El sueño de un infierno de verano

1
Durante los tres últimos días el calor en Madrid está siendo insoportable. Hoy se decía que la temperatura de anteayer había sido la más alta registrada en un mes de junio desde que se hacen mediciones meteorológicas. Oh, qué alegría. Entretanto, claro, lo que preocupaba era la prima de riesgo, el rescate, las especulaciones sobre si Del Bosque sacará otro falso 9 para intentar ganar a Portugal y el temor de que Cristiano Ronaldo reedite el espíritu de Aljubarrota en la semifinal de mañana. A nadie le se le ha ocurrido denunciar que el mundo sea cada día más un horno.

2
Homper está convencido de que este comportamiento del clima es un castigo divino. Un castigo merecido por el abuso del planeta. Homper ha querido facilitar el correctivo a la divina Providencia lanzándose a la calle para atravesar Madrid. Tiene gestiones pendientes, y cree que si pasa la mañana sudando la gota gorda por las calles de la capital, esperando su turno en la Mutua para que hagan un duplicado del carnet de conducir, que ha perdido estos días, y para que le cambien el domicilio que consta en el permiso de circulación del coche, un engorro de documentos, certificados, escrituras y la madre que parió a la administración, el sufrimiento descontará dos o tres años de purgatorio.

4
Luego hace otra cola en un ambulatorio de la Seguridad Social para que conviertan su tarjeta azul en otra de pensionista, que es lo que le corresponde. Calcula que el sufrimiento será equivalente otros tres años más de purgatorio. Lo cual le dará derecho a poner el aire acondicionado en casa y lanzar un poco más de CO2 a la atmósfera. El podrá sobrevivir, aunque sea a costa de calentar un poco más la tierra con su climatizador. En la oficina de la Mutua hay muchas personas, y ninguna de ellas es una chica guapa que entretenga la espera. En el ambulatorio hay numerosos inmigrantes, y varias señoras gordas que abren y cierran el abanico a la vez que suspiran.

-‘¡Ay, Señor, qué calor!- dicen, como si fueran figurantes de una película de Almodóvar.

Fuera, Madrid se cuece a unos 40º. Homper mira el panorama, no sabe ya si perplejo o fundido por el paseo, por la africanada de la temperatura o por el espectáculo. Esto es sufrir a conciencia.

5
Por la tarde, el cielo arenoso tiñe el horizonte de gris panza de burra. Es como si Madrid estuviera sumergido en una sopa asquerosa. Homper no se atreve a salir de casa. Repasa la cartelera y comprueba asombrado que apenas programan películas para niños, él que pensaba rescatar a sus nietecillas del sartenazo y pasar dos horas con ellas en un cine refrigerado. No lo hará porque, al final, los cines de Madrid no quieren niños en verano.

En la tele sestea viendo la odisea de los pingüinos emperador, a los que supone felices de vivir en la Antártida. También nuevas malas noticias, esta vez por culpa de Moody´s. Y entonces el sueño se apodera de él y se duerme.

6
Al final, la reacción nacional ha sido estruendosa. Se ganó a Portugal, pero los ilustrados saben que eso no era suficiente para lavar la afrenta que nuestros enemigos nos afligen. Lo publicaron los confidenciales, lo difundieron las emisoras de radio y televisión, y las dichosas redes sociales terminaron de caldear el ambiente. Como si hicieran ahora el mismo papel que la judeo-masónica y el contubernio de Munich en tiempos de Franco, la conspiración de Merkel, los mercados y las agencias de calificación se cebaba con España.

-Nos tienen envidia por ser Campeones del Mundo de Fútbol, por Nadal, por Alonso.

-Nos odian porque la roja arrasa.

-¿Y quién es Moody´s para poner nuestros bancos a los pies de los caballos?

-¿Y cómo pueden tratar así a nuestros bonos?

7
Los teléfonos zumbaban como metralletas. Se llamaban Rajoy y Rubalcaba, los ministros, los líderes de los partidos, los periodistas económicos, los presidentes de los bancos, el Banco de España, la CEOE, los sindicatos. Todos indignados.

Y tenía razón. Ahora las agencias de calificación no sólo rebajaban el valor de nuestra deuda y ponía a nuestros bancos a la altura de los bonos-basura. Esta vez fueron demasiado lejos. Ahora osaban afirmar que los españoles la teníamos muy pequeñita, y que por muchas reformas que hiciéramos, nunca llegaríamos a mear tan lejos como los alemanes.

Menos mal que Homper despertó de la siesta y advirtió que todo había sido el mal sueño de una tarde de verano

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1 Response to “El sueño de un infierno de verano”


  1. 1 franciska junio 28, 2012 en 2:56 pm

    Hoy importa menos la prima de riesgo .!! estamos en la final!! La ultima media hor del partido fué la bomba y los penaltys ni digamos. Hoy todos estamos contentos con España. Aunque no todos, porque el fin de semana pasado que me cogió el partido en el pais vasco , vi con estupor, que alli nadie hablaba del partido, ni por supuesto habia una bandera a la vista, !!VISION SATANICA!!. Como mi naturaleza es peleona, cuando llegó la hora del partido ,estaba en la calle y busque un bar con el partido puesto, que encontré por casualidad, en el que habia tres y yo, y grite pasando del ambiente, !!animo españa!!. y para mi satisfaccion los dos goles los marcó Xabi, que es donostiarra. y pensé , que se fastidien. Y el domingo a ganar…………………..

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