Píldoras para un lunes

Cada lunes deberíamos de buscar algún pequeño motivo para no vivir cabreados el resto de la semana...

Cada lunes deberíamos de buscar algún pequeño motivo para no vivir cabreados el resto de la semana…

1

Quién entiende los estados del alma. Por qué te levantas triste o preocupado una mañana y otra en cambio saltas de la cama y ves la vida, si no de color de rosa, al menos amable, tentadora, como deseosa de que salgas de casa, eches a andar y te integres en un paisaje rústico o urbano que apetece pasear.

Piensas si será cosa de las serotoninas. Hablan mucho de ellas. Tú no tienes ni idea de lo que hacen en tu organismo, pero bienvenidas sean si te traen sensaciones como las de esta mañana. El día despertó resplandeciente. Te asomaste al balcón según tu costumbre. Te gusta observar cómo el sol se sigue desplazando a tu derecha buscando el solsticio de invierno. No es nada extraordinario. Sería más hermoso despertar y ver sobrevolando los tejados de Madrid a Audrey Hepburn alada –porque sin duda es ahora una ángel- que se te acerca para consultar qué te apetece desayunar.

-Cualquier cosa –le dirías- Pero con un café, un zumo de naranja una torta de aceite de Inés Rosales servido por ti me sentiría en el cielo.

Tampoco hay que ponerse en novelero cursi. En realidad tienes más que bastante con poder controlar desde casa  los amaneceres y las puestas de sol sobre tu ciudad. Oficialmente vives en un barrio obrero, pero cuando te levantas con buen pie y ves un bello despuntar del día te crees multimillonario.

2

Te atormenta la aldea global con la pésima noticia del día, que es el tifón de Filipinas. Entonces valoras aquello de lo que tanto quejas a menudo, que es vivir una vida en la que casi nunca pasa nada relevante, ni para bien ni para mal. No te cayó en suerte el sorteo de Euromillones que jugaste –cosa insólita en ti- hace dos semanas. Pero tampoco te engulle la tierra ni te barre el viento, como les pasa a menudo a hermanos de continentes lejanos. Es otro aurea mediocritas que agradeces muy sinceramente.

También valoras lo que ves bajando la mirada al parque que se extiende a tus pies. Aunque Madrid padece una severa huelga de limpieza, tú observas el verde que abarcan tus ojos y milagrosamente no ves ni una papelera derramada ni una sola bolsa de plástico volando entre los plátanos y los pinos. Los piquetes y los vándalos vuelcan su furia en otros barrios céntricos y elegantes donde saben que su impresentable proceder es más rentable, porque  causa más alarma social.

3

Avispas en tu conciencia no faltan nunca. Pero lo que decías al principio, quién gobierna los estados del alma, y por qué incluso entre tantas razones para la consternación puedes  aliviarte con una píldora de felicidad. Estabas escribiendo estas líneas cuando te llama una amiga para invitarte a una fabada. No puedes negarte. Cuantos más días vives, más te convences de que la vida, siendo a veces una putada, está llena gratos momentos que hay que guardar en los bolsillos de la memoria.

Ánimo, que están al alcance de casi todo el mundo.

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3 Responses to “Píldoras para un lunes”


  1. 1 Santiago noviembre 11, 2013 en 1:48 pm

    Me ha encantado eso de los bolsillos de la memoria. Me lo apunto.

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  2. 2 franciska noviembre 12, 2013 en 9:03 am

    Y si consigues que los buenos momentos se repitan y se es consciente de ellos, la vida tiene sentido, aunque como bien dices , a veces es una “putada” .

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  3. 3 zoupon noviembre 12, 2013 en 12:33 pm

    Te levantas de buen humor, y el panorama desde tu ventana es hermoso. Eso está muy bien, no cabe duda. Pero te llaman para invitarte a una fabada, y dejémonos de coñas, eso sí que es pasar de las musas al teatro.

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