Regeneración

Siempre hay que esperar que en otoño arranque un tren apasionante...

Siempre hay que esperar que en otoño arranque un tren apasionante…

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-Cuando llueva volveremos a vernos. Nos reuniremos cerca de la estación, para ver salir algún tren. Rondará por allí algún perro vagabundo, ladrando al primer sol que asomará tímidamente por el hueco del rasgado de una nube oscura. Pronto sentiremos el aroma de la tierra mojada, y veremos llegar la furgoneta del churrero al café de al lado de la estación. Desayunaremos café con porras recientes, nos miraremos a los ojos y nos diremos que el pasado no importa…

Podría ser un párrafo de cualquiera de esas novelas de autores casi desconocidos que  liquidan en la Cuesta de Moyano. Aunque fuera una novela vulgar, no te importaría secuestrar esa secuencia y montarla a moviola pura en tu película de hoy. Por el horizonte que ves desde tu ventana las cúpulas y las torres de Madrid se recortan sobre el cielo nuboso plomizo y cárdeno. Ya hay bastantes árboles que amarillean. Aún no está de llover, pero en el aire fresco  de la mañana se barrunta la humedad. Un pellizco gratis de felicidad. La atmósfera se mueve, hay cambio, hay borrón y cuenta nueva, el alma, como la tierra, se humedecerá y pronto retoñará la hierba.

Te gusta el otoño porque ingenuamente crees que significa regeneración.

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Inopinadamente, te has encontrado con otra estación y otro tren que parte. Cuando tengas pocas esperanzas, siempre te quedará la música. Tus compañeros del coro del  CEU, donde dejaste de cantar cuando entraste en talleres, te han invitado a cantar con ellos el puente de Todos los Santos. No a Bach ni a Haendel,  sino boleros, habaneras, tangos, canciones de Serrat y de Silvio Rodríguez y, por no perder el aire de coro serio, música del Renacimiento  y su ración de gregoriano.

Y lo más grande: el concierto se celebrará en Cracovia. Te hace mucha ilusión, porque ya estabas convencido de que no irías jamás a Cracovia. Ni a Des Moines, ni a Vladivostok,  ni a Tombuctú…Además, hoy debes acudir al primer ensayo serio de la otra gran aventura coral de la temporada, que será cantar en el próximo mes de marzo la monumental Pasión según Mateo de J.S.Bach en Eisenach y en Leipzig, las dos ciudades clave en la vida del gran patriarca.

Que llueva, que llueva, la Virgen de la Cueva. Que cuando llueva, volveremos a vernos. Se pondrá la tierra amorosa, y nacerán, entre muchas otras esperanzas, los níscalos o rovellons, de los que  Josep Pla escribió: son como una oreja de señorita con sabor a pinaza. Qué fino ingenio.

Esperas anhelante el verdadero otoño porque, ingenuamente, piensas que hay que ilusionarse por algo para seguir viviendo.

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3 Responses to “Regeneración”


  1. 1 pllado@estudiodecomunicacion.com septiembre 28, 2013 en 10:53 am

    Escribes que es un desfase. Y sigue con el cuento que me estaba ointeresando. Me voy a Peru cenita a la vuelta. Bss
    BlackBerry de movistar, allí donde estés está tu oficin@

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  2. 2 Bête en sauce septiembre 29, 2013 en 9:34 am

    Pues aquí, en Galicia, ya llueve. Y en la fraga de Cecebre, que visité ayer, se esponja de nuevo el alma de Fendetestas, de Marica da Fame y de todos los demás personajes que el ingenio de WFF injertó en el Bosque Animado…

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  3. 3 Ángela septiembre 30, 2013 en 2:16 am

    Me encartaría escuchar ese repertorio de Silvio y Serrat en Cracovia. Feliz “Balada de otoño”.

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