Inés de la Fressange, mon amour

Ella nos tranquiliza confesando que hasta las musas de la gente guapa puede combrar sus bragas en H&M...

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El Duende no puede ocultar que esde hace ya varios años guarda una cierta prevención contra los suplementos dominicales de los periódicos. Siempre le ha parecido que los editores juegan con ellos a engañar al lector. Le quieren convencer de que es ideal de la muerte, y de que lo estúpido es no entrar en Pijolandia cuando, como demuestran sus expertos en  moda, viajes, gastronomía, vinos, chateaux-relais, balnearios, sexo, gente guapa y otros elementos fundamentales de la buena vida, todo está en sus páginas. Espléndidamente expuesto, con bellas fotografías y unas no menos bellas modelos (y modelas) que quitan el sentido. La vida es hermosa, sobre todo si puedes pagar la que te ofrecen los elegidos de la fortuna que marcan paquete, digo tendencias.

Por cierto, vintage, chill out y outlet que no falten en ese equipaje de lo que ya es cultura imprescindible. Como diría Millán, el más simpático de Martes y 13, ¿me comprenden la gilipollez?

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El periódico EL PAÍS brilló desde sus inicios en esta nueva faceta del periodismo de información. Inenarrables eran  las páginas de su colorín dominical en las que aparecían, todavía en pesetas, los precios de las última novedades que podían encontrar los exquisitos en el mercado. Coctelera de titanio diseñada por Mariscal, 25.000 pesetas. Rizapestañas de oro de 20 Kilates  reproducción del que llevaba Greta Garbo en su neceser, 65.000 pesetas. Estilográfica Montblanch de colmillo de morsa, conmemorativa de la firma del final de la Guerra de Secesión, 200.000 pesetas. Copas para helado en cristal de Murano soplado sobre el molde de los pechos de Anita Ekberg, 24.000 pesetas.  Detector de uvas en platino iridiado, para saber qué vino bebes sin leer la etiqueta de la botella, muy práctico: 28.000 pesetas. Funda de corbatas  en madera de olivo de Sicilia, 18.000 pesetas. Pastillero para Viagras de carey con la firma de Nacho Vidal,  20.000 pesetas. Pero cómo es posible que pudiéramos vivir sin estos artículos de primera necesidad.

Menos mal que siempre hay elites de privilegiados que nos enseñan el camino. A dónde íbamos a llegar, siendo tan paletos, sin todas esas luminarias que van despojándonos del pelo de la dehesa y puliendo nuestro modales. Moda, viajes, gastronomía, joyas, bañeras con grifería de oro por las que, además del agua, chorrea la voz de Pavarotti  cantando Rigoletto y vajillas de porcelana `pintadas por Barceló, no aptas para el lavaplatos. Su precio, más o menos, el de un coche familiar. No se sabe si la cultura y el ocio se sofistican  o si es que, simplemente, la humanidad se agilipolla del todo.

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Junto a esa galería de excentricidades para snobs enriquecidos han dejado escritos sus artículos algunas de las mejores firmas del periodismo y de la literatura actuales. Cercas, Javier Marías, Muñoz Molina, Millás, Maruja Torres, el magnífico Enrique Vilá-Matas Son tan buenos que desafían el riesgo de ser asimilables a esa pseudocultureta de valores convenidos por sanedrines invisibles. Hay un sabio llamado Harold Bloom  que nos dice lo que debemos leer, un americano llamado Parker que pontifica sobre lo que hay que beber y un rosario de artistas, gastrónomos, modistas, estilistas, arquitectos, decoradores, enólogos, dietólogos, virtuosos del pan, filósofos, gurúes y profesores de felicidad, como el incomparable Eduard Punset, dispuestos a admitir que hay otras vidas, pero peores que las suyas. O sea, cómo llegar al nirvana por un camino pavimentado de placeres superfluos, de placebos engañosos o, simplemente de milongas que quedan guay.

Se diría que el Duende no cree en ese nirvana, y hasta la mira con desdén. Se diría también que, aún así, le encantaría escribir tan bien como algunos de los articulistas que completan el escaparate dominical. Es verdad. Todo es cochina envidia. No tanto por no ser ni tan rico ni tan pijo. Sino, sobre todo, por no ser  tan listo como los reyes de la pomada.

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Por eso no deja de ser un consuelo que la que fue una de las musas de ese mundo tan lejano para el pueblo llano, pasados sus años de gloria, se caiga del pedestal de Chanel  y de Karl Lagerfeld y haga  unas declaraciones el EL PAÍS SEMANAL que podría suscribir cualquier mujer normalita.

-No se trata de decir que con diamantes las mujeres estarán estupendas –afirma Inés de la Fressange, la primera “modelo global”- sino de que comprendan que con vaqueros del supermercado se está muy bien. Las que miden 1,80 y pesan 55 kilos no me necesitan. Pienso en las mujeres profundas y frívolas a la vez, no importa el país o la clase social. No todas somos  Simone de Beauvoir  o Brigitte Bardot. Vamos, que no pasa nada si nos compramos bragas en H&M.
Qué alivio para este Duende, saber que a pesar de todo no queda tan distante de la beautiful people. Y qué confianza le da que sus calzoncillos sean de la misma marca que las bragas de La Fressange. Cómo, a su pesar, se va refinando uno, y sin darse cuenta.

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5 Responses to “Inés de la Fressange, mon amour”


  1. 1 Úrsux marzo 29, 2012 en 10:11 am

    Duende,

    ¿cochina envidia?

    la que yo tengo cuando te leo.

    Gracias por regalarnos estas dosis de sensatez.

    Y ahora te dejo, que tengo a Méndez y Toxo mirándome fatal.

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  2. 2 Zoupon marzo 29, 2012 en 5:29 pm

    Qué razón tienes, Duende. Los dominicales están cuajados de entrevistas superficiales a personas sin demasiado interés que se hacen los interesantes, y de artículos de consumo a precios astronómicos que generalmente no presentan ninguna ventaja sobre otros cien veces más baratos. En este terreno lo más sorprendente que he visto se publicó en un dominical de El País hace ya bastantes años: A un precio prohibitivo mostraban como tendencia de decoración un (con perdón) puto taburete de pino de tres patas clavadito al que usaba mi abuela para ordeñar las vacas.

    Y siendo cierto que en esas páginas publican algunos escritores con mucho oficio, también lo es que hay algunos petardos infumables.

    Por cierto, en materia de calzoncillos sigo siendo fiel a mi marca de siempre:

    El día más señalado
    al cumplir como soldado
    al sentirte enamorado
    Abanderado

    Esta no será cosa tuya también, como la del plátano o las muñecas, ¿no?

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  3. 3 franciska marzo 29, 2012 en 6:40 pm

    Hablando de calzoncillos, ¿os habeis fijado que esta todo madrid lleno de unos posters con un anuncio de calzoncillos marcando paquete?, se ha sustituido a las “girls “por los” boys”. Como cambia el mundo .Zoupon, creo que debes revisar tus abanderados.

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  4. 4 El Duende de la Radio marzo 29, 2012 en 6:52 pm

    No me cupo tal gloria, Zoupon. De haber sido así, me hubiera postulado yo mismo para ocupar un sillón de la RAE.

    No lo conocía palabra. El día más señalado, al cumplir como soldado, cuando estás enamorado…ABANDERADO ¿Cómo se puede ignorar semejante genialidad?

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  5. 5 José Ramón marzo 31, 2012 en 8:45 am

    Yo también soy de abanderado, y, ahora que los ha escrito Zoupon, recuerdo los versos, que tenía completamente olvidados.

    En los lejanos años de la transición, un amigo mío compraba siempre EL PAÍS. (En aquella época eso era un gesto), y estaba consternado de que el dominical fuera tan consumista y tan pijo. Visto retrospectivamente, creo que era un signo muy claro de lo que iba a pasar con tantos ideales, tantas banderas y tantas soflamas.

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