Las lamentaciones del profeta Q´Agonías

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En la primera década del siglo XXI vendrán las vacas flacas, y el mundo entero se rasgará las vestiduras y temblará de miedo. Y los sabios se empeñarán explicar por qué las vacas enflaquecerán, y, día tras día, lanzarán diagnósticos sobre su enfermedad, y formularán esperanzas para que las vacas engorden y el estado del bienestar vuelva a ser beneficiado por el cuerno de la abundancia.

Y, en busca de esa quimera, apuntando a las causas de la ruina y a sus remedios, empezarán hablando de una cosa llamada “hipotecas subprime”. Y luego traerán a colación la quiebra de Lehman Brothers. Y a partir de ahí, como si los asuntos económicos fueran fichas de dominó que van cayendo y derribando a las precedentes para acaparar la atención, el temor y la esperanza de los pobres ignorantes que integran eso que se llama “pueblo”, hablarán de Irlanda, y de Grecia, y de Portugal, y de Italia, y de España. Durante semanas sucesivas, el tema de debate será el déficit público, y la subida de impuestos, y el hundimiento de la construcción, y la quiebra de las empresas, y la morosidad, y los impagos, y el paro, la barbaridad de casi cinco millones de parados. Y luego darán otra vuelta de tuerca a las medidas que exigirá una señora llamada Angela Merkel, y a la consolidación fiscal, y a los recortes “indispensables”. Venga de recortes.

Pero la cosa seguirá sin arreglarse, y, como a falta de resultados, buena es la palabrería,, seguirán engarzando problemas y posibles soluciones que volverán locos perdidos a todos los que padecen la crisis. Y entonces se hablará de los presupuestos restrictivos, y del límite del despilfarro para las autonomías, y de los rescates, y de los bonos europeos, la ruina de las empresas, y la ausencia de crédito, y los recortes de Rajoy, y los ajustes, y del límite del déficit, y de la necesaria reforma de la banca, y del famoso banco malo (como si los hubiera buenos, con los abusos que habrán cometido ya cuando estalle esa crisis).

Y para remate, lo último: Bankia. Para que los sabihondos, los líderes de opinión y hasta el sufrido pueblo llano tenga otra cosa de la que hablar

-¿Qué nos contarán mañana para justificar esta catástrofe de la economía? –se preguntarán sus víctimas.

Y entonces los españoles, hartos de la irresponsabilidad de los políticos, que se cayeron del guindo y se enteraron de la crisis como si esta se hubiera presentado de la noche a la mañana, después de constatar el estado de postración al que les habrá llevado la frivolidad y la la falta de honradez de los gestores de la “res pública”, y tras confirmar la incompetencia de los banqueros y de los economistas, que llevan años mareando la perdiz sin acertar ni por casualidad, saldrán a las puertas de sus casas –si estas no han sido sacrificadas en la dación en pago- y lanzarán al unísono una pedorreta cósmica que resonará por todos los rincones de los espacios siderales.

-¡A LA MIERDAAAA! – será lo único que se escuche…

Y esto será así, por mucho que nos pese. Pues si, como recuerda la sabiduría popular, “la jodienda no tiene enmienda”, no vean ustedes la poca enmienda que tiene la estupidez humana.

(Fragmentos de Las lamentaciones del profeta Q´Agonías)

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Cuando estas profecías llegaron a conocimiento de la periodista Begoña Ortúzar, que tiene muy buena cabeza, esta sintetizó así los lamentos del profeta.

-Tiene razón Q´Agonías. Aquí los que nos mandan piensan que una mancha de mora, con otra mancha se quita. Y lo que hacen es ir encadenando sucesivamente comeduras de coco para narcotizarnos esperando que, entretanto, escampe.

Begoña, viuda desde hace años, sacó adelante a sus hijos trabajando como redactora-jefe de una revista de decoración para Alfred Brown, uno de esos maravillosos empresarios que ganó dinero cuando se ataban los perros con longaniza y no dudó en trampear cuando asomaron las vacas flacas. Primero fue difiriendo las pagas extraordinarias de Begoña y del resto de sus empleados. Luego retrasó el pago de las ordinarias. A continuación redujo éstas. Finalmente despidió a Begoña y al resto del personal. Y cuando Begoña, que siempre fue una ciudadana ejemplar, ya estaba en el paro y, a pesar de todo, se disponía hacer la Declaración de la Renta, solicitó su borrador a la Agencia Tributaria y comprobó atónita que en él figuraban como ingresos pagados por la empresa de mister Brown todo lo que el muy geta les había regateado antes de darles la patada.

Begoña es muy consciente de que su caso es un caso más. Otra tropelía del sistema que no va a inquietar particularmente a nadie. Pero le hace ilusión pensar que, como una mancha de mora, con otra mancha se quita, a lo mejor era más original que, en lugar de hablarse hoy de los problemas y las soluciones que lamenta Q´Agonías, de las que ya estamos todos más que hartos, se conocieran las suyas propias. Pues como las desgracias nunca vienen solas, ayer, además, resbaló en la ducha y se rompió la muñeca de la mano izquierda. Lo cual que, como se la tenían que escayolar, y aún a pesar de que siempre ha sido una mujer de modales exquisitos, se permitió la libertad de hacerle al traumatólogo esta singular sugerencia.

-Si no le sirve de molestia, escayóleme la mano dejando el dedo anular bien estiradito, para que se note que quiero hacerle una peseta al mundo.

Esto no lo había previsto el profeta Q´Agonías.

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4 Responses to “Las lamentaciones del profeta Q´Agonías”


  1. 1 Ángela mayo 9, 2012 en 4:42 pm

    No me extraña nada la reacción de Begoña, un beso muy fuerte para ella y que se cure pronto esa muñeca y el brazo pues le quedan muchos cortes de manga!!

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  2. 2 Zoupon mayo 9, 2012 en 6:58 pm

    Dan ganas de romperse la muñeca adrede sólo para eso. Pero en lugar de hacernos daño, salgamos a subir un monte con un cacho de pan y un chorizo y, como decía el gran Vinicius, sintamos la Tierra rodar.
    Por cierto, creo que el dicho es que la mancha de mora con otra verde se quita.

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  3. 3 begoña mayo 9, 2012 en 9:56 pm

    Ja,ja,ja… ¡qué guapa estoy en la foto!
    En mi pedorreta tendría que añadir una lista interminable de cosas y casos, pero ahora solo puedo escribir con una mano y tardaría siglos en hacerlo. Lo dejo para otro día.
    Gracias Ángela. Zoupon me apunto a lo del chorizo y el pan.

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  4. 4 El Duende de la Radio mayo 10, 2012 en 12:09 am

    Eefectivamente, Zoupon. La mancha de mora con otra verde se quita. Hoy estoy sobrepasado por el triunfo del Aleti, pero mañana lo corregiré.

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