De los controladores y otros “tounchingballs” de la res pública

Cualquier gobierno vive bajo la psicosis de que algún "touchingballs" puede amargarle la vida en el momento menos oportuno...

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Bermudo García de Ocáriz, Catedrático de Derecho Político. Así soñaba su tarjeta de visita aquel joven empollón que afrontaba el paso previo de su doctorado y aún buscaba el tema de su tesis doctoral.

-Ay qué bonito-le decía Lupita, su compañera desde primero de derecho y novia inmutable desde tercero- Yo haré oposiciones al Cuerpo de Archivos y Bibliotecas, y tú, que eres como más profundote, catedrático de eso, que está muy bien. Con ese nombre…¿cómo ibas a ser otra cosa?

-Claro, Lupita…Pero debería tener claro ya cómo afrontar el doctorado…¡Es tan difícil encontrar un tema sugerente para la tesis!

Y se iban a pasear `por el Parque del Oeste agarrados de la mano a ver si, entre arrumaco y arrumaco, daban con el  asunto. Hasta que el día 4 de diciembre de 2010 Bermudo pudo gritar.

-¡Eureka!, ya lo tengo.

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De la defensa contra los “touchingballs” en la gestión de la res pública- enfatizó Bermudo- ¿Qué te parece el título?

Lupita se quedó algo pensativa. Sabía lo que era “la gestión de la res pública”. También comprendía que lo de la defensa era el uso de las armas que ofrece el derecho a los gobernantes. Pero le sorprendía el concepto de touchingballs en el título de un trabajo jurídico tan serio como el que cabía suponer en  una personalidad como la de Bermuda.

-¿Y qué es eso de los “touchingballs”?

-Lupita, tía- se explicó- Date cuenta de que los estudios jurídicos brillantes como el que sin duda será mi tesis se publican en revistas extranjeras…Y sus lectores seguro que entienden lo de touchingballs.

¡Ah!-fue todo lo que dijo Lupita.

Siguieron paseando. Después de aquella revelación Bemudo estaba entusiasmado. Tanto, que, como cualquier enamorados en cualquier parque, dejó de conformarse con los cromatismos otoñales del arbolado y entró en los arrumacos. Y en esos estaba la pareja cuando Lupita escapó de sus besos y preguntó.

-Por ejemplo, ¿quiénes son los touchingballs de nuestro gobierno?

-Joé, Lupita, qué pesada eres-se revolvió Bermudo visiblemente molesto-¿Pues quiénes van a ser?…Los que les tocan las pelotas…¿Un ejemplo? Los controladores aéreos…¿Otro? Marruecos...¿Otro? La libertad de prensa, auténtico dípterus collonensis que a veces enreda en el lado oscuro de los gobiernos, como se ha visto ahora en el caso Wikileaks.

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Y aún a costa de desaprovechar el turno de arrumacos, Bermudo se extendió en lo que había sido  la noticia del día, y `para los constitucionalistas, quizás de nuestra democracia, pues al fin el gobierno había apurado uno de esos artículos de la carta magna que jamás se usan para acabar con la huelga salvaje de los controladores aéreos.

-¿Ves?….Se han pasado, han abusado de su poder en contra del pueblo y, por ende, del gobierno…Son unos auténticos touchingballs para la res pública. Pero el gobierno, amparándose en la Constitución, decreta el estado de alarma y les pone en su sitio…Y hé ahí el eje de mi tesis: cómo no sólo es posible, sino necesario y oportuno, ser firmes y rigurosos en la gobernación de la cosa pública…

-Ya-dijo Lupita.

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A Bermudo García de Ocáriz, futuro doctor en derecho y catedrático de derecho político, no le gustó el laconismo de su novia. Le parecía como si sus palabras no le hubieran acabado de convencer, y eso le mosqueaba.

-¿Eso es todo lo que tienes que decir de mis argumentos?…

-No-se excusó Lupita- No es eso…Es que…pensaba en el por qué unas veces se actúa con firmeza y rapidez  y otras no tanto… Pensaba en los problemas con Marruecos, en las revelaciones de Wikileaks…Pensaba que además de firme, el gobierno debe ser prudente, y tener en cuenta que un fin de semana como éste no era el mejor para apretarles  los tornillos  a los controladores, con tanto tiempo como llevan haciendo de las suyas…Y pensaba que tal vez abandone lo de opositar a Archivos y Bibliotecas y decida doctorarme yo también.

-¿Ah sí? –dijo Bermudo con evidente retintín- ¿Y ya tienes claro el tema de tu tesis?

-Más o menos –sentenció Lupita- ¿Qué te parece éste?: De la distinta consideración jurídica de los “touchingballs” según interese a la res pública.

Y Bermudo se mosqueó aún más. Pues se estaba dando cuenta de que Lupita, que hasta entonces parecía tan tontita, podría quitarle el puesto  si luego decidía opositar a la cátedra de Derecho Político.

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8 Responses to “De los controladores y otros “tounchingballs” de la res pública”


  1. 1 Julio diciembre 5, 2010 en 9:37 pm

    Pues sí, la tal Lupita, que ya por su nombre podría ser tomada por lo que no era, estaba más preparada que el Bermudo. Mucho ‘touchingballs’ y la aspirante a Archivos y Bibliotecas tenía más clara lo de la tesis y la “res publica”.

    Armar la que han ‘armado’ con los ‘chivos expiatorios’, podían haberlo hecho con otras asuntos. El famoso ‘decreto’ estaba preparado por si hacían la ‘Pascua’ en Navidad, pero se le adelantaron.

    La ‘cosa’ no se resuelve de verdad con un exhibición de ‘poder militar’. Pero estos conflictos, que vienen de lejos, no terminan con ‘machadas’, traerán cola.

    Lupita, ponte a la obra.

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  2. 2 Franciska diciembre 6, 2010 en 12:33 am

    Hace un año tuve esta conversacion con unos camaras que trabajaban en un rodaje conmigo.
    -Le estoy convenciendo a mi novia para que se haga controlador de vuelo, es un chollo, mi cuñada es y ni vive en Madrid, vive en Malaga y viene los dias que le toca trabajar.
    -¿Como, le dije,¿ no vive en madrid?,
    -No hace falta . me contestó y me empezó a contar las excelencias del puesto que eran muchas, pocas horas, buen sueldo y mira por donde, ademas tienen cogidos a la poblacion por las “pelotas”.
    Estoy de acuerdo en que el gobierno, como ya es normal, no ha estado nada afortunado ni oportuno, pero !!caramba con los controladores!!, en Estados Unidos , en la epoca de Regan, ya sabeis que puso a todos en la calle. Pero aqui, no somos tantos. Aunque tendria que haber un repuesto…

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  3. 3 maribel diciembre 6, 2010 en 7:41 pm

    yo tambien estoy intentando convencer a la gente para que se haga controlador y a vivirrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr

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  4. 4 M. Luz diciembre 6, 2010 en 8:21 pm

    Reagan tardó menos de un mes en volver a contratar a los despedidos, ante la imposibilidad del control aéreo por parte de los militares. Hay que enterarse un poco mejor de las cosas y mirar un poquito más allá de la zanahoria que nos ponen delante de la boca.
    Y aquí, lo suyo era despedir a los que se dice que abandonaron el puesto de trabajo, pero entonces no habría controladores suficientes para garantizar mínimamente la seguridad aérea, seguridad que sí garantizan esos “privilegiados” “improductivos” que cobran “sueldazos” por no hacer nada, según la versión que el gobierno ha conseguido que cale en la opinión pública.
    Me permito dejar este enlace donde alguien comenta, mejor que yo, lo mismo que yo pienso, y pido disculpas al Duende por dejar aquí una opinión un tanto discordante con la postura oficial.

    http://www.migueljara.com/2010/12/04/entender-y-los-controladores-aereos/

    ¡Ah! y aclaro que ni soy controladora, ni tengo nada que ver con ese colectivo ni estoy de acuerdo, aunque comprendo perfectamente, con la forma en que han llevado a cabo la reivindicación de sus derechos.

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  5. 5 El Duende de la Radio diciembre 7, 2010 en 7:30 am

    Encantado de la discordancia. Yo también creo que tendrán sus razones, aunque me temo que quizás no sopesaron bien las nefastas consecuencias de reacción.

    Y, desde luego, pienso que la más elemental prudencia política -la misma en la que amparan su delicadeza con Marruecos- debería de haber anticipado o aplazado las enérgicas medidas del gobierno, y no esperar precisamente al día de más tráfico aéreo del año.

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  6. 6 Ángela diciembre 8, 2010 en 11:16 am

    Si, yo tampoco entiendo porqué nunca nos dijeron que podíamos ser controladores.

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  7. 7 Ángela diciembre 8, 2010 en 6:45 pm

    Eso sí, me he hecho admiradora en Facebook del grupo: “Señoras a las que les gustaría que César Cabo fuera su yerno”, quería haberlo inventado yo, pero cuando quise hacerlo…ya estaba en marcha, no tuve más que hacerme admiradora.

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  8. 8 Zoupon diciembre 13, 2010 en 12:52 pm

    Yo creo que Bermudo tendrá que dedicar la primera parte de su tesis a aclarar (tirando de Kelsen, Schmitt y compañía) las diferencias esenciales entre el touchingballs y el smashingballs, cuestión doctrinal sin duda de gran importancia.

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