Amor en tiempos de crisis

Gracias te doy, Señor, por este dentífrico que ha limpiado y refrescado el beso que ella hacía tanto tiempo que no me daba...

1

Aquella madre creyente siempre había mantenido la buena costumbre de rezar antes de iniciar la comida con su familia.

-Bendice Señor estos alimentos que vamos a tomar, recibidos de tu mano generosa…

Pero últimamente estaba tan asustadita por las malas noticias económicas, que se consideraba una privilegiada, y daba gracias al cielo por casi todo. Se despertaba y daba gracias por despertarse. Se duchaba y daba las gracias por agua que derramaba la alcachofa. Salía a la calle y elevaba los ojos para dar las gracias por los zapatos recibidos. Dejaba a los niños en el colegio y se abrazaba al maestro para expresarle su gratitud.  Respiraba y daba las gracias al oxígeno. Llegaba su puesto de trabajo, se sentaba ante la mesa, besaba al ordenador, lo levantaba hacia el cielo y repetía sus preces.

-Gracias te doy, Señor, por este ordenador con su Windows Vista y su antivirus y sus múltiples programas, con los que puedo hacer dignamente mi trabajo…

2

Sus compañeros  pensaban que se había vuelto loca. Algunas vecinas que la habían visto dando las gracias al felpudo del portal por limpiarle las suelas de sus zapatos, también. Sus hijos creían que se había vuelto santa de la noche a la mañana.

-Gracias te doy Señor –rezó ante el espejo del cuarto de baño mientras desenroscaba la tapa del dentífrico- por el lujo de poder lavar mis dientes antes de acostarme.

3

Cuando se aprestaba a agradecer a Dios también el cepillo de dientes, observó en el espejo que desde la puerta entreabierta la estaba mirando su marido. Su expresión era de sorpresa, pero también de emoción, arrobo y ternura.

-¿Y a mí, que también colaboro en esos dones recibidos, y que además te quiero, no me dices nada?-preguntó él.

Entonces ella se volvió, y le besó como se besan al final de las películas románticas. Y con aquel beso tan fresco y aún con sabor de menta él, que también venteaba tiempos difíciles, pensó que tal vez no hay crisis que por bien no venga.

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8 Responses to “Amor en tiempos de crisis”


  1. 1 José Ramón noviembre 24, 2010 en 2:51 pm

    Me ha gustado mucho, Duende, y me ha servido.
    Últimamente me paso el tiempo quejándome y amustiándome, y no me doy cuenta de todo lo que tenemos, y no celebro el aire, la luz, el agua…
    Gracias por recordármelo. (Parece mentira que haya que recordarlo).

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  2. 2 Franciska noviembre 24, 2010 en 4:15 pm

    !!Me encanta un poco de optimismo!! porque efectivamente, siempre se piensa y no se dice, a pesar de todo lo que esta cayendo, de!! !cuantas cosas hay que estar agradecido!!!! , – de levantarse a la primera, de tener seres queridos sanos, de amigos con los que compartes alegrias y penas, de poder ir al cine, de pasear y disfrutar del otoño, de que te sienten bien unos callos con garbanzos,de dar cariño , de poder ver el mar de vez en cuando……….y asi seguiria diciendo miles de cosas que no nos damos cuenta y estan ahi.

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  3. 3 maribel noviembre 24, 2010 en 6:00 pm

    gracias a dios que nos mando al duende de la radio!!!!!! gracias gracias …….

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  4. 4 Ángela noviembre 24, 2010 en 7:39 pm

    Qué bonito el cuentito de hoy!!! Yo suelo pensar que soy una privilegiada, siempre en el mismo momento del día, cuando me meto en la cama, a última hora, con una buena novela que leer. Pero como no tenga a mano las gafas, se me acaban -de golpe- todos los agradecimientos. De cualquier forma siempre pienso en ese momento, en todos los que tienen que dormir a la intemperie.

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  5. 5 Palinuro noviembre 24, 2010 en 7:43 pm

    Bien está girarse hacia lo grato, por intrascendente que parezca, en tiempos marcados por las agresiones, lo negativo, lo agrio, lo zafio.
    Que todos – incluidos haitianos, afganos, iraquíes, saharauis, coreanos – encuentren en su torno motivos gratos que ahoguen la maldad que les asfixia.

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  6. 6 Adela noviembre 28, 2010 en 8:15 pm

    Cada día mientras espero en un lado de la calle mientras el semáforo está en rojo, veo al otro lado a un montón de niños en escala ascendente por tamaño, al menos son seis todos negritos con los rizos bien estirados y repeinados y la cara bien despierta, su padre al lado con el más pequeño en el sillín de la bicicleta y montán una auténtica fiesta esperando a poder cruzar, el color verde es el pistoletazo de salida, risas y carreras cogidos de la mano. Es una imagen que me alegra el día, transmiten mucho amor entre ellos y agradezco cruzármelos. 🙂

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  7. 7 dora noviembre 29, 2010 en 11:33 pm

    Gracias por el calor en tiempo de frío, por la conversación en épocas de sequedad, por la compresión que descarga sentimientos, por el cariño que despieta ternura, gracias por un cuento, por el sol, por la luna, por la nieve, por la helda, por la familia que a veces cansa y siempre gratifica, por saber leer entre líneas, por tener miedo, por ser valiente, por dudar… GRACIAS POR SEGUIR VIVIENDO. Os recomiendo a todos el poema de Borges “Después de un tiempo”, es el resumen de la vida misma

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  8. 8 Angelus P. diciembre 2, 2010 en 4:45 pm

    Gracias, Duende. Por tantas horas…

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