Requiem por un mosquito

Cuando crees que puedes dormir feliz, puede aparecer una nueva preocupación en forma de mosquito...

Cuando crees que puedes dormir feliz, aparece nueva preocupación en forma de mosquito…

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Si a tu edad no sientes algún dolor cuando despiertas, dice la sabiduría popular, es que probablemente estás muerto. Tu pregunta derivada: ¿estás muerto también si no pellizca tu conciencia alguna preocupación, por leve que sea?

Amanece un domingo lluvioso en Madrid, hermoso horizonte el del sol apresado entre las nubes y pugnando por mostrar su cara. Y estás vivo caramba. Por la noche, tan mal dormida como te acontece últimamente, soñaste que  estabas en una cafetería y habías pedido un café. Cuando diluías el azúcar moviendo la cucharilla con esa cara de pánfilo que se suele poner en este ritual  te acordaste de que te habías dejado puestas las llaves de la moto. Saliste de la cafetería a toda prisa sin dar explicaciones y sin pagar el café, corriste unos cien metros hacia el lugar donde habías dejado aparcada la Vespa, retiraste las llaves y en ese momento te encontraste con tu cuñada, que salía de su oficina  para desayunar.

-Venga, tómate un café conmigo-te dijo mientras se dirigía a otra cafetería.

Pero los sueños tienen cosas muy raras.

2

Que la que te invitaba a un café era tu cuñada era evidente, pues de no ser así no te estarías acordando de ella. Sin embargo tu cuñada es morena como un tizón, y en el sueño era rubia. Más exactamente era Ursula Andress en su primer esplendor, es decir, cuando salía del mar con aquel diminuto bikini blanco y le dejaba al pobre James Bond turulato. En su papel de cuñada curranta, llevaba una blusa de lino y una falda que  se transparentaban ligeramente, y dejaban ver por  debajo el bikini de marras. Estás seguro de que no te equivocaste de personaje, pues aquella imagen de Ursula Andress marcó a tu generación, y no la olvidarás nunca. También lo estás de que era tu cuñada, porque si no no te hubiera tratado con esa familiaridad e invitado a un café. Lo de la personalidad dual es diablura típica de cualquier sueño, y tú lo encontrabas normal.

A ti lo que te preocupaba es que el café que habías pedido en la otra cafetería se estaría enfriando, y además no lo habías pagado.

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No duermes bien. Duermes poco y mal, y encima no eres capaz de sacarle ningún partido a los sueños. Cuando te debatías entre volver a la primera cafetería para pagar el café o a averiguar si al final desayunabas con tu cuñada o con la Ursula Andress de imagen tan  turbadora –incluso más que turbadora-.sentiste el zumbido de un mosquito junto a tu oreja izquierda. Moviste instintivamente la mano, como si fuera fácil atraparlo al vuelo y en plena oscuridad.

-Vaya-pensaste-mosquitos en octubre. El dichoso cambio climático…

Otra motivo de insomnio, el que faltaba. No hubo manera de dormirte de nuevo, ni mucho menos de despachar aquel desayuno tan  singular que te había servido Morfeo. A las 5´15 de la mañana encendiste la luz y te pusiste a leer.

4

Cuando llevabas tres páginas volvió a sonar el zumbido del asesino de tus sueños. El mosquito cabrón después de revolotear sobre tu cabeza fue a posarse en la pared, justo encima de la mesilla de noche. Aquí no te pudiste reprimir: estiraste tu brazo y de un sopapo con el dorso de la mano lo estampaste contra la pared.

Ahora la gran preocupación no es tu salud, ni la suerte de tu familia, ni la crisis, ni el cambio climático. Sino qué hacer con esa diminuta mancha roja sobre blanco que ha quedado como muestra del mosquiticidio. ¿Se podrá borrar? ¿Habrá que repintar encima? ¿Mejor convivir con ella y presentarla como una original instalación de arte  moderno? –Legado del mosquito podría ser su título…Da igual. Afortunadamente tienes algún problema, ergo estás vivo.

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4 Responses to “Requiem por un mosquito”


  1. 1 Pedro M. octubre 20, 2013 en 11:36 pm

    Como siempre, Luis, genial. Ciertamente hay personas indolentes a las que nada les perturba, y son generalmente envidiadas por su fortaleza. Pero como bien dices, debemos enorgullecernos de tener todos los días pequeñas preocupaciones, pues son señal de que estamos vivos y tenemos sensibilidad, y esto nos hace seguir adelante.

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  2. 2 Pemberton octubre 22, 2013 en 10:52 pm

    Que gran verdad es lo del dolor mañanero y la leve preocupacion que no te deja dormir plácidamente, como dices ambos dos son sinonomo de vida .. pero bueno mas bien de larga vida vivida…tu ya me entiendes .

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  3. 3 Ángela octubre 23, 2013 en 4:50 am

    Bendito insomnio.

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  4. 4 Franciska octubre 28, 2013 en 11:26 am

    Tu amigo M.G. Un metepatas. Y si hay un cielo diría que las buenas personas serán las primeras .

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