Un no famoso en el Rastrillo

El espanto de tener que pasar por famoso sin serlo...Tierra, trágame.

1

-¿Es usted famoso?-le preguntaron una vez al Duende en el Rastrillo de Oviedo.

Y el interpelado dijo para sí la frase típica de los personajes de Pulgarcito cuando se cruzaban por la calle con su sastre.

-Tierra, trágame.

(No se sabe por qué, siendo tan pobres, los héroes de tebeo de entonces vestían de sastre. Tampoco se entiende que los sastres trabajaran para ellos, pues por lo visto, nunca cobraban).

2

No era famoso entonces ni lo ha sido nunca. Lo que hoy se entiende por fama  sólo viene de la televisión, que da el carnet de famoso a quien lo merece y, muy a menudo, a quien no  reúne más mérito que el de ocupar la pantalla. Pero la radio genera una relación muy estrecha  y cálida. Había personas que valoraban lo que en ella largaba el Duende, y consideraban que si les gustaba a  ellas, tenía que llegar a todo el mundo.

Es lo que le `pasó a Cristina Palau, aquella distinguida amiga que colaboraba en el Rastrillo y necesitaba una cara conocida para vender camisetas. Las intenciones eran buenas, a pesar de que el Duende trató de persuadirla de que no era el hombre más indicado.

-La radio no la ve nadie.

Y tanto. Su cara era tan poco conocida y estaba el hombre tan poco animado que sólo pudo vender diez camisetas. Debiendo soportar, además, la humillante pregunta  de un bobalicón.

-Oiga, ¿es usted famoso?

3

Ahora el presunto famoso de entonces ya no es ni duende de la radio, que a efectos de fama  tampoco era mucho. Pero tiene amigos mantenedores del Rastrillo que le sobrevaloran, y aún le piden que acuda a animar al personal.

-Verán…-dijo tratando de presentarse cuando le dieron el micrófono- No se si saben que yo…

Es su sacrificio del año. No por lo que aporta en términos monetarios a la noble causa, sino por lo que le abruma tener que regresar desde el pasado. Por lo que sufre cuando le plantan  ante una parroquia  que espera glamour y que sólo ve a un señor mayor haciendo cosas extrañas.

-¿Y en qué radio estás ahora?-le pregunta  al concluir el numerito alguno que fue su oyente.

No se puede quejar. Peor  hubiera sido que le volvieran a preguntar eso tan horrible de si era un famoso.

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4 Responses to “Un no famoso en el Rastrillo”


  1. 1 maribel noviembre 28, 2010 en 10:30 am

    Querido Duende para los no famosos y no televidentespero si radio escuchantes todos los de la radio sois muy importantes para nosotros…porque pasais mas tiempo con nosotros en nuestro oido que nadie y aprendemos cosas de vosotros y a apreciaros ….yo lo pase muy mal cuando os fuisteis de RNE y por eso me encanta leerte en este blogpero evidentemente conforme pasa el tiempo muchas personas os van olvidando …..es lo que hay …pero para mi SI ERES UN SUPER FAMOSO!! BESOS

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  2. 2 Zoupon noviembre 29, 2010 en 12:07 pm

    Yo no sé si el Duende es o no famoso según hoy se entiende el término, pero para mí sí lo es y además constituye una influencia muy positiva en mi vida. Es una gran compañía lejana de la que me acuerdo a diario, no sólo al leer este blog.

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  3. 3 Angelus P. diciembre 2, 2010 en 1:20 pm

    ¡Cómo cambian las connotaciones de las palabras, Duende! ¡Qué lejos nos queda el concepto manriqueño de la fama imperecedera! Ahora se ha convertido en algo tan efímero como su explotación mediática.

    ¿Eres famoso, Duende? Yo se lo preguntaría a D. Segundo, que tendrá una respuesta filosófica, o a Dª María, que seguramente te dará algún consejo de mesa camilla…

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  4. 4 3 diciembre 17, 2010 en 5:29 pm

    No funciona el enlace de Pulgarcito. sobran varios http

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