Otro 23 F bien distinto

Como demuestra esta historia, aún quedan muchas cosas por saber del 23 F...1

El diputado Encinas manifestó su necesidad de ir al cuarto de baño. Le  asignaron un cabo para vigilarle. Al entrar en los lujosos aseos del Congreso, creyó percibir  un olor acre y desagradable, en nada parecido al del perfumado desinfectante que distingue a los urinarios de los padres de la patria. Al diputado Encinas le costó exonerar la vejiga, pues no estaba acostumbrado a hacerlo a punta de pistola. Y entretanto se le relajaba el esfínter, le daba vuelta a la cabeza intentando de dónde vendría la tufarada.

-Serán los cagajones del caballo de Pavía-pensó.

El presentador cerró el libro y se sonrió. Era, a su juicio, una buena muestra de la ironía, no exenta de rigor, que caracterizaba a la novela. Después, en la copa, al autor le llovieron las felicitaciones. Era el trigésimo cuarto libro sobre el tema que se publicaba en ese aniversario que el presidente Bono, a pesar de su tradicional afán de pasar desapercibido, había inmortalizado con una arenga inolvidable dedicada a la memoria de los héroes que aquel día salvaron nuestra joven democracia.

Todos los asistentes al acto parecían felices. Todos, incluso Matilde, que después de felicitar al autor con dos besos en sus mejillas, agarró a Tomás por un codo y salió del salón de actos refunfuñando.

-¡Y tú aplaudiendo, como un gilipollas!-le espetó a su marido- ¿Cuándo vas a despabilar?…

2

Mientras andaban por el Paseo del Prado buscando la boca del metro, Matilde fue implacable.

-Todos los de tu promoción supercolocados. Y el que no publica un libro sobre el 23 F sale a contarlo en una tele o en una tertulia de radio. Todos famosos, todos presentando libros, todos héroes de la democracia…¡Y tú callado en la redacción de un periódico de provincias!

-Mujer, a ti te gustaba la vida en una ciudad pequeña. Y de vez en cuando, ya ves, presenta un libro un amigo y nos venimos a Madrid.

-¿Y tú no lo viviste?…¿No eras de su promoción?…¿No se te ocurre nada sobre los bigotes de Tejero, o sobre la cara de pánfilo de Armada, o sobre eso tan socorrido de de qué hacías y dónde te pilló el golpe?..

Tomás detuvo el paso y se quedó clavado.

3

Recordó cómo aquella tarde salió del taller donde le vendieron una Vespa de tercera mano contento como unas pascuas. Era una tarde soleada. Ella libraba y él, sencillamente, se había escapado del trabajo para celebrar el acontecimiento como estaba mandado. La recogió.

-Agárrate a mí como si yo fuera el único hombre de tu vida-le dijo con una sonrisa maliciosa.

Enfilaron la carretera del Pardo, donde merendaron y luego pasearon por el  monte y el bosque de encinas. Vieron un gamo. Era la tercera vez que salían juntos. Se besaron en la puesta del sol. Y cuando les sorprendió la noche, estaban medio desnudos y enredados en el amor.

-¡Eso es lo que yo hacía el 23 F! –dijo irritado sin levantar la vista del suelo- Eso es lo que hacíamos, Matilde…Darnos un revolcón como cualquier pareja joven enamorada sin saber ni querer saber qué pasaba un poco más allá…Y siempre he creído que eso era más importante que haber estado en el Congreso, ante un micrófono o al pie de las rotativas. Porque yo te amaba. Claro que entiendo el significado de lo que fue aquel día para mis compañeros. Pero entonces estaba convencido de que en democracia o en dictadura, girase la tierra en un sentido o en otro, yo no podría ser feliz si no te tenía…

Hizo una pausa para tomar aire. Se llevó las manos a la cabeza y, sin dejar de mirar al suelo, como si Matilde le escuchara bajo una tapa de alcantarilla, gritó desesperadamente y remachando una a una cada palabra.

-¿No entiendes, Matilde?…¿O es que quieres que yo también escriba mi libro sobre el 23 F?

Cuando levantó la cabeza y miró a su alrededor se dio cuenta de que estaba hablando solo. La buscó con la mirada. Aún alcanzó a ver la mancha fugaz de un abrigo rojo como el de Matilde que se hundía en las escaleras del metro de Cibeles.

Anuncios

4 Responses to “Otro 23 F bien distinto”


  1. 1 maribel febrero 26, 2011 en 8:36 am

    pobrecito, pobrecito, que poco romanticas somos las mujeres a veces…..yo tampoco podria escribir mi libro del 23f…me pillo en esos avatares del amor con mi novio de permiso en la mili t evidentemente no estabamos mirando ni la tele ni oyendo radio…..jajajaj saludos

    Me gusta

  2. 2 Gatopardo febrero 26, 2011 en 10:04 pm

    ¡Buenísimo!

    Pero yo creo que el relato debería terminar con la pregunta “¿O es que quieres que yo también escriba mi libro sobre el 23 F?”

    Saludos y gracias.

    Me gusta

  3. 3 José Ramón febrero 27, 2011 en 4:28 pm

    Muy bueno.

    Me gusta

  4. 4 Ángela marzo 2, 2011 en 7:46 pm

    Qué bonito!!.
    Yo tenía un exámen de matemáticas el 23F. Decidí la tarde anterior que no podía o no debía estudiarlo estando como estaba la situación. Impresionada seguí, por televisión todo lo que ocurría en el Congreso de los Diputados hasta bien entrada la noche.
    Como el golpe, también yo fracasé el 23F.

    Me gusta


Comments are currently closed.



Siluetas de RNE

Duendes suscritos:

Suscripción

Suscripción por email

Publicaciones:

PARAÍSO DE HOJALATA
Una Infancia de Hojalata

Ir directamente a

Blog Stats

  • 1,338,117 hits

A %d blogueros les gusta esto: