Verano 11. El día menos pensado regreso al rio Eume

El día menos pensado el bloguero volverá a pasear por este paraíso…

1
Sabía el Duende lo que significaba el día menos pensado.

-El día menos pensado doy un puñetazo en la mesa, le hago una pedorreta al régimen y me desayuno un par de huevos fritos con chorizo, que es lo que me está apeteciendo desde hace años-dice uno.

-El día menos pensado ella se da cuenta de que está siendo cruel conmigo y me dirige la palabra-piensa otro.

-El día menos pensado me llama el jefe y me felicita por lo bien que estoy cumpliendo los objetivos.

-El día menos pensado doy un carpetazo a todo y me retiro a un monasterio.

-El día menos pensado me lanzo a escribirle una carta de amor…

El día menos pensado. Se lo habían dicho, que estas cosas suceden. Millones de personas arrastran desde hace años dolores de espalda. El Duende estaba convencido de que estas cosas sólo les pasaban a los demás, a los compañeros de trabajo, a la asistenta, con lo sufrido que es inclinarse para remeter la sábana del lado opuesto de la cama o agacharse a recoger la ropa limpia del tambor de la lavadora, a las señoras ricas que lo tienen todo y quieren hacerse perdonar su opulencia con achaques de salud para solidarizarse con el prójimo pobre, a las cuñadas delicadas, a los antiguos habilitados de clases pasivas, muy propicios a este mal.

Pero él presumía de que nunca le habían dolido ni las muelas, ni la cabeza, ni el estómago ni nada de lo que normalmente aflige al personal de su entorno. Mas el refranero, no por ordinario deja de ser sabio. Y como a cada cerdo le llega su San Martín, y perdón por la comparación, el día menos pensado se ha levantado con un dolor de espalda sencillamente insoportable.

2
De repente el bloguero advierte que se acerca al resto de los mortales.

Cada día es más frecuente que, en lugar de directores espirituales como las abuelas de antaño, la gente al igual que en las películas americanas, tenga abogados, psiquiatras, esteticienes, peluqueros, entrenadores personales y fisioterapeutas. Al Duende le inquieta sobre todo este último. Nunca se puso en manos de un profesional de ese género, y ahora está preocupado por saber qué hay que hacer cuando a uno le tumban en una camilla y le tratan los músculos de la espalda como si fueran la masa de las empanadillas. ¿Se habla del tiempo, de fútbol, de toros, de la prima de riesgo? ¿Se puede uno quejar?¿Le puede preguntar si se masajea con igual entusiasmo a una vedette de revista que a un inspector de alcantarillas? ¿Se puede sugerir que le hagan sólo lo agradable y que se abstengan de cualquier terapia molesta?

El día menos pensado aprende uno a comportarse en esos trances que, si para los demás son el pan nuestro de cada día, para el bloguero arrojan las sombras inquietantes de todo lo desconocido.

3
Pero también el día menos pensado el bloguero pondrá punto final a lo que consideraba su verano, o más propiamente su veraneo.

Se deleita recreando su viaje a bolsillo semiparado por el norte de España. Si no se recuerda algo, un poquito, es como si no se hubiera vivido. Pero de vez en cuando, al pasar a limpio sus recuerdos, se atasca en su escritura. Siente un mordisco de la realidad y se obliga a parecer responsable y a escribir no sólo de lo que le place, sino de lo que irrita, le escandaliza, le indigna. Mientras trabaja en su blog, zumban en el cielo de Candeleda el motor de varios aviones apagafuegos. Ni un día sin miedo a que un tonto -un imprudente, un majadero que quizás sólo queme montes por el placer de sentirse alguien con poder capaz de aterrorizar a la gente, de arruinarla, de empobrecer a la naturaleza y, por qué no, de matar- tire su lata de gasolina o su colilla y ponga en jaque a toda la comarca.

En estos casos siempre se acuerda de su sobrino Carlos, hijo de su queridísima prima Ana María, un joven teniente recién salido de la academia de San Javier, que murió en uno de sus primeros actos de servicio al estrellarse en un bosque gallego el avión en el que colaboraba a extinguir un incendio. Cuánto fuego, cuánto mal innecesario, cuánta irresponsabilidad, cuánto terrorista oculto. Qué desazón despertarse y poner en tela de juicio la razón de aquél que bautizó a nuestra especie como la del homo sapiens. ¿Verdad que no es tan sapiens, mi teniente?

4
Esta secular sequedad veraniega que padece España desde el borde inferior de la franja cantábrica hasta la isla más al sur hace añorar aún más la ruta por las Fragas do Eume o bosques del Eume que el Duende recorrió en compañía de su anfitrión y de Juan Luis M.L. Las Fragas son el bosque atlántico termófilo (sic) más representativo de Europa, tanto por sus 90.000 hectáreas de extensión como por la variedad de sus especies vegetales. Eso es lo que dice una web turística acerca de este parque. Lo que añadiría este bloguero es que un simple paseo recorriendo la orilla del río Eume hacia el monasterio de Caaveiro es una inmersión en un paraíso natural donde las piernas se aligeran y parecen volar. Pues en esa ruta, tupida de chopos, alisos, abedules, castaños y de los helechos arborescentes de Francisco Umbral el caminante cree flotar en una alfombra mágica. sobre una atmósfera de humedad, verdor y poesía que viaja a un mundo pretérito de ensueño. La experiencia es sencillamente emocionante.

Por cierto, que en el corazón de esa fraga algún mentecato también quiso hace unos años ponerle fuego. Afortunadamente la humedad y los pompeiros sofocaron el incendio. El Duende lo celebra por todos los amantes de la naturaleza, pero muy especialmente por su anfitrión, que a pesar de ser un gran navegante y de volar muy alto, no ha dejado nunca de tener los pies en el suelo. Ha recorrido el Camino de Santiago a pie él solito, como si fuera un estudiante, y aunque sabe que todos los caminos llevan a Roma, seguramente esta senda por la orilla del Eume es más segura para llegar a la idea que muchos tienen de Dios.

El día menos pensado este bloguero vuelve por allí. A propósito, el día menos pensado, tanto emplear esta frase, por qué será. Elemental, querido Watson, así se llama el nuevo programa de radio donde intervendrá. A lo mejor a partir de entonces deja de enrollarse tanto por escrito, y vuelve a ser duende de la radio.

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11 Responses to “Verano 11. El día menos pensado regreso al rio Eume”


  1. 1 Zoupon septiembre 4, 2012 en 9:24 am

    En esta temporada tan mala de incendios, a nuestros gobernantes sólo se les ocurre decir que endurecerán las penas para los incendiarios, a pesar de que en otros casos se les llena la boca con la letanía de que no hay que legislar “en caliente” (y nunca mejor dicho). Los tertulianos de la radio, por otra parte, repiten como loros aquello de que “los incendios se apagan en invierno”.
    Endurecer las penas no servirá de nada, porque es muy difícil reunir pruebas suficientes para sustentar una condena por provocar un incendio. Y lo de apagar los fuegos en invierno está muy bien como frase, pero la mayor parte de nuestros montes no se pueden limpiar con maquinaria pesada, sino que necesitan personal a pie. Y cualquiera que haya usado una desbrozadora (servidor) sabe que es económicamente inviable combatir el matorral a gran escala de este modo, porque sólo en Galicia hay unos dos millones de hectáreas forestales. ¿Qué hacer entonces? En mi modesta opinión, sólo se puede combatir esta plaga con sistemas de vigilancia que permitan detectar el fuego nada más éste empiece, y con medios de extinción muy rápidos que no permitan al fuego pasar de conato. Y aún así el monte seguirá ardiendo.

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  2. 2 franciska septiembre 4, 2012 en 9:39 am

    Este verano, por primera vez en mi vida, he llegado andando por un bosque al nacimiento de un rio, el rio Turon, un rio muy pequeño en Asturias,y tengo que decir que fué una experiencia emocionante, y me acordé de estas descripciones de tus bosques de otras veces. He descubierto que me entusiasma esta experiencia y pienso repetirla, te separas del mundo y te encuentras contigo mismo.
    Me alegro mucho poder volver a escucharte en las ondas, pero no por eso dejes de escribir nada, aunque tú no te veas lo suficiente, siempre he pensado que ser escritor es lo tuyo.

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  3. 3 joselepapos septiembre 4, 2012 en 4:55 pm

    También a mi me gustaría volver a escucharte en las “ondas” pero ¿en cual de ellas?

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  4. 4 maribel septiembre 5, 2012 en 7:16 am

    cuanto desgraciado hay por estos mundos!!! me alegro muchisimo que al fin : vuelvas a rne….quien me iba a decir ,,,que el dia menos pensado volveria a oirte…..saludos

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  5. 5 Kikeblan septiembre 5, 2012 en 6:21 pm

    Magnífica noticia la de su vuelta a la radio, Manolo H.H. demuestra ser un buen conductor de programas.
    ¿Podremos también disfrurar de Da. Maria o tiene ya demasiados achaques como para seguir siendo gladiadora del hogar?.
    Me han encantado los blogs de los últimos dias porque también los he pasado por el norte de Galicia, Hasta quizas hayamos coincidido en Puentedeume degustando un pulpo a la Mugardesa regado con un fresco albariño…

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  6. 6 Douce septiembre 5, 2012 en 6:46 pm

    Seguramente no estaré ‘libre’ a la hora de ese programa tan ‘policíaco’, pero trataré de entrar en la página del RNE y si lo ‘envasan’ a lo mejor puedo disfrutar de las ‘polivoces’ de Braulio, Esmeralda Clamores, el padre Bonete, Doña María si es que vive… A don James Loyarock prefiero no escucharle.

    Estaremos atentos al micrófono. Enhorabuena. ¡Necesitamos tanto del humor del sano….!

    La perra Douce

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  7. 7 El Duende septiembre 6, 2012 en 6:50 am

    Parece que mi día es el jueves, y el momento, entre 11 y 12. Mala hora para los currantes. En RNE, Radio 1.

    No se muy bien qué espera Manolo H.H. de mí, apenas hemos hablado. Se que cuenta con un imitador de cámara (Luis Miguel se llama) que hace bastante bien voces de actualidad, especialmente políticos, artistas y frikis. Casi lo agradezco, aburrido como estoy de ser impostor de famosos. O sea, que sospecho que la cosa quedará entre este humilde servidor y esos personajes costumbristas que cita Douce.

    Como una cita semanal de 10-12 minutos apenas da para que nadie se familiarice con un elenco completo, sospecho que al final la estrella será …el personaje de ficción de mi carro de títeres con el que casi todo el mundo se ha identificado alguna vez.

    Aún así, no adelanto nada. Se hará camino al hablar.

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  8. 8 lola septiembre 7, 2012 en 10:07 am

    De nuevo en las ondas, felicidades Duende. Padre Bonete, doña María, Braulio, Su Majestad, todos impecables. Pero el Duende, un poco nerviosillo en su primer día de vuelta al cole, ¿no?

    Anda, sé bueno e invita alguna vez a Esmeralda Clamores y a mi amigo Curro Meloso, ya conoces de sobra mi admiración por él. Alguna canción podrán cantar me imagino.

    Dos Reyes en antena, lo siento no hay color. Uno de ellos es un imitador, el otro, el Duende, es el auténtico.

    Un placer escucharte de nuevo en las ondas, una buena excusa para sintonizar de nuevo Rne aunque sólo sean unos minutos.

    Besos para todos tus títeres.

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  9. 9 Zoupon septiembre 7, 2012 en 7:45 pm

    Duende, en Canarias es una hora menos, no una hora más.

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  10. 10 lola septiembre 7, 2012 en 9:10 pm

    Duende, si es que hasta en la islas te echan de menos y te admiran. Tal vez perturbe la tranquilidad del náufrago pero sé que Douce me perdonará:

    http://rinconaufrago.blogspot.fr/2012/09/cuando-el-naufrago-ve-y-oye.html

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  11. 11 Palinurova septiembre 8, 2012 en 6:49 pm

    La prevención de los incendios empieza también por la educación de nuestros hijos y nietos en el civismo, en concienciarse de que la naturaleza es un bien precioso de todos y no solo de unos pocos con sus intereses….
    La isla de Arosa, hace 35 años, estuvo cubierta de bosque. Allí estuvimos apagando fuego mis compañeros de campamento y yo, y los del pueblo solamente se movilizaron cuando este llegaba cerca de sus casas. Después de unos cuantos años volví y ¡qué pena de Isla!. Del bosque quedaba poco. Pero luego todo el mundo se queja del cambio climático que también se provoca por la eliminación de los bosques…
    Me alegro, Duende, que vuelvas a las ondas. Estaremos pendientes

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