¿El fin justifica los medios?…

No hay política posible sin un Maquiavelo dentro

1

Sigue trabajando Homper en su doctorado. Sospecha que lo conseguirá. Va elaborando su tesis día a día, y eso le hará Doctor en Estupefacción. Curioso título, que no existe, pero que siente como suyo. Ni un día sin su afán, que en este caso es detectar, estudiar y acumular motivos para seguir sorprendiéndose. Conste que no le disgusta el estado de perplejidad permanente: según los filósofos, mientras hay capacidad de asombro, hay hombre.

Repasa los afanes de este día, echa el retel a voleo y se queda con tres. Pudieran ser otros muchos, pero le da por subrayar estos: un chico llamado Justin Bieber que ha revolucionado a las jovencitas de este país, capaces de pernoctar en el Palacio de los Deportes de Madrid para conseguir una entrada que les permita escucharle cantar en directo. Quizás, incluso atrapar en el aire un pelo de su tupé. Qué despiste el de Homper. Vivía sin saber quién era este muchachito, record de comentarios en Twitter.

Perplejidades añadidas: ¿ha sustituido Twitter a Facebook? ¿Ha decidido el planeta abandonar su eje y girar en torno a las redes sociales?

2

El segundo pellizco en su curiosidad viene en la letra pequeña del papel couché. La Duquesa de Alba está indignada con la miniserie que Tele5 nos ofrece sobre su vida. Dice de ella que es mentirosa, que no le consultaron sobre el guión, y que maltrata al amor de su vida, que fue Jesús Aguirre.

Vaya por Dios-suspira Homper- Esto sí que es grave. Y no lo de Fukushima.

Otra pregunta que se hace Homper. Siendo la imagen de la duquesa Cayetana  y del difunto duque tan fácil de remedar…¿por qué se ha recurrido a Adriana Ozores y a Carlos Hipólito ? Estas miniseries no buscan las honduras de películas como El discurso del Rey, donde la semajanza del actor con el personaje que recrea puede ser irrelevante. Si presentan a los duques de ficción en el auténtico Palacio de Liria, ¿por qué no cuidan más  su parecido con los modelos originales?

3

Es tan antiguo Homper que al reparar en la tercera causa de perplejidad suelta un palabro obsoleto y ridículo. Algo así como córcholis, cáspita, atiza. O ¡concho!, como exclamaba su padre cuando no se atrevía a soltar un socorrido ¡coño!

Pues eso: córcholis, cáspita, atiza, concho y coño. Es más: recoño. Todo se merece lo que ha escuchado esta mañana en la radio. Y es que el magistrado De Prada, en un voto particular contra un auto de la Audiencia Nacional a la que pertenece, manifiesta que el chivatazo del Faisán que, más o menos, vino a decir a los terroristas toma el dinero y corre, es plenamente justificable en un proceso de paz.

4

¿El fin justifica los medios?…Se acuerda Homper de su inolvidable amigo Félix Bragado, con el que se pasó media vida haciendo comedia. Paseaban juntos y aunque eran ellos, no eran ellos: les gustaba hablar  como si fueran otros en otro mundo. Una de sus recreaciones favoritas era la de tertulianos de casino ilustrados y nostálgicos. Ponían voz cascada y aguardentosa, como la de Don Hilarión, Mr. Scrooge y otros chinches célebres de otros siglos. Y cuando abordaban cuestiones espinosas de este orden citaban el verso de un poeta tan demodé como sus caricaturas. Joaquín Bartrina, en un poema llamado Fabulita adoctrinaba así un mozalbete inquisitivo:

Si quieres ser feliz, como me dices/ no analices, muchacho, no analices

Homper y Félix se lo tomaban a risa, porque lo suyo no era el drama. Quizás no se daban cuenta de que todos tenemos que pasar de largo sobre muchas contradicciones e hipocresías para sobrevivir medianamente felices

5

También ha paseado estos días nuestro Hombre Perplejo por el nuevo Madrid Río que se ha inventado Gallardón. Es un parque lineal de 120 hectáreas sembrado sobre los intestinos de la M-30 por los que diariamente circulan, dicen, cien mil coches. Los que antes sufrían el horror del tráfico, la contaminación, el ruido y la estética de la marginalidad ahora están encantados. Los críticos en cambio recuerdan el despelote del endeudamiento municipal.

-¿Cuánto nos cuesta la megalomanía de nuestro alcalde? –se preguntan.

Enigma sin respuesta, y que además resbala a la mayoría de los  que pasean por ahí como niños con zapatos nuevos. El que venga detrás que arree. Al barón de Haussmann, que convirtió París en el paradigma urbano de la belle epoque también le pidieron cuentas por su despilfarro monumental. Y no digamos lo que sufrieron los súbditos de Pedro el Grande para construir  la maravilla de San Petersburgo, levantado piedra a piedra sobre el río  Neva. Homper leyó la magnífica biografía que escribió Robert. K. Massie de este zar impetuoso. Le encantó, y se la recomienda vivamente a los amantes de la historia. Pero se quedó tan fascinado por la megalomanía de aquel gigantesco visionario, como horrorizado  por los sacrificios y el dolor que probablemente encierran cada uno de los  palacios, avenidas y monumentos de su ciudad lacustre.

Al final, la cuestión recurrente. ¿El fin justifica los medios? Si quieres ser feliz, como me dices, no analices, muchacho, no analices…

Anuncios

2 Responses to “¿El fin justifica los medios?…”


  1. 1 Carlos Suárez Pazos abril 7, 2011 en 10:45 am

    Si no me equivoco, la acampada para el concierto de Justin Bieber no es para conseguir una entrada que probablemente ya tengan, si no para estar más cerca del escenario.

    Me gusta

  2. 2 Zoupon abril 8, 2011 en 11:23 am

    Lo dijo el gran Doctor Marañón, y yo humildemente lo comparto.

    “Ser liberal es, precisamente, estas dos cosas: primero,
    estar dispuesto a entenderse con el que piensa de otro modo;
    y segundo, no admitir jamás que el fin justifica los medios,
    sino que, por el contrario, son los medios los que justifican el fin.”

    Me gusta


Comments are currently closed.



Siluetas de RNE

Duendes suscritos:

Suscripción

Suscripción por email

Publicaciones:

PARAÍSO DE HOJALATA
Una Infancia de Hojalata

Ir directamente a

Blog Stats

  • 1,338,201 hits

A %d blogueros les gusta esto: