Duelos y quebrantos post Zapatero

 

 

¿Y cómo se soluciona ésto?..

1

Aquel contribuyente afligido podía llamarse Amable. Se llamaba Amable, una de esas gracias de sus padres, que quisieron rendir homenaje a un tío que emigró a Cuba, se hizo medianamente rico, regresó a España y construyó una casa de indiano en su Asturias natal con miradores al mar . La casa estaba pintada de merengue y café, y en el jardín crecían dos palmeras hermosas que cuando soplaba el viento tremolaban al ritmo del son cubano.

-Fue bonita mientras duró-pensó el contribuyente afligido-Pero ya nada es amable, querido tío, y tuvo que ser lo primero que sucumbió.

En su cuaderno de notas estaba escribiendo la lista de Duelos y Quebrantos. Nada que ver con el plato que cuenta el Quijote.  Pero Amable quería ser poético, como su nombre, y en la hora de la desesperación sólo pretendía hacer relación de los contratiempos que le habían traído los últimos años convulsos.

2

Primer duelo y quebranto. Tuvo que vender la casa del tío Amable.

Segundo: tuvo que cerrar su empresa  y despedir a todos sus empleados.

Tercero: su hijo Fito, que había hecho la carrera de arquitectura con tanta ilusión, había tenido que montar su estudio en los Emiratos Árabes.

Cuarto: su hija Matilde  volvía a la casa paterna con dos nietecitos después de entregar su `piso al banco. Los nietecitos eran encantadores, aunque saqueaban el frigorífico sin piedad. Peor era lo del buitre mimado por el poder: el banco no sólo se habían quedado con el piso que la pobre Matilde hipotecó como garantía, sino que querían seguir cobrando cuotas.

-Pobres banqueros-musitó mordiéndose la lengua.

Quinto duelo y quebranto: a su madre, impedida, no le llegaba la Ley de Dependencia. Esto se solucionaba parcialmente con el sexto agravio, y es que a su hijo Alfonso se le había acabado el subsidio de paro, y ahora era el encargado de sacar a la abuela en su sillita de ruedas para que viera nadar a los patos del parque, que le gustaban mucho.

Séptimo: había tenido que pagar a un psiquiatra para que solucionara la depresión de Alfonso.

Octavo: amago de infarto al recibir la primera factura de la luz después de la enésima subida.

Noveno: no podía superar la adicción a los periódicos y a los informativos de la tele y de la radio

3

Cuando recibió la noticia de que el presidente Zapatero no se iba a presentar a la reelección, su lista de duelos y quebrantos se había desmadrado. Ya no enumeraba promesas rotas, utopías derretidas y dramas domésticos. Amable se había convertido en Implacable. Porque, con trazón o sin ella, creía que aquel presidente que deslumbró al país presentándose como un hada madrina era responsable de todos sus males.

Duelo y quebranto número 214: un canalla me ha robado la antena del coche. Número 215: goteras en el cuarto de baño. Número 216: multa por circular a 112 kilómetros por hora en el coche. Número 217: me he cortado la mano al resbalar la punta del cuchillo con el que pretendía abrir un pack de jamón de York que presumía de abrefácil. (Acotación al margen: me cago en el inventor de los abrefáciles). Número 218: el vecino de arriba ha solucionado su problema de disfunción eréctil y no hay quien duerma en casa, porque se oye todo. Número 219: un grafitero ha pintado en el portal que “Dios existe, ZP se va”. Casi hubiera preferido que se pinten los grafittis en el culo. Número 220: cuando suplicaba en el banco una línea de crédito he observado que el director se fijaba en mis talones. Horror: uno de mis calcetines lucía un tomate. Número 221: me suben el alquiler del aparcamiento. Número 222: nuevos datos sobe la salud del paro, que sigue creciendo cada día. Número 222: me ha salido un uñero en el dedo gordo del pie derecho. Número 223: he soñado que cambiaba de sexo, era Blancanieves y el papel de madrastra lo hacía Pilar Bardem

4

Hizo un alto en su memorial de duelos y quebrantos. Se levantó de la mesa, se estiró, se mesó los cabellos.

-¿Y ahora qué?-se preguntó- ¿Quién va a poner tanto cascabel a tanto gato?

Amable no podía más. Cerró su cuaderno, bajó a la calle, se montó en el coche, que todavía tenía gasolina, y puso rumbo al primero de sus paraísos perdidos. Quería ver el mar, sentir el aire libre y olvidar. Cuando llegó a la casa del tío Amable las palmeras le recibieron tristes. Estaban medio secas. Un cartel a la entrada anunciaba cuál había sido su último destino:

ESCUELA DE CARIÑO DE NOLITA NIKAME

Centro de Interpretación  para el Amor Universal

Todo parecía indicar que  Nolita Nikame ya no pintaba nada, y que ahí sólo vivían okupas. Pero Amable  no se atrevió a creer que también eso fuera culpa de Zapatero.

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3 Responses to “Duelos y quebrantos post Zapatero”


  1. 1 Franciska abril 6, 2011 en 8:53 am

    La verdad, Duende, es que tu blog de hoy tiende a la depresion y al desanimo.¿por que no buscar motivos de sonreir en nuestra vida?. motivo 1- estar vivos
    motivo 2- que nos duelan pocas cosas al levantarnos
    motivo 3- !que dia mas bueno!
    motivo 4- Si tenemos trabajo, a trabajar, sino a buscar
    algo que nos interese y a disfrutarlo.
    motivo 5- Compartir lo que sea con hijos o amigos
    motivo 6-¿cogemos el coche y vamos hacia el norte?
    motivo 7- A LOS POLITICOS QUE LES DEN,,,,,,,MUCHO

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  2. 2 Zoupon abril 7, 2011 en 7:25 pm

    Grandes criminales del siglo XX: Hitler, Stalin, Pol Pot y el inventor del abrefácil

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  3. 3 WWW.INFOCONTINENTAL.COM abril 7, 2011 en 10:49 pm

    Muy buen articulo gracias.
    Debemos informar a la gente de lo que está pasando.

    Saludos.

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