Galletas del alma por Navidad

Si no hubiera Navidad, habría que inventarla y darle las gracias por venir...

1

Un ejecutivo de empresas que tenía que tomar un avión entretuvo su obligado retraso comprando los periódicos y un paquete de sus galletitas saladas favoritas. Se sentó a leer frente a la puerta de embarque, dejó su bolsa de viaje en el asiento de al lado y mientras hojeaba el repertorio de amarguras que últimamente suministran los papeles, abrió mecánicamente el cartucho de galletas y empezó a comérselas. Al poco, advirtió que otra mano procedente del asiento siguiente al de la bolsa iba haciendo lo mismo que la suya. Esto es, se alargaba hasta las galletas, cogía de cuando en cuando una y se la llevaba a una boca que, por el momento, el viajero ni siquiera había mirado.

Al principio no le dio mayor importancia. Pensó que sería un despiste y continuó comiendo sus galletas mientras seguía leyendo sus periódicos. Pero ante la insistente desfachatez de aquella mano que no cedía turno, no pudo resistirse y torció su cabeza buscando ver la cara al ladrón.

-Me lo temía –se dijo con resignación- Es el signo de los tiempos…

Sus sospechas se confirmaron. La mano furtiva pertenecía a un joven mochilero con barbas y pendiente que, impávido, se aprovechaba de él para aliviar su gazuza o su aburrimiento. Se indignó sobremanera, pero pensó que no valía la pena provocar un incidente por unas galletas saladas. Sólo se tensó cuando ambos llegaron a la última galleta. Entonces el joven la partió por la mitad, tomó la que creía que le pertenecía y, sin decir palabra, se levantó de su asiento y se fue.

El cabreo del ejecutivo contra aquel pícaro de aeropuerto sólo cedió cuanto tuvo que subirse al avión. En ese momento, al abrir su bolsa para sacar la tarjeta de embarque, se dio cuenta de que el cartucho de galletas que había comprado en la tienda permanecía intacto donde lo guardó, y que era él con su despiste quien se había aprovechado de la generosidad de un mochilero al que ni siquiera dio ni las gracias.

2

La anécdota se la contaron al Duende hace unos días, y éste se le quedó grabada porque parece un cuento de Navidad de nuestro tiempo. A los cristianos nos enseñaron que esta es una fiesta para compartir. Y se puede compartir de todo con todos. Van pasando las navidades de nuestras vidas y, a falta de tiempo y de recursos para compartir algo con las personas a las que uno quisiera susurrar un cálido feliz Navidad a la oreja – afortunadamente son muchas- uno sueña con  Dickens para dejarles al menos una emoción o una sonrisa.

Dickens, please. Échale una mano a este duende.

3

Nada, o quizás algo así, tiene que ver esto con lo que pasó por él durante la última experiencia musical que vivió el domingo en el Monasterio de Yuste, donde, con la Orquesta y el Coro del CEU cantaba El Mesías de Haendel. Leer una partitura te permite, entre otras cosas, entender textos que normalmente, y más cantados en coro, permanecen ininlteligibles para el oyente. La gran música coral gusta y conmueve, pero raramente se entiende. Este bloguero ni sabía que existía la palabra zaragatero (bullicioso, zalamero) hasta que tuvo que cantar la Mazurca de las Sombrillas de Luisa Fernanda. La había oído antes mil veces, pero, sencillamente, no la había escuchado con claridad. Mucho menos El Mesías, cuyo libreto original es en inglés del siglo XVIII.

Y sin embargo, a fuerza de repetirlo en los ensayos y por una triple coincidencia, doce palabras, doce, se le van a quedar  prendidas con imperdibles en el corazón de esta Navidad.

4

Por la mañana había recibido en su correo una felicitación de su entrañable Inés Velasco y Vidal-Abarca, que ha sido siempre, el espíritu de la Navidad con faldas. Alegre, positiva, generosa, encantadora. Una joya de mujer. Casualmente, menudo contraste, luego el Duende se topaba en  las páginas de El Mundo con un dramático reportaje sobre la muerte del Jesús Velasco Zuazola, su padre. Los hijos que mordió ETA, pretitulaba el periódico. Inesita sólo tenía doce años cuando los terroristas tirotearon y asesinaron al comandante Velasco tras dejarla  a ella y a sus hermanas en el colegio.

Finalmente por la tarde, después de haber cantado el Aleluya que celebra la resurrección de Cristo, este bloguero seguía emocionado una de las arias más bellas del Mesías, aquélla en la que tenor y contralto se alternan cantando unos versículos de la Epístola a los Corintios: Oh death, where is thy sting? Oh grave, where is thy victory? (Oh, muerte, ¿donde está tu aguijón? Oh, tumba, ¿Dónde está tu victoria?) Estas doce palabras le hicieron meditar. Se acordó de los injustamente arrebatados por el asesinato, como el padre de Inés. Y de su amigo Félix, que se fue tres meses atrás por culpa del cáncer. ¿Murieron realmente, con tanta vida como nos han dejado a su paso?…

Qué suerte ser un cristiano, aunque sea nebuloso, y poder recibir el mensaje vitalista de la Navidad. Y qué emoción compartirlo con tantos, como si fueran esas galletitas saladas que el mochilero ofreció en el aeropuerto sin decir esta boca es mía. Afortunadamente, seguirá habiendo cuentos de Dickens a todas las escalas. For ever ande ver, como se canta en el Aleluya.

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21 Responses to “Galletas del alma por Navidad”


  1. 1 Felisón diciembre 21, 2010 en 2:30 pm

    Gracias Luis por este fantástico cuento de navidad… Cuantas veces somos el ejecutivo sin darnos cuenta? Quizás la navidad es el mejor momento para, entre el frenesí del Corte Inglés, acordarnos de los mochileros con pendientes de nuestras vidas…

    Así que voy a devolver una llamada pendiente. Gracias por todo y gracias por recordar a Papá.

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  2. 2 Julian29 diciembre 21, 2010 en 7:05 pm

    Yo no me enteré de la muerte de tu amigo Felix, que, imagino, no pudo superar otro embate de su enfermedad. Lo siento. Esté donde esté, seguro que sigue tus andanzas blogueras…

    Aprovecho la ocasión para felicitarte las fiestas.
    Un fuerte abrazo…

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  3. 3 José Ramón diciembre 22, 2010 en 12:37 am

    Feliz Navidad a todos.

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  4. 4 Jocelyn diciembre 22, 2010 en 7:41 am

    Que de cosas nos perdemos por tener tanta prisa. Menos mal que el duende no se va a jubila y nos va a seguir dejando historias maravillosas….y mi carpeta cada vez más llena. Feliz Navidad

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  5. 5 Lola diciembre 22, 2010 en 9:59 am

    Feliz Navidad para todos los habitantes del bosque y su encantador Duende.

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  6. 6 Marina diciembre 22, 2010 en 12:21 pm

    Desde el sur del sur,con la música de la lluvia sobre las hojas, os deseo a todos los duendes muchos dias felices, muchos besos y muchos abrazos, siempre.

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  7. 7 Palinuro diciembre 22, 2010 en 1:25 pm

    Hermoso, Duende. Todos los que citas en tu bella historia (Inés, Félix en su paraíso, el mochilero, y hasta el ejecutivo) se merecen una Navidad fraterna, sin tópicos. Como la que os deseo a todos los que os asomáis a este bosque tan vital. Con un abrazo.

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  8. 8 Charivari diciembre 22, 2010 en 2:27 pm

    ¡Feliz Navidad! para todos, que el espíritu verdadero de ella y su significado no se llegue a perder a pesar del consumismo y la paranoia que nos invade.

    [Ah, y gracias por poder hacer los comentarios por la “vía sencilla”, a la que estaba acostumbrada. Besos]

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  9. 9 Carlos Suárez Pazos diciembre 22, 2010 en 7:53 pm

    Me ha encantado el primer apartado.
    Una lección para muchos (para todos quizás).

    Un saludo y Feliz Navidad a todos los lectores y comentadores del blog y en especial a su autor.

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  10. 10 Angelus Nativitatis diciembre 22, 2010 en 9:25 pm

    Espero que os haya tocado la lotería de la salud. Jocelyn, besos a Dª María cuando la veas para probar el turrón ese casero que prepara en Los Arándanos…

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  11. 11 Franciska diciembre 22, 2010 en 9:41 pm

    !FELICIDADES! Cada año pasa más rapido, otra Navidad y seguimos aqui, eso es lo bueno, y compartir historias como esta y recordar a los que estaban, y esperar para el nuevo año que nuestros deseos se hagan un poquito realidad, por lo menos un poquito y seguir, y seguir….

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  12. 12 Ana diciembre 22, 2010 en 10:03 pm

    yo tambien os deseo a todos los duendes una feliz Navidad y si es posible que tengamos un año 2011 un poco mejor un abrazo

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  13. 13 joselepapos diciembre 23, 2010 en 12:59 pm

    ¡FELIZ NAVIDAD! y ¡FELIZ AÑO NUEVO! También para mis queridos acreedores para que se llenen de paciencia un año más y no me aprieten mucho.

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    • 14 Julian29 diciembre 23, 2010 en 11:25 pm

      Mr. Wallace…
      Este año te fallé con la lotería. Ha habido suerte??? El año que viene te compenso.
      Un fuerte abrazo y feliz navidad a ti, y a tus tres focas…

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  14. 15 wallace97 diciembre 23, 2010 en 1:16 pm

    Que el busque paz, la halle,
    y el que no, que la encuentre también.
    El que amor dé, que reciba,
    y al que no, que los demás se lo den.
    Quien dinero necesite, que lo obtenga,
    y quien no, que de buscarlo se abstenga.
    Eso os deseo a los que el bosque habitáis,
    y a los que esa suerte no tengan,
    incluidos diputados, senadores, presidentes y ministros,
    consejeros, concejales, y todo tipo de fistros,
    como jueces y banqueros, y gentes de mal vivir.
    Y para todos, salud, incluida Leire Pajín.

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    • 16 Julian29 diciembre 23, 2010 en 11:27 pm

      Wallace, buen poema. Me he liao y te he contestado más arriba…

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  15. 17 El Duende de la Radio diciembre 23, 2010 en 7:50 pm

    Inspiradísimo, querido Wallace.

    Será más feliz mi Navidad después de saber de tantos viejos amigos. Paz, salud y mi abrazo agradecido para los visitantes de este duendario. Feliz Navidad para todos ellos.

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  16. 18 Bob de Ca's Barber diciembre 26, 2010 en 8:02 pm

    Felises fiestas y muchos años, a todos, con una nadala mallorquina que os voy a cantar, solo el final pero!! dise asin…
    “Cantan los pájaros”
    Cantaba el passerell:
    “Oh, que plantoso i que bello
    es el niño de Maria!”

    I el alegre tordo:
    “Vensida esta la muerte!,
    ya nase la Vida mia.”

    Cantava el rossinyol:
    “Hermoso és com un sol,
    brillante como una estrella.”
    La cotxa i lo bitxac(esto…ara no me sale la traducxión)
    festejamos el manyac
    i la Madre doncella.

    La garza, griva i gaig
    disen: “Ja viene mayo.”

    Responde la cadernera:
    “Todo árbol reverdese
    toda planta florese
    como si fuese primavera.”

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    • 19 José Ramón diciembre 26, 2010 en 11:41 pm

      ¡Qué alegría!
      ¡He vuelto a leer a Wallace y a Bob!
      ¡Qué alegría!

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  17. 20 Angelus Nativitatis diciembre 27, 2010 en 8:03 pm

    Anda, parece como si a uno le estuvieran quitando un par de años. Julián, Wallace, Bob… El Bosque reverdece en pleno invierno.

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  18. 21 Zoupon diciembre 28, 2010 en 6:01 pm

    Unos días fuera y en el retorno se lleva uno la alegría esperada de volver a leer al Duende, y la inesperada de los que, como los turrones El Almendro han vuelto por aquí. Como ya no son fechas para desear feliz Navidad, pues os deseo a todos de corazón un feliz Año 2.011.

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