel pueda ir a la manifa?

    Caso 2:

    Premisa a: El sindicalista quiere y debe ir a la manifa.
    Premisa b: El sindicalista tiene padres ancianos.
    Premisa c: El centro de día esta cerrado por la huelga.
    Premisa d: No se puede llevar la pancarta y la silla de ruedas de un anciano al mismo tiempo.

    Dilema: ¿Debe o no el padre del sindicalista hacer de tripas corazón y cambiarse él solo el pañal de la incontinencia?

    Caso 3

    Premisa a: El sindicalista quiere y debe ir a la manifa.
    Premisa b: El sindicalista se cree que los viejos son idiotas.
    Premisa c: Los viejos constatan que el verdadero idiota es el sindicalista
    Premisa d: Se puede llevar la pancarta y decir gilipolleces al mismo tiempo.

    Dilema: ¿Debe o no el padre del sindicalista retirarle el saludo a su hijo, por memo?

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  2. 2 José Ramón septiembre 20, 2010 en 1:54 pm

    Bravo, Zoupon.

    Creo que los abuelos cuidan a los nietos por puro amor desinteresado tanto a ellos como a sus hijos. Creo que se han pasado la vida ayudando, echando una mano, y lo siguen y lo seguirán haciendo siempre.
    Pedirles que secunden la huelga no es ya una gilipollez. A eso estamos acostumbrados. Es una salvajada.
    -Papá: ¿Te puedes quedar mañana con David?
    -Ni de coña. Te jodes.
    (¿Estos imbéciles, estos insensibles, estos cabeza-pedrusco creen que la cosa es así?).
    Alucino.

    (Yo también conozco a un millonario rojo rojísimo, con yate, clubes, palacetes y tal, que me predica a mí que me solidarice con los obreros- También alucino).

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  3. 3 maribel septiembre 21, 2010 en 7:08 am

    bueno bueno , me habeis animado y ya pensaba yo que nadie lo conseguiria…jaja” yo tengo mi dicho ; a la huega vab solo los fijos ( autonomos y contratados abstenerse) y ahora tambien lo jubilados que tengan tiempo jijiji

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