Cómo aliviar daños colaterales

El truco consiste en transferir al espíritu de celebridades como el del valeroso general Ricardos, que ya no sufrirá nada, los males que te afligen...

El truco consiste en transferir al espíritu de celebridades como el del valeroso general Ricardos, que ya no sufrirá nada, los males que te afligen…

1

Cuando revisas tus  últimos intentos de completar un  post y de subirlo al blog te entra un ataque de sinceridad.

-Esto es un coñazo-  te susurra Pepito Grillo- ¿Cómo quieres que a nadie le interese eso?

Claro, no los acabas, no los rematas, y pasan los días sin subir ningún post nuevo. Encima te estás poniendo pesado con tanto darle vueltas a tu arrechucho. No es para tanto, caramba.

Por otra parte, la cosa te preocupa. Algunos de tus amigos creen que el tono de tus entradas es como el termómetro de tu salud. Y si ven que no estás ni para escribir, pueden creer que estás peor. Lo cual es cierto, pero menos. Sueles explicar que después de las quimioterapias  te tiene a mal traer el funcionamiento del sistema digestivo, añadiendo que de norte a sur. Esta última es una metáfora de niño aprendiz de geografía: tiendes a creer que el norte es lo que queda siempre más arriba, como si toda la vida fuera un mapa. Bueno, pues tú andas permanentemente revuelto y asquerosito a la altura del Trópico de Cáncer, y nunca mejor dicho. Y taponado como con hormigón armado por el aliviadero del Polo Sur.

Todo pasa en esta vida. Ya ves el sorpresón  que nos acaba de dar Benedicto XVI. Mientras a tí se te iban mitigando los reflujos de la quimio, a él le declinaban las fuerzas para seguir siendo papa, y ha tomado la misma decisión que el papa de la película de Moretti, que con tanta gracia interpretaba Michel Picccoli.  Sic transit gloria mundi. Sic transit dolor corporis.

Sic transit casi todo.

2

Del miércoles a esta parte te has encontrado tan desanimado y tan molesto que, aparte de forzar la alimentación natural, ingerir vegetales cual hipopótamo, consolarte con digestivos diversos y volver a la ifancia con un supositorio Rovi como último recurso has confiado tu suerte a una amiga medio vidente que sostiene que en la pintura y en la estatuaria está la solución.

-Salimos de paseo y, de entrada, te agilizará el tránsito intestinal –te convence- Pero luego visitamos imágenes de muertos ilustres que ya han quedado en la historia con el gesto que les dio el artista y, si te concentras, consigues transmigrarles tu malestar digestivo.

No parecías darle demasiado crédito a sus palabras.

-Lo he leído en Internet –cita por dar solvencia a tus fuentes- Es cuestión de energía mental. Además, por probarlo no perdemos nada. Hacemos cultura y a los ilustres les da lo mismo…¿No expresan la mayoría un cierto desasosiego por su misión histórica? Bueno, pues que ahora lo sufran con fundamento.

3

Empezasteis el ritual ante el Angel Caído  del Retiro, pensando que si ya era un maldito de Dios tanto le daban las ardentías de estómago, los eructos y el estreñimiento. Hiciste lo que pudiste por transmitírselos. Luego entrasteis en el Museo del Prado y aparte de orearos el espíritu con la exposición de Martín Ricoqué paisajista tan exquisito, dan ganas de perderse por cualquiera de sus lienzos- os detuvisteis ante los retratos de Fernando VII que pintó Goya. El rey felón era tan feo y fue tan nefasto que imaginas que tu pesadez de estómago hasta le mejoraría el semblante. Te apiadaste más del general Ricardos, un soberbio retrato del pintor de Fuendetodos que honradamente confiesas que ignorabas. El general, recordado hoy por una calle poco elegante con muchas tiendas de electrodomésticos y bazares chinos, no obedece a la estampa clásica del milico feroz con cara de rapaz, sino que con su rostro rugoso y las largas guedejas de su cabello blanco más parece un primo del filósofo Schopenhauer.

Tiene cara de haber sufrido tanto –sugeriste- que su espíritu hará de esponja, y absorberá mi achaques, ya verás.

Se espera que la digna imagen del eximio general haga su trabajo.

4

Pasasteis en coche por  la Castellana ante el busto de Largo Caballero, que tiene cara  de piedra pómez, de las que ni sufre ni goza, porque apenas dice nada. Por lo que sabes de él,  no crees que su alma esté dispuesta a asumir tu mal cuerpo. Lo mismo pasa con las estatuas ecuestres del general Concha, la de Carlos  III en la Puerta del Sol y las de los reyes Felipes de la Plaza Mayor y la de Oriente. Este tipo de efigies suelen quedarte muy altas y, por ende, su gesto altivo, tampoco parece que se incline a hacer nada por la náusea de un pobrecito representante del pueblo llano.

-Tal vez necesitemos más bien ilustres de a pie- apunta tu amiga, que cree en el milagro de la transmigración.

Se intenta una última cura ante esas dos filas de reyes de piedra que flanquean la Plaza de Oriente, en línea perpendicular al Palacio. De tan dañadas como están por la inclemencia del tiempo y por la incuria ciudadana  resulta inútil mirarles a la cara y solicitar compasión. Es como mirar a un vértice geodésico y esperar que tu caso le llegue al alma.

5

-Ten fe –insistió tu amiga iluminada- Hagamos un último intento.

Entonces te llevó no lejos de allí, a la Plaza de las Vistillas, y te plantó ante una estatua, pequeñita ella, que `probablemente es la más curiosa de Madrid.

-Ea, aquí la tienes –dijo señalando a La Violetera Más popular y entrañable, imposible. Hazte con ella y ella se hará cargo de todas tus molestias, que para eso eres del pueblo- te dijo antes de darte un beso y despedirse.

Durante unos minutos te recogiste en actitud fervorosa y ensayaste el más profundo acto de fe que has intentado en tu vida. Señor-suspiraste-, que sea verdad que mis males pueden transmigrar a lo que representa esta estatua. Si no le transmites el tumor, que al menos  me pueda librar de la insoportable sensación de náusea que me aflige.

Como oración te quedó bastante bien. Lástima que luego levantaras la cabeza y se te ocurriera mirar a la cara de la Violetera, seguramente la estatua más horrorosa que munícipe alguno ha podido ofrecer a la Villa y Corte.

-Bueno, Señor –admitiste con resignación pensndo que el milagro a lo mejor incluía reciprocidad de transferencias- Casi, casi…que  me quede como estoy.

 

Anuncios

8 Responses to “Cómo aliviar daños colaterales”


  1. 1 Ángela febrero 11, 2013 en 8:42 pm

    Puedes seguir con la terapia y el día del espectador irte al cine a ver si entre los horrores de Tarantino, puedes dejar tus nauseas y se me ocurre que tb puedes acercarte a la c/ Príncipe de Vergara, a la casa de Barcenas y escupirle tu malestar, que con lo que tiene encima, saguro que no se inm uta. Cuídate seguro que después de tanta concentración, mañana te despiertas

    Me gusta

  2. 2 Ángela febrero 11, 2013 en 8:43 pm

    Mañana te despiertas mejor.

    Me gusta

  3. 3 Julia febrero 11, 2013 en 10:26 pm

    No sé si estoy muy de acuerdo con lo del milagro de la transmigración…ya me gustaría pero soy bastante escéptica Duende, qué quieres que te diga.
    Me parece mucho mejor idea lo de los políticos que tanto nos afligen. Yo estoy muy, pero que muy afligidida por no decir cabreada (aunque sea menos fino me quedo más a gusto) con TODOS estos corrupto-sinvergüenzas que salen por todas partes como los champiñones. Decentes, haberlos haylos, pero nos están haciendo mucho daño los “malos”. ¡¡¡Ay mi España de mis amores!!!
    Y todo este rollo viene a cuento para que el Duende deje de pensar, y aún más de padecer, todos sus efectos colaterales que le tienen bastante j…..
    ¡Animo muchacho, que aún tienes que seguir deleitándonos con tus relatos muuuuuuuchíiiiiiisimo tiempo. Un abrazo. Julia.

    Me gusta

  4. 4 doucenieto febrero 11, 2013 en 11:16 pm

    Lo importante de esa transmigración sería de momento el ‘Trans’ lo de menos es dónde ‘Migre’. Quizá un poco se ‘transmigra’ mientras uno se centra en qué y cómo quiere expresar, mientras recorres Madrid :: el Retiro, el Prado, la Castellana,, la Puerta del Sol, la Plaza Mayor, Sol y la de Oriente…

    No es cierto que a nadie le interese. Aprende y recibe mucho.

    Me gusta

  5. 5 Úrsux febrero 12, 2013 en 10:16 am

    -Esto es un coñazo- te susurra Pepito Grillo- ¿Cómo quieres que a nadie le interese eso?

    ¿Y si le “trasnmigras” a Pepito?

    Me gusta

  6. 6 Pedrito febrero 13, 2013 en 11:48 am

    ¡ Gracias querido Duende por el esfuerzo que te debe de costar atender – tan puntualmente como lo vienes haciendo y con la misma gracia que ayer – la voracidad de tus lectores !
    Sabes que estamos de corazón contigo en este trance, y no dudes en “transmigrarnos” tus achaques y molestias, como tan bien lo haces injertándonos perlas de tu exquisito vocabulario … Las “guedejas” del general Ricardos han dejado en jaque a mi viejo “Larousse”, pero el valioso “dico” de la RAE me ha sacado, una vez más, de mi perplejidad … homperiana. No apostaria por la permanencia del término en mi agujeada memoria …

    Me gusta

  7. 7 Monti febrero 13, 2013 en 5:46 pm

    Gracias por seguir escribiendo para nosotros, a mi no me has aburrido en ningun momento. Ya queda menos para que desaparezcan las molestias, que por otro lado desgraciadamente no conozco ningun remedio eficaz.

    Me gusta

  8. 8 Zoupon febrero 14, 2013 en 6:28 pm

    Qué extraño, siendo del Atleti convicto y confeso, no has tratado de subarrendarle tus problemas digestivos a maese Neptuno, que seguramente fuese el más comprensivo de todos.

    Me gusta


Comments are currently closed.



Siluetas de RNE

Duendes suscritos:

Suscripción

Suscripción por email

Publicaciones:

PARAÍSO DE HOJALATA
Una Infancia de Hojalata

Ir directamente a

Blog Stats

  • 1,338,116 hits

A %d blogueros les gusta esto: