Sócrates nos visita

¿Sólo se que nada se?….Depende: la política está llena de sabelotodos y arreglanadas…

 

1

Cuando Sócrates resucitó y vio en lo que se había convertido su país decidió veranear en España. Paró primero en Madrid, una ciudad que le dejó pasmado. Le llamó la atención su originalísima estatuaria, en la que destacaban unas aves de colores erguidas como los humanos. Eran pingüinos. Pingüinos muy  vistosos, distintos, pintados de colores brillantes,  oteando el horizonte cual si fueran seres centinelas del tráfico.

-¿Esto hacen los Fidias modernos?- se preguntó. También se fijó en el peculiar modelo de los peripatéticos que paseaban por las calles. Pantalón corto, gorra, gafas de sol, mochila y botella de agua en la mano. Mirada levantada, buscando siempre una respuesta a sus pasos erráticos sobre el ardiente suelo de la ciudad.

-¿Se podrá filosofar de esta guisa?

La tradicional curiosidad del filósofo. Sócrates, resucitado, otra vez genio y figura, hasta la sepultura.

2

-Aquí me sentiré como en casa-dijo mientras subía las escaleras de un noble edificio que parecía trasplantado desde su clásica Atenas.

Los leones del Congreso no se inmutaron al verle. Todo lo contrario  que los ujieres de aquel templo de la democracia, vestidos, por mor de la austeridad y de lo caro que se habían puesto las libreas después de la última subida del IVA en las tintorerías, con los chandales  excedentes de los Juegos Olímpicos. Al identificarle uno de ellos, que era doctor en Historia y en Filosofía,  Licenciado en Filología Clásica, Master en Gestión Cultural, y afortunado al cabo por haber conseguido un contrato temporal en el Congreso, le abrió la puerta principal entre grandes reverencias y aspavientos.

-Adelante, maestro.

-Gracias –respondió con cortesía el filósofo. Y luego, reparando en aquella extraña uniformidad, y comparándola con la sobriedad de su túnica, no pudo reprimirse- Por Zeus…-  exclamó- ¿Cómo habéis admitido esos uniformes tan horrorosos?…

-Ah, sapientísimo Sócrates…¿Qué es una raya más para un tigre?

3

Ya en el hemiciclo, donde algunos de los diputados le confundieron con un indigente y como había fotógrafos le dieron algunos euros, pudo comprobar Sócrates lo que había evolucionado en España su filosofía. El hizo su fama reconociendo sus limitaciones: sólo se que nada se. A tenor de los discursos de los parlamentarios que pudo escuchar reprimiendo sus bostezos, comprobó en cambio que el saber o la ignorancia se conjugaban de formas muy diversas.

El líder del partido gobernante, por ejemplo, decía: sólo se que no se puede hacer otra cosa que la que hago. El líder de la oposición añadía otro matiz: solo se que se lo que hay que hacer, aunque cuando pude hacerlo no lo hice. Los líderes de los partidos independentistas admitían que sólo sabían que sabían lo que había que hacer, pero que para hacerlo no contaran con ellos. Los líderes  más a la izquierda iban más lejos: sólo sabemos que los demás no saben nada, y que los que sabemos estamos seguros de que a Europa y a sus lacayos hay que decirles  por aquí (levantando el dedo central de forma ligeramente grosera) y solucionarlo todo con los impuestos a las grandes fortunas.

Al menos todos coincidían en una cosa:  sabían que había que hacer algo para salvar la crisis, aunque si no se hacía o se hacía mal era por culpa de los demás.

4

Ya bajando las escalinatas del Congreso, con unas monedas recaudadas y un ejemplar de la Constitución Española  encuadernado en rústica que le regaló el presidente Jesús Posadaotra vez la dichosa austeridad-Sócrates pudo comprobar la peculiar manera de ser del pueblo español. Este, harto de quejarse y de manifestarse al modo tradicional, había decidido tomárselo con lo que aquí se dice cierta filosofía. Desde Cibeles y Atocha, y también desde la Puerta del Sol, dos millones de manifestantes con el pelucón y los característicos movimientos  de Georgi Dann avanzaban cantando en animada coreografía la nueva versión de la canción del verano.

¡El rescatito!….¡El rescatito! / Cómo me gusta/ El rescatito…

Pensaba Sócrates volver a Atenas para despedirse de unos descendientes que todavía le tenían en cierta estima. Pero, fiel a sí mismo, suspiró, reconoció una vez más que sólo sabía que nada sabía, y que ahora entendía todavía menos de todo, y decidió regresar al reino de la inmortalidad después de pagarse con la inesperada recaudación de aquel extraño día  un par de croquetas en Lhardy.

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3 Responses to “Sócrates nos visita”


  1. 1 economiaforyou julio 21, 2012 en 3:02 pm

    Genio y figura… enhorabuena! Un saludo, Álvaro

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  2. 2 doucenieto julio 21, 2012 en 6:43 pm

    Lo que extraña es que el ateniense viniera a veranear a ‘Estepaís’, después de lo que había visto en su patria. En fin, no vamos a enmendarle la elección, pero dado que si ‘sólo sabía que no sabía nada’ es extraño que no escogiera otro sitio para pasar unos días en lugar tan inadecuado para filosofar. En cuanto a indumentarias su capa raída y no muy lavada, podría dialogar con algunos ‘perroflautas’ que a lo mejor entendían algo más que los gritones y aplaudidores de la casa de los leones y los chándales de los ujieres diplomados.

    Enseguida se daría cuenta que ni sentados ni peripateando iba a sacar provecho de:

    A.- “Sólo sé que no se puede hacer otra cosa que la que hago”
    B.-“Sólo sé que se lo que hay que hacer, aunque cuando pude hacerlo no lo hice”
    C,-“Sólo sabemos que sabemos lo que había que hacer, pero que para hacerlo no cuente con ellos.
    D.- “Sólo sabemos que los demás no saben nada, y que los que sabemos estamos seguros de que a Europa y a sus lacayos hay que decirles por aquí (véase dedo medio erecto)”

    Con estos ‘sofistas’ de medio pelo no hay ‘mayéutica’ que resista. Están dando vueltas para no moverse del mismo sitio: No es que ‘no sepan que no saben nada’ es que ‘No son Nada’

    El mejor ‘bienmesabe’ ha sido las dos croquetas de Lhardy (“Que se jodan”)

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  3. 3 franciska julio 22, 2012 en 9:42 am

    De todas las frases dichas y oidas de nuestros “queridos politicos” la que más me ha impactado ha sido la del ministro Montoro, con su voz de pito y sus gafas “pijas”, .- Señores, ¿es que no se dan cuenta de que no hay dinero?.
    Como si todos fuesemos, sordos y ciegos y tontos, .-Para eso estan ustedes , ,para administrarlo

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