Verano IV. La canción del verano

De vez en cuando hay que repetir viejos éxitos. Ni contigo, ni sin tí, tienen mis males remedio…

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¿Dónde está la canción del verano?…

Las ruinosas y numerosas televisiones, públicas o privadas, se hartan de programar cine. Mucho cine añejo. Da vergüenza agarrarse al pasado, pero hay que añadir que afortunadamente. Y entre la morralla habitual de violencia, `piruetas en el aire, artes marciales, zombies que aparecen casi todas las noches –quién iba a decirle a George Romero que sus muertos vivientes iban a gozar de tan buena salud- y landismo cutre, auténticas perlas con las que el bloguero refresca su memoria cinematográfica y alivia sus tardes. Duelo de titanes, El último tren de Gun Hill, Misión de Audaces, la bellísima Cazador de forajidos, que a uno se le escapó cuando se estrenó. Qué películas del Oeste, qué actores, qué guiones, qué fotografía. Qué buenos ratos.

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Por cierto, entretanto este aprendiz de nada mantuvo una reunión de trabajo con una de sus instructoras en redes sociales. La profesora Acacia se afanó en desentrañarle el funcionamiento y la utilidad de las mismas, asignatura pendiente que el Duende aprenderá cuando ya se hagan pasado de moda y estén desprestigiadas. En la clase práctica, probó a lanzar a la comunidad de Facebook y Twitter un mensaje de esos que agitan el pensamiento universal. Ya lo tenía casi confeccionado en su Samsung Galaxy G2, oh milagro, cuando un leve desliz en el delicadísimo sistema táctil de este diabólico aparato evaporó de su pantalla lo que seguramente iba a tener tanta trascendencia como el Cogito ergo sum o el Sangre, sudor y lágrimas, más propio para este amargo verano.

La frase, que intentará de nuevo, era esta: ¿Por qué en las películas del Oeste se toma tanto café sin que nadie le ponga jamás azúcar?

Otro arcano más por resolver.

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Pero eso, las televisiones defienden su deriva resucitando los mitos del celuloide, mientras que las radios no tiran ya de la serpiente multicolor, ni de los éxitos de la Roja ni de la canción del verano.

-No hay este año canción del verano- dijo alguien el otro día en Onda Cero.

La hay. Draghi, Merkel, Monti, Rajoy, el BCE, los Eurobonos, la prima de riesgo, la Bolsa, la próxima cumbre, el runrún de crisis de gobierno. Un poquito de pan hoy, más hambre mañana. La ilusión, la esperanza. Coño, otra vez el desencanto. Uno hace memoria, y no se explica cómo a ningún grupo se le ha ocurrido la resurrección inevitable de la vieja canción que deberíamos dedicar a la Europa del euro: Ni contigo ni sin ti/ tienen mis males remedio/ contigo porque me matas/ y sin ti porque me muero.

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2 Responses to “Verano IV. La canción del verano”


  1. 1 Amando Carabias agosto 3, 2012 en 8:47 am

    Para lo del café tengo una respuesta. Acaso porque soy de esos que no le echan azúcar: es mejor no asesinar al café.

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  2. 2 Rosi agosto 4, 2012 en 10:18 am

    Ayer, también me pasó lo mismo que a tí , te había contestado sobre lo mucho que me había gustado la película de Lilí en mi infancia y te contaba una historia larguísima sobre mis veranos en Burgos y de repente le dí a una tecla que no debía y se me borró todo. Ya no me sentía con fuerzas en repetirla porque además ya no iba a salir tan natural y directa. lo siento. Oye, otra cosa, me ha gustado mucho lo de la canción del verano, muy bien traída a colación y por cierto, qué significa esto de traer a colación? Ay, lilí, ay lilí ay lö….

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