El pingüino enamorado

De vez en cuando, el bloguero ventila ss obsesiones pensando en ese fenómeno de la naturaleza que es el pingüino emperador...

De vez en cuando, el bloguero ventila ss obsesiones pensando en ese fenómeno de la naturaleza que es el pingüino emperador…

1

Te lo quieres seguir tomando con sentido del humor, así que te vistes de soldado tipo Gila,  coges el teléfono, marcas un número y surges de la trinchera imaginaria desafiando a las balas que silban a tu alrededor.

-Oiga, ¿es el enemigo?…Que si podían atacar en otro lado, que se están pasando ustedes con nosotros.

Luego miras a tu alrededor a todos los caídos de cara conocida. Paco ValladaresJuan Luis Galiardo, Carlos Larrañaga, Fernando Guillén, Sancho Gracia y el más reciente: José Sancho. Todos actores, todos buenos mozos, todos ligeramente mayores que tú, pero de la misma generación. Y la mayoría, según crees recordar, abatidos con pocos meses de diferencia por tu mismo adversario. Qué obsesión con los artistas. Menos mal que tú no eres exactamente eso. Menos mal que según IAE tú estás encuadrado en el capítulo de humoristas, caricatos o excéntricos.

2

Le mandan en el colegio a tu nieta Marina que escriba un cuento. Y ya lo debe de haber escrito. Una lástima que no le contaras antes la historia de El pingüino enamorado, que a lo mejor le había servido para cumplir los deberes.

La historia es esta. En la casa de la señora de la limpieza de una de las bases que España mantiene en la Antártida llamaron a la puerta. Abrió otra Marinita y se encontró con que el que había llamado era un pingüino emperador.

-Hola-le dijo el pingüino a la niña- Que vengo a pedirte un favor.

-¿Qué favor?

El pingüino se arremangó el faldón de plumas que cubre sus extremidades  y mostró un enorme huevo que se posaba sobre la membrana de sus patas de palmípedo.

-Que si me puedes guardar en caliente este huevo para que se vaya incubando.

-¿Pero eso no lo hace  mamá pingüina?-preguntó la niña.

-No- respondió el pingüino- En otras especies de aves eso es lo normal,  pero ella es una pingüina emperatriz. Es nuestra manera de ser. Ella pone el huevo, pero luego se lo da a su pareja, que soy yo, para que lo coloque sobre estas patas y lo incube…¿Ves?…¡Y así dos meses, de pie, pretegiendo el huevo sin que toque el suelo de hielo y sin moverme ni un minuto de mi sitio!

La niña abrió la boca asombrada. Se imaginaba lo que debía de ser la larga espera del pingüino emperador incubando el  huevo en soledad y soportando el frío polar.

-¿Y qué hace entretanto mamá pingüina? –preguntó.

-Se va al mercado. O sea, al mar para pescar, y regresa después de un mes con comida para alimentar al polluelo que nacerá. Pero fíjate qué plan, yo entretanto esperando días y noches, de pie, solos mi huevo y yo. Y ya no puedo más.

-¿Y qué quieres que haga?

-Pues que te quedes con el huevo y le pongas al calor de tu casa. Junto al radiador de la calefacción, o en la cama donde duerme el gato, o a ratos entre tus manos, para que se vaya incubando mientras yo voy a buscar a mamá pingüina.

-¿Te mueres de hambre y de aburrimiento? –preguntó la niña compadecida mientras le acariciaba.

-No. Me muero de amor –suspiró el pingüino- porque no soporto tanto tiempo sin estar  a su lado.

A Marina se le encogió el corazón al conocer la dura vida del pingüino emperador. Así que le hizo caso, se despidió el pingüino con un beso  y  se ocupó de que al huevo no le faltara el calor ni un momento.

Y  así fue hasta que, al cabo de un mes, justo cuando el polluelo empezaba a romper el cascarón del huevo, volvieron a llamar a la puerta de su casa. La niña entonces abrió y se encontró a la pareja de pingüinos emperadores que regresaban contentísimos, con sus alitas entrelazadas como dos novios y el estómago lleno de pescado. Mamá pingüina acogió al polluelo bajo su faldón, los dos picotearon un beso de agradecimiento a la niña y todos fueron felices y comieron pescadito.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

3

Te preguntas a cuento de qué viene este cuento. A cuento de nada aparentemente lógico. Simplemente intuyes que lo malo del blog de un enfermo es que acaba oliendo a éter, como los hospitales antiguos, y que de vez en cuando necesita ventilación. Abrir las ventanas y que circule el aire de fuera.

Qué grande, qué variado y qué refrescante es eso que llamamos “fuera”. Tantos mundos diferentes de tu pequeño mundo. Tantas cosas que pasan lejos de ti. Tantas vidas tan apasionantes como la de esa ave singular que es uno de tus héroes. Y tantos amigos que no ves a menudo y que incluso ni siquiera conoces.

Muchos de ellos roban un minutillo de su apretada agenda y echan un vistazo a tu blog para saber de ti. Carmen Fernández de Henestrosa, que está en Berlín con una beca Erasmus te manda un saludo y asegura que te lee, qué emoción. También lo hace Monti, María del Monte, la que dejaste de ver de niña y ahora es dos veces madre. Se solidariza contigo porque también soporta un corsé. Y los hermanos Alonso-Lasheras, tan cariñosos, agradeciéndote que dedicaras unas palabras a la memoria de su padre. O tu sobrino nieto Pedro, que aún no ha retirado la bicicleta que le ofreciste. Gente joven y, por añadidura, bien humorada, como Pedrito (un francés de sólo setenta y seis años), y como Zoupón, que bien podría llamarse Zumbón. Sólo esperas ya que te lea Marina, tu nieta, y que se aprenda el cuento para la próxima vez que le pongan esa tarea. Así, en su inocencia, irá entendiendo que no todos los machos sois egoístas, os miráis al ombligo y os ocupáis sólo de vuestra enfermedad. Y si no que se lo digan al pingüino emperador, qué prodigio de generosidad la suya.

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14 Responses to “El pingüino enamorado”


  1. 1 Amalia marzo 6, 2013 en 10:21 pm

    Mi querido echegollen,no se sí esto te llegara,pues aunque te parezca mentira es la primera vez que lo hago,por Marta y por Isabel,supe de tu blog,y lo leo cuando escribes,te mando un beso y un abrazo ,y ánimo y sigue con esa fuerza
    AMALITA

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  2. 2 begoña marzo 6, 2013 en 11:06 pm

    Una vez más tengo que decir ¡QUÉ BONITO! y añadir que intentar hacer felices a los demás en tiempos adversos, demuestra una gran generosidad. GRACIAS!!!

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  3. 3 Ángela marzo 7, 2013 en 7:44 am

    Estamos tan hartos de los cuentos que nos cuentan todos los días, que nos encantan los otros, los de verdad, los de siempre.

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  4. 4 franciska marzo 7, 2013 en 9:21 am

    No tenia ni idea de la colaboracion del pinguino en la incubacion,¿ no nos estaras tomando el pelo para quedar mejor como sexo masculino? claro, que no tuvo la paciencia de los 9 meses reglamentarios , y como dice el dicho “la cabra siempre tira al monte” se fue a buscar a su señora, que le divertia mucho más que la incubcion. Esta claro que lo de los hijos son del sexo femenino, aunque si lo pienso bien, la pinguina se quiso hacer la lista y se lo dejo a él encargado, pero bueno, al final no le salio mal la cosa, consiguio que la siguiera( que a lo mejor era lo que ella queria) y encima pasarselo bomba. La verdad es que estuvo lista. A mi me ha salido otro cuento.

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  5. 5 Zoupon marzo 7, 2013 en 11:14 am

    Acabo de comprobar que hay un epígrafe del IAE que textualmente engloba a “humoristas, caricatos, excéntricos, charlistas, recitadores, ilusionistas, etc.” De verdad que pensé que lo decías de coña.
    Cambiando de tema, tu blog está siempre muy ventilado, no huele a éter ni por asomo. Estoy seguro de que, de todos tus fieles lectores, ninguno queremos que ignores o soslayes tu enfermedad, porque nos interesa saber cómo estás y porque constituye una lección ejemplar de cómo encarar y superar una circunstancia como la que atraviesas.

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  6. 6 Bego marzo 7, 2013 en 2:27 pm

    Que suerte la de Marina de tener un abuelo así! También las otras 5 maravillosas nietas… En el día a día hay montones de pingüinos en los que fijarse y por unos momentos olvidarnos de nosotros y ser capaces de emocionarnos hasta casi que se asomen dos gotas en cada ojo!!

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  7. 7 Palinurova marzo 7, 2013 en 5:51 pm

    Tener un abuelo que se ocupe y se preocupe por tus cosas es un regalo que te dura toda la vida. Un recuerdo que permanece en el tiempo y que sigue produciendo ternura. Yo tuve un abuelo así de maravilloso y eso no se olvida nunca, da igual los años que tengas.
    Así que sigue tan cariñoso con tus nietas. Les ofreces un regalo impagable. Es también hacer de pingüino.
    ¡ánimo, vencerás!

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  8. 8 Pedrito marzo 8, 2013 en 4:40 pm

    ¡ Sigue asi, Duende-de-nuestros-amores, que asi nos gustas “un huevo”, que bien será de avestruz, por no haberlos mayores ! Sigue cuidando al tiempo tu cuerpo y nuestras mentes, criando para quien los quiera leer nuevos cuentos, frescos y sabrosos, como hace el manzano manzanas … Y contándole de por medio, entre quimios y potingues, tus miserias y temores, asocias al lector a tu victoria, que el no se quiere perder …
    Alguno apostaria incluso que el dar vida a tu blog fuera parte de la terapia .
    Asi que, porfa, ventila tu cuarto, má non troppo, y vuelve a rascarle pronto nuevos milimetros al cangrejo. Es gracia que esperamos etc …

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  9. 9 fausto marzo 8, 2013 en 9:20 pm

    Qué encantador. El pingüino siempre fue mi pájaro favorito.

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  10. 10 joselepapos marzo 9, 2013 en 10:46 am

    Estoy seguro que cuantos nos asomamos de vez en cuando a tu blog sólo somos la punta del iceberg. Yo mismo me paso mucho tiempo callado pero te sigo a diario y a otros “duendeadictos” les pasará lo mismo. Si pruebas a pasar lista como en la escuela verías que formamos ya un buen ejército.

    Es muy bonito lo que haces y tiene mucho mérito. Gracias de parte de la mayoría silenciosa y mucho ánimo.

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  11. 11 Julia marzo 9, 2013 en 6:39 pm

    Ratifico lo leído en el blog de nuestro duende, con su pingüino tan amoroso él, así como todos los comentarios de los muchos “duendeadictos” (me ha gustado el término). Ventílate todo lo que quiereas ahora que ya empieza a oler la primavera, que llegará espléndida después de estas benditas lluvias.
    Yo también tuve una abuela, la paterna, que nos contaba unos cuentos increíbles, todos inventados con su gran imaginación e inteligencia. Nos daba a escoger a sus embelesadas nietas cuento o historia, y nosotras, las tres o cuatro hermanas mayores, le rogábamos que fueran “historias”, ñporque siempre, – creo que nos mentía con todo su salero gaditano – se basaban en hechos reales y terminábamos entusiasmadas y llorando a moco tendido, cosa que nos gustaba muchísimo. ¡ Qué tontorronas,porDios.!
    Cuídate mucho y métete en la cabeza que son muchos más los enfermos que sanan que los que se van al otro barrio. Estadísticamente comprobado.
    Un abrazo. Julia.

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  12. 12 gumli marzo 13, 2013 en 2:25 pm

    Como acaba de decir joselepapos, somos muchos los que entramos por aquí a menudo, aunque sea en silencio.

    Mucho ánimo!

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  13. 13 Monti marzo 13, 2013 en 7:23 pm

    Con su permiso, le he contado el cuento a mi hija pequeña que tiene 6 años y la ha encantado y va hacer un trabajo en el cole, seguro que triunfa.

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  14. 14 Ignacio Jáuregui marzo 18, 2013 en 8:50 pm

    Touché por el pingüino. Enhorabuena. Soy otro de esos que te lee en silencio.
    Y no sé si eres humorista, caricato, excéntrico, charlista, recitador, o ilusionista, pero quién supiera escribir con la destreza y el humor que te son propios.
    Saludos de un médico de Bilbao que a veces perpetra cuentos y novelas, y que un día intentó escribir contigo y con Aldara FdC un cuento a tres teclados. Un abrazo grande.

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