De la caza y el amor a toda clase de animales

La vida te pone a veces  en situaciones tan singulares como compartir habitación con salamanquesas...

La vida te pone a veces en situaciones tan singulares como compartir habitación con salamanquesas…

1

Te llama la atención una carta al director de EL PAIS que lamenta la incierta suerte de los perros que tiran de los trineos. No nos cabe más sensibilidad hacia los animales. Según el firmante de la carta,  la última novedad en las estaciones de eskí española es esa: mientras esperas tu turno en la cola del arrastre con la familia subes a los peques a uno de esos trineos, les tiras una foto y  los niños se imaginan en la Laponia de Papá Noël, que mola más que Baqueira. Todo muy bonito, pero…¿se ha detenido alguien a pensar si esos abnegados perritos reciben la alimentación correcta, duermen en el habitáculo adecuado y descansan las horas pertinentes?…

Mondo cane. Nadie ha pensado en regular la sacrificada vida de los perritos de trineo en España. Probablemente, tampoco la de las mulillas que desde tiempo inmemorial hacen su trabajo en la menguante fiesta nacional, bestias que pese a todo tienen en España más tradición que aquellas. Más tareas pendientes para cuando la crisis quede atrás y recuperemos la autoestima, la dignidad y, sobre todo, el presupuesto para hacer ilimitado el estado del bienestar. Todo es mejorable, y el marco legal que protege a cualquier bichito, también.

2

Te has escapado al campo a ver el último fin de semana de noviembre y a comprobar cuán lenta y gradualmente se van desnudando los caducifolios, como si todas las especies se hubieran puesto de acuerdo para defender la estética clásica del otoño mientras el calendario no imponga el invierno. Que no se muera del todo el amarillo, ni el rojo cinabrio, ni el siena tostado, ni el ocre, ni el verde que aún sobrevive en la mayoría de los robles de tu contornada.  Por ésta ya se han quedado casi en los huesos los liquidámbares, los arces, los tilos, los fresnos, el tulipo del jardín y bastantes  cerezos, pero los cinamomos, el serbal, buena parte de los nogales y la mayoría de  los castaños conservan aún la hoja. A pesar del vendaval de la noche del sábado, que fue como de Cumbres Borrascosas, pero sin tragedia de amor de por medio.

3

Anoche te invitó a cenar tu amiga Cristina, que tiene una casa muy bonita y confortable a treinta y seis kilómetros de la tuya donde se cena como en un buen restaurante francés. Tienes con Cristina varias afinidades, entre ellas la pasión por la música y, sobre todo, la afición por la escritura. En algo sin embargo te gana ella, que ha escrito cuentos y alguna novela, y está a punto de presentar la primera que se ha editado. Otra afinidad – en distinta medida, evidentemente- es su propio marido, uno de los conversadores más lúcidos, agudos, malvados y, precisamente por eso, divertidos que conoces.

Carlos además es un gran cazador, y la cena concitaba a varios  de sus compañeros de partida. Motivo por el cual, y aún a pesar de que él puede bordar con su gracia y desparpajo cualquier tema, acabaste recordando aquel chiste para mujeres de cazadores.

-¿Tú que prefieres? –le pregunta una amiga a otra- ¿Que tu marido se vaya de caza o de putas?

-De putas, sin duda. -¿Y eso?…

-¡Mujer!…Así al menos no me lo cuenta.

4

Afortunadamente no sólo de caza vive el hombre: la propia mesa buscó derivas, y se acabó hablando de ópera. Entre col y col, tú que desde que presenciaste la muerte de la madre de Bambi siempre fuiste crítico con las escopetas, reconociste que, desde duermes la siesta viendo los maravillosos documentales de TV2 y de NGM sobre la fauna de todo el mundo, piensas que para un animalito salvaje es una suerte morir de un tiro en un segundo. El angustioso deambular del oso polar en la inmensa soledad helada del Ártico  esperando la aparición de una foca para sobrevivir,  la lenta agonía de la leona vieja que ya no tiene fuerzas para cazar y sólo pude esperar que la despedacen a ella las hienas y el tremendo espectáculo de las cebras devoradas por los cocodrilos mientras tratan de pasar el río Mara te conmueven especialmente. Bienaventurados los humanos, a los que nos dejan envejecer viendo crecer nietas que juegan con peluches de animalitos.

Por cierto, que te ha entrado tanta ternura por ellos –y por ellas- que este año  por Navidad las vas a llevar a ver Frozen. Dicen que es de las buenas de la factoría Disney, y que seguramente la entenderás. Además, si los animales protagonistas lo pasan mal te queda el consuelo de que será un sufrimiento de mentirijillas.

5

Cuando volviste a casa, todo lo que te impresionaba el bramido del viento lo compensaba la claridad de la noche estrellada. A ti te enseñaron de pequeño a rezar antes de acostarte, pero ahora tu manera de orar es quedarte humildemente estremecido contemplando espectáculos así, dando las gracias a quien corresponda y reconociendo tu (nuestra) insignificancia. A tu lado, la perra Mas y un par de gatos que forman el staff de la casa se frotaban contra tus pantalones, no sabes si buscando calor o cariño. Mas es como un oso polar: podría  dormir sobre el colchón de hojas secas que se han arremolinado en un rincón del jardín, donde lo haría en blando y calentita, pero prefiere hacerlo a cielo abierto en el césped, y amanecer escarchada. Los gatos no sabes dónde se meten, ni te preocupa demasiado. No se parecen a aquel gato negro que ronroneaba junto al fogón de la casa que te vio nacer, y que jamás pisó la calle. Estos se han asilvestrado.

6

Dejas que la naturaleza se duerma en su propia noche y tú te vas a la  cama. Antes de apagar la luz, y cuando ya has hecho tu hueco bajo el edredón, descubres en la pared a un par de salamanquesas. Prefieren dormir en tu habitación a hibernar fuera, como deben hacer los reptiles. Tu primera reacción es levantarte, abrir la ventana y tirarlas fuera, pero luego te acuerdas de la carta que pedía protección a los perros de trineo y llegas a la conclusión de que también las salamanquesas tendrán su corazoncito. Así que te arrebujas entre las sábanas y acabas durmiendo como un bendito en su grata compañía. Menage à trois  con dos salamanquesas. Para que luego te quejes de que no tienes tema sobre lo que escribir.

Anuncios

3 Responses to “De la caza y el amor a toda clase de animales”


  1. 1 Isabel serra diciembre 2, 2013 en 6:18 pm

    Se duerme muy bien con salamanquesas, porque se comen los insectos y no roncan. Me ha encantado

    Me gusta

  2. 2 Pemberton diciembre 2, 2013 en 11:31 pm

    Si he entendido bien , tu perro duerme a la intemperie. Como lo lea el defensor de los perros del trineo te vas a cargar.

    Me gusta

  3. 3 franciska diciembre 4, 2013 en 9:06 am

    Dos películas, 1.- Mundo cane, a la que aludes, me impresiono mucho en su momento, a) perros colgados en un mercado de oriente para su consumo, b) cementerios lujososimos en EEUU para ellos, la verdad , ni una cosa ni otra
    La 2.- de la factoria DYSNEY, Madagascar 1, a los 5 minutos te olvidabas de que eran animales, y te parecian personas humanas, genial.¡¡¡¡

    Me gusta


Comments are currently closed.



Siluetas de RNE

Duendes suscritos:

Suscripción

Suscripción por email

Publicaciones:

PARAÍSO DE HOJALATA
Una Infancia de Hojalata

Ir directamente a

Blog Stats

  • 1,338,201 hits

A %d blogueros les gusta esto: