El calor y el bastón

Pareces un viejo de pueblo recién salido del casino después de ganar tu partida de gilei. Pero eres tú, razonablemente feliz a pesar del calor...

Pareces un viejo de pueblo recién salido del casino después de ganar su partida de gilei. Pero eres tú, razonablemente feliz a pesar del calor…

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Reaparece Homper perplejo de que los mismos que antes ponían el grito en el cielo por el fresco de junio se quejen ahora del rigor de los calores de julio.

-Se lo dije-recuerda visiblemente indignado- Les dije que en este país, digan lo que digan los servicios meteorológicos de por ahí fuera, nadie nos libra de las brasas del verano. Una veces es el anticiclón, otras el polvo sahariano, otras el dichoso cambio climático. Pero la gente erre que erre, qué ruina de verano frío, cuándo llegará el sol. Pues ea, toma sol, toma verano, viva la calorina y a disfrutar de los cuarenta grados.

El sentido común del pueblo es, según él, elementalidad. Y la falta de criterio, que es perdonable al personal, es inadmisible en esos medios de comunicación que prodigan al unísnono el modelo de reportaje populista más irritante y estúpido de todos cuanto tienen como protagonista al llamado pueblo soberano.

-Señora, ¿y cómo combate usted el calor?-le preguntan a una gorda sofocada que se abanica por el canalillo del entrepecho.

-Pues…-aquí duda un poco, no demasiado- Beber mucho agua, mucha sombra, abanico…¡Ah!, y refrescarse en la piscina.

-¿Y a la hora de comer?…

-Pues gazapacho, ensaladilla rusa, mucha fruta…O sea, cosas frías…Muy rico todo, oiga,  y sobre todo beber mucho.

Dice el malvado de Homper que le dan ganas de infiltrarse en estas entrevistas al pueblo soberano y convertirse en terrorista contra la obviedad.

-Pues yo, sobre todo, el ponerme cerca de la calefacción y dormir con mi edredón y mi mantita –le dan ganas de provocar- Y luego, ya al aire libre, buscar mayormente el sol de las tres de la tarde, que es una delicia, y que no me falte el forro polar y el gorro de lana. Y para comer, un buen estofado caliente o unas alubias con chorizo, bien calentitas, eso sí. ¡Y tan ricamente!…

Le descorazona la rutina del comportamiento humano: del pueblo y de los medios. Le descorazona tanto como a ti el calor.

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Se pregunta Homper si los sonetos de amor de Quevedo  o los poemas de T.S. Elliot podrían haberse escrito al implacable calor estival.

-Yo sería incapaz de hacer poesía a más de treinta y cinco grados- proclama como si el mundo esperase de él otro rizo de Calíope, la musa de la poesía- Lo cual me lleva a presumir que todo poeta de tierras calientes es mejor poeta que el de latitudes frías.

No sabes si es esa una frivolidad o un esnobismo más, pero lo cierto es que a ti este calor te ha aplatanado hasta límites insospechados. Y que has tenido que hacer un verdadero esfuerzo para reabrir el blog y dejar una poco trabajada, pero sudorosa, fe de vida. Claro, que tú no eres poeta tropical.

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Y sin embargo admiras a los que desafían al tórrido verano y siguen haciendo su vida como si tal cosa. Tus amigos Ramón y Ana te invitaron a pasar el fin de semana en Cerro Hito, que es una dehesa asentada en el límite noroccidental de Extremadura, a los pies del Almanzor y en la orilla meridional del TiétarEncinas y más encinas esparcidas en un manso mar de pasto hoy amarillo, donde campan a sus anchas dos caballos y seis burros que el dueño exhibe con orgullo. Los burros viven ahí en su Arcadia feliz, pues no tienen otra obligación que pastar, rebuznar y lucir su reluciente pelaje. Los caballos en cambio trabajan algo: Ramón los monta con mucho estilo y de vez en cuando los engancha a un carruaje donde pasea a sus  invitados como si estos fueran personajes elegantes de una película de John Ford.

La alusión cinematográfica no es gratuita. Viene a cuento porque Cerro Hito es rico en horizontes, como las películas del tuerto genial, y está rodeada de latifundios que le permiten a uno sentirse dueño de cuanto abarca su mirada, que es mucho. ¿Por qué recortar ese placer por lo que diga el Registro Civil? ¿Dónde aparece el terrateniente abusón del derecho para recordarle a uno que lo que ve no es suyo? La soledad del campo sin linderos visibles es generosidad que el paseante debe aprovechar.

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Y luego está la noche estrellada, especialmente consoladora cuando el día ha puesto el termómetro por arriba de los 37º. Ramón es diplomático, se ha hartado de viajar por los cinco continentes, ha residido en magníficos hoteles, lujosas residencias privadas y palacios oficiales,  y conoce los lugares más idílicos del planeta, pero mantiene la teoría de que, a pesar de los calores, no hay nada comparable a ese rincón de España donde plantó sus reales. En este tiempo de estío cada día en Cerro Hito tiene su mística. Durante las horas de sol das gracias al cielo por tener una sombra. Y al llegar la noche se las das al propio cielo, por refrescar y seguir punteando con estrellas brillantes los sueños y las dudas que alienta el alma.

No era del todo acertada la teoría de Homper. Incluso en estas jornadas de infierno, por la noche al menos se puede hacer un poquito de poesía.

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Ramón te ofrece como recuerdo un bastón de madera de almez que lleva grabado el nombre de Cerro Hito. Qué buena idea. Tantos regalos inútiles como se hacen  y uno que seguro que usarás. Como es un hombre de protocolo piensas por un momento en el bastón de mando, el de los alcaldes o los generales. Pero luego recuerdas que a él le gusta mucho mandar, y más en su feudo, por lo que concluyes simplemente que es para andar por su campo, que como se ha dicho, es ilimitado.

Saben tanto él como Ana que ya estás para esos trotes, y que los médicos te lo recomendaron para la espalda. Pues muchas gracias y adelante. A pesar de los calores, si hay camino, amigos y bastón, hay futuro.

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5 Responses to “El calor y el bastón”


  1. 1 Bête en sauce julio 9, 2013 en 10:39 pm

    Muy bueno el bastón miguelino, Duende. En cuanto al panamá, yo diría que demasiado horizontal. “Con el sombrero de ala ancha de medio lao”, cantaba Rubén Blades. Y así hay que llevarlo. Pero lo importante es que usted esté tan contento y de tan buen ver, a pesar de la caló, que es como se llama a estas temperaturas: en femenino y si erre. Dios le guarde.

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  2. 2 zoupon julio 11, 2013 en 8:11 am

    Señor Duende, tiene usted un magnífico aspecto.

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  3. 3 PP Berdoy julio 12, 2013 en 11:05 am

    Pues doy fe que ayer vi en carne y hueso al Duende y en efecto presenta un aspecto impecable. Toda una alegria¡¡
    Atticus 444

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  4. 4 José Ramón julio 12, 2013 en 7:33 pm

    He mirado la foto con atención antes de leer el post y he tardado en discriminar si lo que ponía en el bastón era “CERRO HITO”. Además, mi inconsciente lo ha leído aspirando la hache, y me ha quedado “CERROJITO”, que no está mal. (Buen cerrojazo puede atizar ese bastón, y ríase usted de las defensas futboleras a la italiana).
    Aunque su texto lo ha explicado, ya se me ha quedado en la mollera lo de cerrojito.
    Sea como sea, en todo caso tiene usted un aspecto excelente.
    Y si le han recomendado andar no se prive: Bastón y buen calzado.
    (En cuanto a las obviedades informativas a las que se refiere, a mí siempre me llama la atención que nos recomienden “beber líquidos”. ¿Qué otra cosa se puede beber? Y me pregunto cómo pudo sobrevivir la humanidad cuando no había tele que diera tan oportunos consejos).

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  5. 5 adela julio 28, 2013 en 1:42 pm

    Querido Duende es una alegría ver esta foto y la actividad bloguera, totalmente de acuerdo: “si hay camino, amigos y bastón hay futuro”, el calor…si no me falla la memoria lo disfrutamos todos los años, en mallorca desde niña recuerdo la última quincena de julio y la primera de agosto…goteando la sobrasada, chillando descalza de puntillas por la arena para llegar al mar, tener que comerme la bola de helado entera sin poder saborear porque deja de ser eso, una bola de helado, evitar dar besos en los saludos para no quedarme pegada al otro o ser una mal educada limpiándome la cara…en fin lo de siempre…un abrazo virtual!

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