El hechizo de las tardes de otoño

...Y sin embargo, sería maravilloso que el atardecer en otoño no fuera tan breve

…Y sin embargo, sería maravilloso que el atardecer en otoño no fuera tan breve

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Te lo avisaron, con los años todo lo que haces lo acabas haciendo más lentamente. ¿Será por eso por lo que este año tu diminuto nacimiento aún duerme en el armario? No acabas de entenderlo, tan partidario como te has manifestado siempre de mantener estas costumbres que te ligan a un tiempo en que todo, hasta tu fe, rebosaba ingenuidad. Quizás crees ahora que la Navidad llega demasiado pronto, y que conviene darle al belén su tiempo justo. Tú no tienes que vender nada, ni dar salida a ningún género que se pase de moda. Tampoco quieres acabar como esa amiga tuya, que entre lo largo que es el verano por estos pagos y lo efímero que se hacen el otoño y el adviento, dice que acababa colgando el bikini en el pino, entre las bolas brillantes y el espumillón. Oh tannenbaum, qué bonito quedas adornado con bikinis.

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El caso es que las tardes postreras del otoño pasan volando. Pensabas ayer, contemplando el velo dorado que envolvía a los robles y castaños de los montes vecinos, qué maravilloso sería atrapar ese momento y prolongarlo un par de horas, ofrecérselo a los sentidos para que pudieran deleitarse en él un poco más. Cuando quisiste darte cuenta, el sol era ya un diminuto disco anaranjado que se escondía tras las montañas, de un azul casi añil, y se fundía con el presagio de la noche. Momento precioso, quizás aún más que eso precisamente por su fugacidad.

También solemos quejarnos de lo apresurada que pasa la primavera, pero las tardes de esta son mucho más largas, y cada día se abren más y más. Las del otoño por el contrario son visitas excesivamente bien educadas. Llegan, te acompañan un ratito, te besan y se van. Tú, cada día más lento para casi todo, quisieras que se apagaran más, mucho más lentamente.

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El catalán tiene una hermosa palabra para el otoño. Le dicen el tardor. No conoces su etimología. Motu proprio te imaginas que hace referencia al tiempo de las cosechas tardías, o quizás al aprecio que en él merece la tarde, precisamente por lo poquísimo que dura. Aunque te pide que signifique también esa atmósfera de dulce modorra, de sesteo prolongado y de hechizo mágico que sugiere el otoño con la simple contemplación de los últimos rayos solares patinando en pan de oro y cobre el horizonte.

Debe de ser el lujo de no tener que trabajar, y de que nadie espere ya nada de ti. A las dos únicas llamadas de la mañana (Barclays para ofrecerte una tarjeta y una operadora de telefonía para que le pongas las cuernos a la tuya), las ha despachado con amable viento fresco. Has despertado hoy con la convicción de que tu momento será la tarde del tardor, y no quieres que nada ni nadie te distraiga del disfrute de ese privilegio.

El propio nacimiento puede esperar un poco más. Al fin y al cabo el Niño no nace hasta la noche del 24, y, como hijo de Dios, entenderá que quieras aprovechar a fondo esa joya que le salió al papá cuando se puso a crear la puesta de sol de un día de otoño.

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11 Responses to “El hechizo de las tardes de otoño”


  1. 1 Franciska diciembre 16, 2013 en 5:57 pm

    En ese libro que nos anuncias , podría haber un capítulo de “otoños” me imagino, ya que tu los escribes ,de que eres consciente de la cantidad de post que has dedicado a describirlo, siempre de una manera exquisita.El cielo , las hojas , los colores, los paseos, los recuerdos….

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  2. 2 camiseta diciembre 16, 2013 en 7:21 pm

    Efectivamente bonita la palabra tardor… debe ser para compensar lo de petó!

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  3. 3 Cap Llentrisca diciembre 16, 2013 en 8:10 pm

    ¡Qué envidia, Duende, disfrutar así una tarde de tardor y contarla de forma tan bonita!

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  4. 4 Pedro Azorín diciembre 16, 2013 en 11:27 pm

    Que preciosa reflexión sobre la estación de otoño y el otoño de nuestra vida, y que hermosos y enigmáticos ambos a pesar de la tristeza que subyace en su fondo. Cuanto echo de menos tu etapa de la radio, Duende, pero afortunadamente seguimos disfrutando con tus palabras, aunque inevitablemente nos conmuevan y nos pongan la piel de gallina en algunos momentos.

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  5. 5 Pemberton diciembre 17, 2013 en 10:30 am

    Esa es la gracia , la fugacidad.
    Las puestas de sol del verano son insufribles por largas, sofocantes y reiterativas.

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  6. 6 Palinuro diciembre 17, 2013 en 6:40 pm

    Pemberton, el verano es otro “tempo”, y así hay que entenderlo.
    Tal vez nos va gustando cada vez más el otoño porque muchos vivimos ya el “otoño” de nuestro ciclo vital.

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  7. 7 Ángela diciembre 19, 2013 en 6:45 am

    También por aquí el otoño nos está regalando unos cielos fantásticos al atardecer y con la que nos está cayendo encima, a veces pienso si no tendrá El Duende razón y a partir de ahora tendremos que buscar la felicidad solamente en estos momento tan intensos pero tan fugaces.

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  8. 8 zoupon diciembre 19, 2013 en 8:16 pm

    Tardor es una bonita palabra, pero si se me permite el chauvinismo, más hermosa aún, por eufónica, me parece la expresión gallega para la puesta de sol:

    Entre lusco e fusco.

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  9. 9 El Duende de la Radio diciembre 20, 2013 en 6:11 pm

    Mi prima Carolina, más conocida como Chita, es la única Figuerola-Ferretti nacida y residente en Barcelona. No se distingue precisamente por su furor independentista, y gusta de expresarse habitualmente en castellano, pero conoce y habla el catalán, y me corrige el mal uso del artículo masculino en la palabra “tardor”. Parece ser que en la llingua de Verdaguer el otoño es femenino, por lo que lo correcto sería haber escrito “la tardor”.
    Lo que hago constar, sin corregirlo en la entrada original, para que conste que yo también meto la pata de vez en cuando.

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  10. 10 Fausto diciembre 22, 2013 en 11:59 am

    El otoño platea las copas de los alamos como las sienes de un hombre maduro, como el asilverado Bárcenas o el noble Garzón justiciero cuyo único delito fué recupererar la memoria histórica.Ja,ja,ja me rio del dolor de Berlusconi que tendrá que disfrutar su Bonga bonga encarcelado.Justicia universal.

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  11. 11 Franciska diciembre 25, 2013 en 10:45 am

    El decir Feluz Navidad a las personas queridas es parte de la vida. Te acuerdas de detalles que te han unido a la persona que felicitas y que quieres seguir compartiendo .volvemos a la niñez al ver a los niños. Es un día muy especial. En este blog comparto con todos lo que leemos y nos gusta. !!!feliz Navidad,!!!!

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