Feliz Navidad, Belén

Mi Belén es mejor que la foto, pero está lleno de buenas intenciones

Mi Belén es mejor que la foto, pero está lleno de buenas intenciones

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¿Te estarás obsesionando por el nuevo sesgo que ha tomado tu salud?

Sabes que es un tópico infumable, pero ya han pasado días desde que entraste en este nuevo club tan peculiar de tocados sin fronteras y te has refugiado en eso tan socorrido de que la vida sigue. Crees que el aviso te ha oreado la sesera, que razonas algo más, y que exprimes de cualquier nadería un zumo que antes eras incapaz de sacarle a las cosas. Dios, ese amanecer, qué maravilla, cómo no te habrías fijado antes, las cúpulas de San Francisco el Grande dibujándose  entre la niebla aún dorada por el relumbrón de las farolas de la noche, si es un Turner sólo pintado para ti. Santo cielo, qué placer ese vino con un par de amigas mientras paseabais por los alrededores del Mercado de San Miguel, y qué delicia el hojaldre de morcilla con pimientos que le acompañaba. Qué paz sentarte a leer luego con la espalda bien protegida por tu corsé y el respaldo de tu mullido sillón  viendo caer la noche sobre el Madrid donde naciste y que no empezaste a apreciar hasta que cortaste tu cordón umbilical con tu pasado. Vas engastando en tu collar de vivencias pequeñas piedrecillas que coges al paso y que ahora te parecen diamantes.

 

Qué ilusión haber visto  en el parque que tu nieta ya monta en bicicleta.

Hasta esta última frase te parece por sí sola una `poesía

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La vida sigue.

Entre tanto sobresalto apenas has caído en la cuenta de que se ha presentado la Navidad.Te lo ha avisado Bing Crosby, al que por cierto, también le das gracias por haberla cantado con esa clase de crooner de terciopelo. Aunque sigas esperando inútilmente que alguna de las tuyas también sean Navidades Blancas, y puedas sentir el deslizarse de tu trineo sobre la nieve. Y lo recuerda luego  Harry Belafonte con otro de tus villancicos favoritos que te descubrió hace años aquel  gran Angel Álvarez en la SER.Dedicaba este la tarde de la Nochebuena a repasar los villancicos clásicos, y entre ellos el  del cantante negro, que te encandiló porque decía tan bien el inglés que lo entendías y todo. Qué bonito te parece ahora haber sido tan simple como para que te emocionasen esas cosas. Qué agradable sentirse tan libre que ni te asusta parecer un cursi..

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Y recuerdas que tienes que poner el belén. El nacimiento, como decían en la casa de tus padres, y luego en la tuya y la de tu familia. Ahora sólo cuentas como base con un velador redondo, apenas cuarenta centímetros de diámetro. Has descabalgado a los Reyes porque no te caben los camellos, has prescindido de lavanderas, labradores, pescadores, aguadores, castañeras, hilanderas, de Herodes y su soldado, de pandereteros y tañedores de zambomba, adoradores diversos, burros, vacas, cerdos, gallinas, pavos y  de todos los figurantes tradicionales de los nacimientos populares. Pero haces caso omiso del Papa y, pese al minimalismo obligado,  ni licencias a la mula y el buey ni colocas a los Magos viniendo de Andalucía, sino de Oriente, como te contaron de chico. 

 

Por cierto, ¿le habrá dado a Benedicto XVI  un ataque de zapateritis? Con la de reformas que necesitaría la doctrina de  la Iglesia y ahora se entretiene en retocar lo irrelevante. Quizás para descolocar a los que no sabéis si tenéis fe, pero sí al menos ilusión por la Navidad.

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Y tú reconoces que eres de esos. Llegaban estas fechas, sonaban los villancicos, te contaban historias hermosas de ángeles que anunciaban, pastores pasmados al rescoldo de la buena nueva, Mesías empañolado entre pajas, estrella viajeras, Magos  de oriente y la larga coletilla de cuentos de Dickens o de cerilleras de Andersen que seguían al rebufo de la mágica fecha y creías empezar a entender que era parte de tu otro yo, que había otra vida además de tu casa, tu familia,  cama, tu pupitre, tu sacapuntas, tu pelota de goma y tu cara de niño de posguerra peinado con brillantina. La Navidad era el primer gran misterio de eso que no entendías y llamaban espiritual, el Dios que se hace hombre, la redención. La esperanza

-¿Será de verdad todo eso? -te preguntas aún.

Da igual, diciembre se pone húmedo, mimoso y evocador. Así que vuelves a escuchar música de Navidad y sacas del altillo del armario la caja donde duerme tu espíritu navideño el resto del año para montar tu nacimiento.

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Ahora es tan pequeño, tan humilde, que se queda exactamente en un belén. La expresión un belén tomó  una deriva festiva y populachera, pero el nombre de Belén es uno de los más hermosos que puede llevar una mujer. Lo dices y sugiere paz, elegancia, serenidad, dignidad y dulzura envuelta en un sonido que es un poema de sólo dos sílabas: Be lén.

Curiosamente, no has conocido nunca una Belén vulgar, y todas ellas han dejado alguna huella en ti. Pero hoy tu recuerdo va por aquella chiquilla de dieciocho años menuda morenita, tímida, ojos oscuros, labios grueso de mulatita y un encanto especial en sus movimientos. Fue una de las `primeras chicas con la que saliste, y con los años acabaría siendo tu cuñada: la más sensible, la más fina e intuitiva, la más graciosa sin pretender serlo y la que más abnegada y generosamente ha demostrado lo que es el amor humano.

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Por eso hoy tu belén, el que miras arrobado, es también tu Belén. Acabas coincidir con ella en el mismo hospital donde tú empezabas a luchar contra tu cáncer mientras dos habitaciones más allá su marido Gonzalo, que peleó lo que pudo, cayó abatido porel suyo. Y te llega el dolor de Belén, su entereza y su sonrisa aún en la adversidad, tal que un mensaje transido de lo que nos debería dejar a todos la Navidad, que es la capacidad de renacer en la esperanza.

-Feliz Navidad, cuñadita-le dices a pesar de todo.

Pusiste en tu belén una pequeña luz zenital que ilumina al Niño. Y así, mirado de cerca, la ilusión produce su efecto. A su alrededor, por entre los bufidos de la mula y el buey y las pajas del pesebre, sientes que el misterio funciona. Gonzalo permanece vivo en el recuerdo de todos porque, entre otras cosas, le mantiene vivo el amor y la delicadeza Belén, que es el nombre de un portal para la eternidad.

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13 Responses to “Feliz Navidad, Belén”


  1. 1 PEDRO MARTINEZ DE ALBORNOZ ARIAS diciembre 18, 2012 en 5:59 pm

    hola de nuevo Luis esta tarde e estado leyendo a la abuela tu escrito en el Blog, da gusto que algunos adultos también sientan ilusión por la navidad.
    me a parecido al igual que a mi abuela muy bonito este escrito, que pases una feliz navidad y hasta pronto.

    de Pedro, tu más joven Blogger

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  2. 2 Ana diciembre 18, 2012 en 10:03 pm

    Me gusta que a pesar de todos los contratiempos sigas con la ilusión de poner tu Belén.Yo este año no estoy muy animada Juan por trabajo no puede venir,pero el lunes me decidí saquè todo del maletero pensando en los niños que es lo mejor que tenemos y ya está¡ todo en su sitio con las luces y la verdad que empiezo a notar el espiritu de la Navidad.Un beso y que sigas con ese ánimo

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  3. 3 Atticus 444 diciembre 19, 2012 en 10:40 am

    Pues siga diciendo “nacimiento”, maestro
    Un fuerte abrazo y animo
    atticus 444

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  4. 4 Algodonsina diciembre 19, 2012 en 12:15 pm

    Querido duende:
    mi empresa inteligente (¿?) situada en edificio inteligente (¿?) en el que estoy perdiendo la salud pulmonar, ha decidido que no debo acceder a tu blog. Está vetado, al igual que Youtube y la Conferencia Episcopal (¿?), “site” en el que traté de localizar una misa, a una hora determinada, en memoria de mi padre.
    Ignoro por qué tanta inteligencia me filtra el talento, el chiste y la espiritualidad y no la miseria periodística y política diaria….
    Me apasiona el Belén, la Navidad (a pesar de los seres queridos perdidos), el reencuentro, las celebraciones. Y el “PapaRazzi” ha hecho, con la mula y el buey, una observación de viejecito ratón de biblioteca.
    Irrelevante.
    Gracias, duende, por defender lo que me emociona.

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  5. 5 Charivari diciembre 19, 2012 en 1:39 pm

    Duende, tengo que agradecerte que siempre me haces recordar anécdotas,situaciones y vivencias de otros tiempos.
    Tambien he puesto el nacimiento, escueto pues una vez derretidas la mayoría de las figuritas de barro tras regar el musgo más generosamente, mi padre decidió iniciar uno de más calidad. En alguna de aquellas tiendas que rodean la plaza Mayor compró el “misterio” completo (quizá ahora se dice de otra manera), el ángel anunciador y un par de palmeras; al año siguiente un pastor con varias ovejas, más tarde una aguadora con su cántaro al hombro y aun le dió tiempo otro año a comprar un oferente con turbante y una gallinitas… ahí quedó la cosa porque con lo que no contó es que se iba a ir al otro barrio mucho antes de lo pensado; mi madre no quiso ampliarlo pero le tenemos una cariño más que especial. Cabe en una mesa y está dominado por una gran estrella de purpurina años 50 auténtica testigo del primer nacimiento de barro y que va bandendo todas las navidades sin importarle las modas, la RAE ni las nuevas teoría papales.
    ¡¡Feliz Navidad!!

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  6. 6 malicia diciembre 19, 2012 en 2:08 pm

    Hola Luis, te contaré una cosa a propósito del portal de Belén;
    Hace un par de años, una atrecista de televisión que tenía que poner un Belén en un plató, como aún no era la fecha indicada y no sabía donde comprarlo, escribió en google “Portal de Belén”, se quedó estupefacta cuando comprobó que la primera entrada era el Portal de Belén Esteban!!! A pocos días de la Navidad Belén Esteban era más solicitada que el propio portal que nos ocupa ahora….
    En fin espero que cantemos pronto A Belén pastores!!!! Beso fuerte de Malicia

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  7. 7 Ángela diciembre 19, 2012 en 9:11 pm

    Mucho me gustaría que El Duende viniera a mi casa a cocarrme el Belén!!!! Mucho espacio, todo barro, mutilado pero barro auténtico al fin y al cabo. Hace años que no pongo el Belén, y luego me arrepiento todas las Navidafes. Este año, tampoco me va a dar tiempo, soy un drsastre!!!, pero sí .me gustaría, desde aquí trasladar todo el calor de mi Belén a Belén y también a Gonzalito, un beso muy fuerte para ellos, aunque seguro que tendré ocasión de dárselo personalmente. Otro también para ti.

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  8. 8 Julian29 diciembre 20, 2012 en 1:20 pm

    Estimado Duende

    Cuán contento me he visto esta mañana al escucharte, en compañía de Doña María, en RNE.
    Cuánto valor y aplomo se necesita para poder hablar así estando en tratamiento.
    Cuán seguro estoy de que te vas a reponer, porque solo los optimistas, los luchadores, los valientes son los que ganan a la enfermedad, que como bién se sabe, un 70% de su curación es el aporte de la mente al tratamiento.

    Feliz Belén, o nacimiento. Feliz Navidad, y un próspero y sano 2013,2014,2015,,,,…,,..,,hasta el 2065, en que nos iremos juntos de viaje…

    Julian

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  9. 9 El Duende de la Radio diciembre 20, 2012 en 2:14 pm

    Muchas gracias por vuestros comentarios. Me animan y hasta me ponen colorado.

    Siento que en estos días de descontrol, con tanto ir y venir al hospital, el blog se me ha descontrolado. Cuando hoy he entrado a revisar el ultimo post (FELIZ NAVIDAD, BELÉN) he visto estupefacto que no estaba completo, sin duda porque en alguna de las múltiples correcciones lo corté involuntariamente. Así que puede que alguno no haya acabado de leerlo.

    He estado a punto de echarlo a perder del todo, pero creo que lo he reconstruído. Con que Belén lo lea así, me daré por contento.

    FELIZ NAVIDAD. A BELÉN Y A TODOS LOS QUE TANTO ME ESTAIS AYUDADNDO

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  10. 10 Emilia diciembre 20, 2012 en 5:49 pm

    Pues yo este año me he quedado sin Belén: Quite la burra y el buey, los reyes no pudieron llegar a tiempo porque les había caducado el visado… Y cuando fui a poner el portal no encontré a sus moradores porque los habían desahuciado!! Pese a todo: Feliz Navidad!!

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  11. 11 franciska diciembre 20, 2012 en 10:25 pm

    ¡Poner el Belen¡ una aventura cada año. El castillo de Herodes, como siempre es lo más grande. Resulta que para innova,r he comprado un portal con luz de hoguera pero no me di cuenta que no me cabian la mula y el buey, ¡menos mal que parece que pueden desaparecer¡ ¡. Pero me encanta tener un Belen un poco desordenado, me parece más calido, como la Navidad que me encanta, a pesar de las 20 perdices o 25 que tengo que cocinar. Feliz Navidad a todos.

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  12. 12 Betanzos diciembre 22, 2012 en 12:15 am

    !Que bonito, Duende, eso que dice usted de sentirse tan libre que no le asusta parecer cursi! Así debiera escribir usted siempre , con libertad y sin miedo, y seguro encontraría patrocinadores para publicar sus obras, como el Conde de Lemos, mi antepasado, hizo con Cervantes, salvando las distancias, perdone usted. (Por cierto, no menciona en su texto si salvó de su limpia en este nacimiento al caganet. Espero que lo haya hecho. Es una pieza fundamental. Y más en los tiempos que corren).

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  13. 13 begoña diciembre 22, 2012 en 6:02 pm

    Mis tulliditos (mi Nacimiento es el de casa de mis padres y ya ando por los 60) salieron del sótano el 8 de diciembre. Ir a buscarlos es la primera aventura navideña que vivo con mis nietos. Les cuento que es el lugar secreto donde su abuela guarda los tesoros más preciados, y se emocionan con solo bajar tres pisos y sentir el el olor a humedad y polvo que ofrecen todos los trasteros.
    Después de poner a un San José sin brazo, a un pescador sin caña, a un camello del rey Melchor sin pata trasera… ¡HORROR! no apareció el Niño Jesús. Menos mal, Duende, que tu hermana Camiseta ha obrado el milagro. Me ha prestado uno muy chirriquitiquín al que meteré en la cuna entre pajas y, así, le cantaremos los villancicos pertinentes.
    La mula y el buey siguen en su puesto. En este 2012 no soporto un recorte más.
    ¡FELIZ NAVIDAD! a todos.

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