Dormir cableado, vivir cabreado o mejor soñar

Nunca supo si dormía, soñaba o simplemente deseaba, pero comprendió que entre la áspera realidad y la ensoñación siempre era esta más agradecida…

1
La salud es un estado transitorio del organismo que no presagia nada bueno. Desde el la frase de Pascal de que el corazón tiene razones que la razón desconoce, no había dado con un pensamiento tan atinado. El caso es que uno despertó en una cama de hospital, y como el sufrimiento genera solidaridad, a partir de ese momento se acordó de Frankestein y empezó a justificar su mal genio y a comprender sus desmanes. El desdichado monstruo también había despertado a la vida cableado de arriba abajo, y no hay nada más molesto que descansar aherrojado por electrodos, amenazado por unos kilovatios que a saber si se desmandan, y encima controlado desde un monitor por un experto que luego te dice.

-Pues sí. Tiene usted apnea del sueño.

Es decir, que tu dormir es una mierda. Vamos, que roncas, que no te relajas, ni oxigenas el cerebro ni nada, y que a poco que te descuides te puedes levantar de la cama desmemoriado, incapaz de rellenar una quiniela, o víctima de eso que llaman un ictus.

O sea, que aparte de dolor espaldas, que si no es crónico ya va para medio año, este bloguero que hasta hace nada se creía Peter Pan y tan sano como el negrito del Cola Cao, empieza a encontrarse ligeramente artificial, mechado de la realidad que vive y de los sueños que, como no duerme bien, le vienen incluso en la vigilia. Como si fuera un Arlequín vestido con los cuadritos multicolores de lo poco que ve, lo mucho que imagina y lo nada que sabe.

2
¿Desde cuándo dejó de dormir bien? De pronto le aaltan a uno las dudas. ¿Qué habrá habido de realidad y qué de sueño en lo que ha vivido hasta el momento? ¿Somos lo que creemos o Segismundos mal informados? Recordaba el bloguero que en las noches de su niñez cruzaba las grandes avenidas de París, que no conocía, pedaleando en una bicicleta que tampoco tenía. También volaba a menudo sobre Madrid en un aerostato que de repente se pinchaba y le precipitaba al vacío por la zona de Rosales. Qué alivio despertar segundos antes de estrellarse contra el suelo, y al fin y al cabo en un barrio tan bonito. Peor era pasear por la calle de Serrano, el tontódromo donde se chicoleaba a las niñas pijas de entonces, y descubrir que la única camiseta que le vestía no daba de sí para tapar sus vergüenzas, expuestas a la mofa pública.

-¡Qué indecencia! ¡Qué niño tan golfo!- le remordía el subconsciente integrista.

3
Y el sueño más persistente y más turbador, anticipado siglos ha en los dos o tres cuadros que Tiziano dedicó a Venus y la música. ¿Qué se escondía en ese rincón de la entrepierna femenina que entonces sólo tenían licencia para ver los los casados, los pecadores o los ginecólogos? La misma curiosidad que denota el músico del cuadro –fíjense en la dirección de su mirada- atizaba los sueños del bloguero. Claro, que como Venus quedaba muy lejana era mejor especular con Pilarín, que era un nombre de niña muy de la época. ¿Cómo tendría su cosita Pilarín? No lo contaba Tiziano, ni Botticcelli, ni Rubens, que bien que trabajaban a pincel la carne fresca, pero que donde no ponían una hoja de parra colocaban un pliegue de tela de damasco o la guedeja de una nube con tal de no contar el misterio. Y así tenía que inventarse uno la realidad, a base de sueños. La cosita de Pilarín podía ser lo que quisiera, porque entonces no había manera de verla. Sólo quedaba el recurso de echarse a dormir y soñar lo justo.

4
Pero uno salió del hospital después de su estudio del sueño y se encontró con que ese día concurrían noticias extravagantes. Algunos fustigaban a Amancio Ortega por haber donado veinte millones de euros a CARITAS, otros zurraban la badana al escritor Javier Marías por renunciar al Premio Nacional de Narrativa, gesto que se entiende aún mejor si se recuerda que su padre, un buen filósofo y un excelente ensayista en cuyos artículos de La Gaceta Ilustrada sobre el cine y la vida uno aprendió mucho, murió a los 92 años sin un solo premio oficial. Había sido el anciano profesor maltratado por el franquismo, pero no se sabe por qué tampoco cayó especialmente bien a la progresía, así que, con toda la razón, su hijo aprovechaba que el Pisuerga del éxito pasaba por su bolsillo para decir las verdades del barquero y cabrear a unos cuantos custodios de la cultura oficial.

5
Había más cosas chocantes. Como gran argumento de autoridad, el veterano periódico monárquico ABC mostraba en portada el rostro de la Duquesa de Alba diciendo (sic) que la independencia de Cataluña es muy poco patriótica. Ante la escandalera provocada por los últimos suicidios de deudores hipotecarios, otro titular afirmaba algo tan surrealista como que “la banca se humaniza y paraliza los desahucios”. Hasta el sobaco tendría que meter el brazo el mismísimo Santo Tomás en la llaga para creer que la banca se haya enternecido de la noche a la mañana. Realidad o ficción, esta tele que no para de regenerarse en aras de la autoestima y so pretexto del déficit, devolvía al primer plano al eximio Giménez Arnáu, español ejemplar donde los haya, que contó con gran desparpajo cómo se había tirado a treinta famosas y hasta se le había insinuado su suegra, la Duquesa de Franco. Si no hay dinero público en esa tele que le promociona, habrá pasta de anunciantes honorables y connivencia de directivos respetables. ¿Quedará cal para blanquear tanto sepulcro?…

6
No sabía si seguía cableado y era sueño o estaba en la realidad y por tanto no cableado, sino cabreado. Pero deambulaba como Frankestein, desesperado y sin rumbo, hasta que en la portada de un periódico se encontró con que el Guadiana vuelve a las Tablas de Daimiel por primera vez en más de veinticinco años.

No entiende nada, hace apenas un mes atravesábamos la sequía más espantosa de cincuenta años y en un solo un otoño de lluvias se regenera ese paraíso ecológico. Con todo, lo bueno no es que con el agua regresen las avocetas, las malvasías, los azulones, las garzas, las grullas y la cigüeña negra. Lo más emocionante es que a la orilla de las Tablas una niña soñada también recogía flores, que algunas hay en otoño, y por ahí, no sabiendo si despierto o en fase onírica, apareció el monstruo con apnea que uno lleva dentro

Se acercó a la criatura y esta, lejos de asustarse, le sonrió y le ofreció una flor. Y mi Frankestein particular, que ya no distingue la realidad de la ficción, imitó el gesto más tierno y seductor de Richard Gere, cosa no fácil, mientras una lágrima de emoción le rodaba por su mejilla remendada de cadáver.

Anuncios

4 Responses to “Dormir cableado, vivir cabreado o mejor soñar”


  1. 1 Cocoliso noviembre 13, 2012 en 3:38 pm

    Como aportación personal a la investigación del bloguero sobre los inicios de su “apnea”,confirmar que a sus 20/25 años esta ya estaba en todo su esplendor. En aquél dormir cuartelario del celibato de las “cuatro camas”,solo era superado,y con creces,por su hermano Carlos y su cuñado Angel; lo de estos debía ser un apneón “del cagarse”,según feliz expresión de sindicalista en mitin ante la huelga de mañana,expresión que debiera ser motivo de estudio en alguna próxima entrega de este blog.

    Me gusta

  2. 2 franciska noviembre 15, 2012 en 8:46 am

    Alguien dijo ,” si a partir de los 60 no te duele algo al levantarte es que estas muerto.”¡gran tonteria¡¡ pero mucha gente ha hecho esa frase suya y estan encantados. A ti no te pasa eso y estas “CABREADO” que es mucho más lógico. Pero no hay que dejarse vencer, todos sabemos que la cabeza tira del cuerpo y a ti de eso te sobra. ,

    Me gusta

  3. 3 Ángela noviembre 15, 2012 en 11:40 am

    Qué bonito!. Cuídate Duende.

    Me gusta

  4. 4 Palinuro noviembre 15, 2012 en 2:26 pm

    Julián Marías sufrió del desprecio y venganza del franquismo por su compromiso con la República como del desdén de la progresía del postfranquismo por manifestarse como un espíritu libre sin pagar el peaje al pensamiento de la izquierda, siempre fiel a su forma de pensar. Recuerdo bien sus reflexiones sobre el cine que menciona el Duende y recomiendo fervientemente su autobiografía “Una vida presente”, quizá una de las memorias con las que más he disfrutado leyendo.

    Me gusta


Comments are currently closed.



Siluetas de RNE

Duendes suscritos:

Suscripción

Suscripción por email

Publicaciones:

PARAÍSO DE HOJALATA
Una Infancia de Hojalata

Ir directamente a

Blog Stats

  • 1,338,201 hits

A %d blogueros les gusta esto: