El rescate y los chicharros

1
Su bisabuelo había muerto en la guerra de Cuba. Su abuelo, a bordo del crucero Baleares, sepultado en el mar durante la Guerra Civil. Su madre pasó tantas penurias en la posguerra que no pudo resistir una tuberculosis, y murió en un sanatorio de Guadarrama en 1953. Fueron tiempos mucho más difíciles que los actuales, pero él superó las adversidades, hizo una buena carrera y sacó adelante a su familia. Lástima que ahora sus hijos hubieran tenido tenido que buscarse la vida fuera de España, y que sólo pudiera ver a sus nietos en Navidad.

-Pero nos quedamos tú y yo, ¿verdad, chatuca?- dijo mientras cogió los cubiertos tomar el pescado que humeaba en su plato.

-Claro- respondió ella sin levantar la mirada del suyo- ¿A dónde vamos a ir con estos años, chatuco?

-No, chatuca Quiero decir que a mí me quedas tú y a ti te quedo yo.

-Sí, chatuco,claro, nos tenemos el uno al otro…¿Te parece que empecemos el pescado?

2
Normalmente les gustaba cenar mientras en el televisor contaban las noticias. Pero últimamente eran tan malas que sólo se interesaban por las más irrelevantes. Un burro de Calabria llora cuando oye cantar O sole mío. Aparece un claustro románico del que no se tenía conocimiento en una finca de Palamós. Sergio Ramos se corta la melena. Marina Castaño deberá pagar cinco millones de pesetas a Cela Conde. Sin embargo esa noche no. Esa noche esperaban una noticia verdaderamente importante.

-¿Qué pez es este, chatuca? –dijo él mientras empezaba a manejar el tenedor y la paleta de pescado.

-Chicharro, chatuco. Chicharro al horno. Es muy sabroso.

-Pero tiene muchas espinas, chatuca.

-Sí, chatuco. Pero es muy sano. Muy sano y muy sabroso. Y además es barato.

3
Se dispusieron a cenar. Con mucho cuidado, como si fueran cirujanos de alta precisión, el chatuco y la chatuca fueron separando las láminas de carne del pescado para sacarle todas sus espinas, que no eran pocas. Luego le quitaron la piel y la depositaron al borde de sus platos, con las espinas. Cuando teminaron, dejaron los cubiertos en el plato y pusieron las manos sobre la mesa. Permanecieron así, en silencio, durante un buen rato, esperando acontecimientos mientras contemplaban sus platos de chicharro al horno, con patatitas y rodajas de cebolla. Por fin la televisión anunció que el ministro Guindos había solicitado a Europa el rescate de la banca española.

-¡Ay, chatuca!

-¡Ay, chatuco!…

Entonces y sólo entonces, con lágrimas en los ojos –no se sabe si de la emoción o de la pena- probaron los chicharros al horno y suspiraron.

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1 Response to “El rescate y los chicharros”


  1. 1 franciska junio 10, 2012 en 9:28 am

    En vez de con chicharros ,estabamos un grupo de amigos a punto de arrementer con un chuleton de la barbacoa y alguien didjo, ¿que hora es? atentos que a las 4 nos rescatan. Nos reimos, porque a estas alturas !!que palabra!! o !!que concepto!!, rescatar, de qué, de que nos van a subir los intereses, a controlar todo lo que queramos hacer, en fin, más vale que el que tenga dos duros los guarde bien sin que se enteren los del rescate, no vaya a ser que los pidan de ayuda.

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