La inigualable belleza de lo efímero

La belleza que llega al alma, fluye y se escapa adquiere una jeraquía superior...

1
Manolito era un florista encantador Entraba el Duende en su tienda de la mano de su madre y veía como aquel personaje un poco zarzuelero la recibía como si fuera la archiduquesa Zita de Pomerania.

-Ay, doña Carmen, qué alegría verla por aquí-le decía con un repertorio sonrisas y cucamonas ligeramente sarasas- ¿Qué le ponemos?

La madre del Duende compraba flores, pero sin excesos. En casa del Duende la palabra exceso era justamente eso, un exceso. El Duende lo lamentaba sobre todo a la hora de la cena, y especialmente cuando había croquetas. No había placer mayor que la croqueta del día siguiente, pero no siempre las había en exceso suficiente como para alimentar a toda la familia y permitir que durmieran sobrantes en la fresquera. Lo de las flores era otra suerte de austeridad. Doña Carmen juntaba cuatro flores del campo con un par de ramilletes verdes en el florero y lo convertía en un bodegón de Cezanne. Sin embargo Manolito, gran profesional que sabía que doña Carmen no le iba a hacer rico, le seguía prodigando sus buenas maneras. A Manolito se le veía luego en todos los estrenos teatrales, y era en Madrid como un Lucio de la época, pues se hartaba de saludar a todas las damas de alto copete y, sobre todo a las artistas, que eran las que de verdad le encargaban ramos y centros de postín. Los grandes tenderos de entonces podían vender telas, flores o somberos, pero lo envolvían todo en amabilidad.

Al Duende le aburría sobremanera acompañar a su madre a la floristería. Las flores no le interesaban entonces. Un día, por aquello de aprender algo, le preguntó a Manolito cuál era la flor más cara.

-Esa –dijo señalando a una orquídea- Esa cuesta cien pesetas.

El precio del maravilloso coche-pulga de Payá en El paraíso de los niños, que era la juguetería más cercana, era diez pesetas. Y el pequeño Duende no comprendía cómo se podía pagar lo mismo por una flor que por diez unidades de su juguete favorito.

2
-Es la belleza de lo efímero –le explicó su padre después.

Luego de enterarse qué significaba esa palabra, tardó varios años más en comprender que la sensibilidad humana puede hallar un placer más intenso en lo que pasa fugazmente que en una piedra preciosa o en un lienzo de Leonardo. Es más bella la orquídea o el crepúsculo que el Koh-i-Noor. Dice más la mirada de una mujer hermosa que el Extasis de Bernini. Y al menos para este duende es superior la emoción que le transmite un instante de música sublime que la que pueden sumarle tres horas en el Museo del Prado..

3
Ayer el Duende y sus compañeros del Coro y la Orquesta del CEU con un exquisito director llamado José María Álvarez dieron alma a una partitura de Félix Mendelssohn que cuenta la historia de Pablo de Tarso. Es el oratorio Paulus. Para ofrecer este concierto un grupo de cantantes aficionados y una orquesta de jóvenes profesores habían trabajado intensamente más de cuatro meses. Se lo curraron a fondo, pero no lo disfrutaron menos.

Muchos de ellos se lamentaban de que tanto esfuerzo se hubiera consumido en sólo dos horas y media y para no más de cuatrocientas personas que se desplazaron hasta el auditorio de Alcorcón. Pero que les quiten lo cantado. Habrá que invocar lo etéreo del momento, lo irrepetible de cada ejecución musical, lo escurridizo del crepúsculo, lo efímero de la orquídea de Manolito el florista. El concierto fue como el agua que cae por la cascada y se desliza por debajo del puente. La música, que fluye y huye. Recordarla acaba consolando, porque no hay nada tan bello como lo que nos llega al alma y no puede volver a pasar.

Anuncios

1 Response to “La inigualable belleza de lo efímero”


  1. 1 Úrsux febrero 2, 2012 en 9:09 am

    Los grandes tenderos de entonces podían vender telas, flores o somberos, pero lo envolvían todo en amabilidad.

    Si por grande se entiende el tamaño del local donde se vende, podemos decir que los tiempos han cambiado, y no a mejor: ¿va a querer bolsa?.

    Me gusta


Comments are currently closed.



Siluetas de RNE

Duendes suscritos:

Suscripción

Suscripción por email

Publicaciones:

PARAÍSO DE HOJALATA
Una Infancia de Hojalata

Ir directamente a

Blog Stats

  • 1,341,192 hits

A %d blogueros les gusta esto: