Cada día es un “collage”

Si uno fuera capaz de difundir por las redes sociales estos pellizcos tan agradables...

Si uno fuera capaz de difundir por las redes sociales estos momentos tan agradables…

1

Entras en Facebook y confimas que no sabes por donde te andas. Te encuentras con que cuarenta personas están esperando que les confirmes tu amistad. A  algunas no crees conocerlas de nada, pero no te fías ya de tu memoria, y te preocupas del qué dirán. ¿Pensarán que eres un ingrato, un maleducado, un borde, un malqueda? A Acacia Núñez le gusta Belle de Jour,  y le pone a la película tres de cinco estrellas. María X dice que le gusta la foto que ha publicado Paco X. Tú no sabes qué decirles. Ni de Belle de Jour -que viste hace más de treinta años, y te gustó, sobre todo por Catherine Deneuve ni de la foto de Paco ni del sursumcorda.  Francisco Colomer te invita a un concierto. ¿Qué haces, cómo le comunicas que  ese día no puedes, aprovechas al menos su oferta para preguntar por su vida? Te encoges de hombros, suspiras, sigues enredando en esa red social que hizo millonario a un joven despabilado. Sabes eso gracias, al cine, a la película que crees que se titulaba La red social, muy aplaudida por cierto, aunque tampoco la entendiste muy bien.  Entender todo, qué quimera. Cuarenta solteras muy presentables te están esperando en una cosa que se llama Meetic o así. Te imaginas el protocolo: ¿estudias o trabajas?, ¿y a qué colegio fuiste?, ¿qué prefieres un sushi o un buen plato de callos con garbanzos? Al lado de la foto de una chica guapa que hace de reclamo te ofrecen unos botines Sebago Mog  con un gran descuento. Pero no en esta página, sino en Amazon, para más lío. Cierto que no te interesan nada los botines, no usas botines. Tampoco buscas consejos de belleza, ni recetas. Sólo te gustaría tener claro cómo funcionan las redes sociales, por qué arrasan, por qué se ha desarrollado tanto ese nirvana virtual. ¿Habrá salvación fuera de Facebook y de Twitter?

2

En tus palos de ciego has ido a dar con la foto de Eduard Punset, cómo no, ese genio de la comunicación omnipresente y mirífico. Tú también le ves y le escuchas de vez en cuando, y reconoces que en ese momento propendes a la levitación. Aunque luego repasas lo que ha dicho y ni te crees la mitad, ni entiendes la otra mitad de lo que ha querido decir ni te parece que aunque fuera cierto y lo entendieses en su totalidad el eco mediático que despierta su cabeza neoeinsteniana es para tanto. Es tan genial que incluso cuando su discurso  sea a veces un buñuelo de viento te sigue pareciendo respetable. El hábito y el monje.

3

Caíste en Facebook por regatear un poco la rutina diaria de tus mañana. Luego leíste la prensa, por la que cada día pasas un poco más deprisa. Resulta que eres un poco más viejo que ayer, y que acumulas más en el apartado del deja vu. Tu teoría: dejar que la actualidad se consolide para tratar de asimilarla. Entretanto se descubren las causas de los terremotos en la costa de Vinaroz y el inexplicable porqué de las víctimas de Lampedusa  -los sapos nuestros de cada día- te  llama la atención  una frase de John Banville, uno de esos muchos escritores que esperan el Nobel. El escritor tiene que ser amoral –dice el novelista irlandés- Su única obligación es escribir obras maestras. Supones que las entrevistas buscan estas frases sentenciosas de las que probablemente se acaban arrepintiendo sus autores. ¿No hubiera sido más prudente decir que lo que puede ser amoral es la escritura, pero no el escritor, que no deja de ser uno más en la colmena humana?  La verdad es que luego lo piensas y admites que la lista de grandes genios de la pluma está llena de amorales, y de tipos que piensan en soltar de vez en cuando frases que epaten a la gente corriente como tú. Llegar a famoso es poder dejar caer cualquier chorrada y conseguir que algún pavo  invierta segundos de su tiempo en desentrañarla.

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Tu tiempo diario de observación combina lo que más te impacta de los medios con lo que ves en tu entorno inmediato. Y lo que ves este domingo de otoño en el campo, después de una semana en la que las lluvias dejaron  ciento cincuenta litros de agua por metro cuadrado, no puede ser más alentador. La atmósfera limpia y luminosa, las nubes flotando en un cielo azul purísima mientras se devanan en cromatismos caprichosos para tentar a los pintores. El suelo vuelve a estar húmedo y a tapizarse de verde. Supones que la emoción del otoño es aún mayor en la España seca, de la cornisa Cantábrica hacia abajo, donde el flagelo del estío dejó amarillo cualquier asomo de pasto. Aún no se han tornasolado las hojas de los árboles del jardín, pero se han reanimado los regatos, y el murmullo del agua que baja de la sierra, el olor a tierra mojada y la deliciosa temperatura te traen como un beso de primavera a destiempo  que se expande por todo el valle del Tiétar.

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Piensas que cualquier día de tu vida, como la de todo hombre, es un collage donde sobre los trazos de lo que pasa pegas tus impresiones y tus pensamientos. Entre unos y otros, compondrán el cuadro de este seis de octubre.

Mientras escribes esto viene Mas, la vieja perra de la casa, y se tiende a tu lado para dormir. Al poco, llega el gato y se arrebuja junto ella. La perra ni se inmuta, como para demostrar que a pesar de las diferencias hasta podemos llevarnos bien con nuestro peor enemigo. El collage se completa con este toque de ternura animal. No estás seguro de que la metáfora sea verosímil, ni de que le beneficie a casi nadie. Pero a pesar de tu torpeza tecnológica y de tu dudas sobre las redes sociales, te gustaría atrapar este pellizco de sosiego y, malgré tout, de satisfacción íntima y difundirlo por Facebook o por Twitter. Que consten tus buenas intenciones.

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8 Responses to “Cada día es un “collage””


  1. 1 acacia5959 octubre 7, 2013 en 5:29 am

    Yo lo haré por ti, mi querido Luis.

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  2. 2 Franciska octubre 7, 2013 en 5:56 am

    De repente te vas unos días y al volver a tu paseo del parque por excelencia ya esta todo de otros colores . Y piensas!!que suerte darse cuenta !!!! Sentirlo!!!! Se lo voy han a contar a un par de amigos que dicen que se me es yendo la olla” claro no se separan de su Tablet, hasta dicen que han ligado!!! Que risa,.. ……

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  3. 3 Bête en sauce octubre 7, 2013 en 6:57 am

    Duende ¿leíste “La verité sur l’affaire Harry Quebert”, de Joël Dicker” ? Es un best seller de estos meses que trata de la eterna tensión entre arte (literatura) y ética. No lo he terminado todavía, de modo que no puedo decirte de qué lado se inclina el suizo…

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  4. 4 maribel octubre 7, 2013 en 5:00 pm

    ke bonito …lo del facebook esta bien porque cotilleas sin preguntar pero tu debes seguir con nuestro blog…….queridisimo Duende…….saludos

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  5. 5 Ángela octubre 8, 2013 en 3:54 am

    Enhorabuena si has conseguido recordar la contraseña de tu Facebook, ya tienes muchísimo avanzado!!.

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  6. 6 DOLOROSA octubre 8, 2013 en 1:53 pm

    El otoño es un compás de espera entre el cálido sol y las nieves eternas que adornan este país de contrastes . En el sur, todavía el perro busca la sombra, no sé si acompañado de un gato o solo y sobre todo nosotros que nos asombramos al mirar el termómetro callejero y ver que a mediodía, marcan hasta 39º al sol, bastante lejos de lo que nos anuncia el servicio metereológico que nos dan todos los días tan detalladamente por la “tele”.
    Así, que en efecto, cada día es un “collage” distinto según donde vivas. Claro que la misma vida es un también un “collage”.

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  7. 7 Fausto octubre 9, 2013 en 7:08 am

    Facebook, o libroccara es la realización de la amistad virtual, de los besos de los que sientes el chasquido pero no su sabor, amigas virtuales listas para el cibersexo inundan los archivos de meetic. La realidad es que estamos más solos que nunca, más necesitados de sexo real y más vagos que nunca para organizar una cena en casa de las que manchan cocinas.
    Tenemos lo que merecemos, sin esfuerzo no puede haber amistad, ni sexo,ni felicidad. Llegará un día en que tu sombra te pida la contraseña,tu mujer tu pin para darte un beso, tus hijos una clave de acceso a su habitación, tu perro el password y tu amante virtual, la pensión.

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  8. 8 José Ramón octubre 11, 2013 en 6:11 pm

    No sabía que estabas en Facebook. Acabo de cometer el atrevimiento de solicitar tu amistad.
    (Lo digo por prevenirte de la sorpresa e incluso de la incomodidad que dices, con toda razón, que supone encontrarte con semejante pretensión de un desconocido).

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