Una ardilla en el pensamiento

El pensamiento no para, aunque al final del d´çia lo que a mejor se te queda grabado es algo tan intrascendente y juguetón como una ardilla...

El pensamiento no para, aunque al final del día lo que a mejor se te queda grabado es algo tan intrascendente y juguetón como una ardilla…

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A sólo unos días de entrar en el año sexagésimo octavo de tu vida se te ocurre preguntarte cuántos periódicos habrás leído en todo ese tiempo. No tienes nada en contra de la profesión periodística, más bien al contrario. Te hubiera espantado ser cronista de los tribunales, o tener que asistir todos los días a una rueda de prensa para preguntar si Messi está curado o si lo de Di María fue un reacomodo de los genitales y no un tocamiento intencionado. Bajo el título de periodistas hay linces, arpías, majaderos, inquisidores, egos superlativos y hasta mafiosos, pero también gente sesuda y preparada, finos observadores e incluso genios literarios en pequeñas dosis. A ti te hubiera gustado entrar aunque fuera en la cola de este último sector. O sea,  ser columnista de un diario de provincias, de esos que escribían con cierta intención literaria en un café, fumaban en pipa  y no tenían que abordar lo que pasaba, sino más bien fabular sobre lo que no ocurre nunca. Un modelador de realidades paralelas y más bien inverosímiles, pero bien considerado y seguido por un puñado de lectores selectos. Como para conseguir una gloria pequeñita, pero entrañable.

Lo dices porque por primera vez en tu vida sientes fatiga como lector de periódicos. Ningún medio dice todos los días exactamente lo mismo que el anterior, pero las constantes humanas se repiten: la guerra de turno, el rifirrafe parlamentario de rigor, el escándalo del día, del mes o del año, las exhibiciones de maldad, de cinismo, de desvergüenza, de falta de ética consustanciales al ser humano. Las memeces del mundo del corazón. La matraca del fútbol, que por su peso económico, político y social es lo que más importa al personal. Necrológicas ilustres. Esquelas, anuncios. Nada es igual, pero viene a ser lo mismo. Todo te produce la impresión de deja vu. Por eso pasas sobre las páginas de los rotativos como las ardillas, saltando de titular en titular.

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Supones que un psicólogo enteradillo te haría un diagnóstico delicado.

-Lo siento, chico, pero esa pérdida de curiosidad puede ser el primer síntoma claro de la vejez.

Le dirías que lo tuyo no es exactamente pérdida de curiosidad, sino desplazamiento de la misma hacia otras cosas. Parece que, convencido de que los grandes asuntos no pueden transformar ya el mundo que conoces, cambiaras la dirección de tu mirada hacia otros más cercanos y de menos pretensiones. Hace unos días te llamó el Hombre Perplejo para hacerte una curiosa consideración al respecto.

-Estoy muy preocupado –te dijo Homper- Ayer me propuse contar el número de pensamientos que me podían sorprender a lo largo del día, y me fue imposible. Eran tantos que perdí la cuenta. ¿Cuánto dura un pensamiento? ¿Cuándo puedes considerar que termina ese pensamiento y empieza el siguiente?

Fuiste incapaz de decirle nada al respecto. Más bien te identificaste con él.

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Rastrillas el terreno por el que ha volado tu pensamiento a lo largo del día y casi caes en un ataque de pánico. Primero te das cuenta de que no te pusiste la noche anterior la gota prescrita en el último ojo operado: te habías venido al campo y dejaste el colirio en Madrid. Lo grave no será que tengas que gastar otros veintitrés euros por tercera vez, pues son varios los olvidos que ya llevas. Lo peor es que por la noche constatas que no sabes donde dejaste el recién comprado, y hoy tendrás que comprar otro nuevo Nevanac. Eso sí que debe de ser la chochez.  A pesar de que saltas sobre los titulares del periódico te hace gracia leer que Felipe González abandona el consejo de Gas Natural por aburrimiento. Y tu pensamiento se pone chulo.

-Es lo que tiene, Felipe- le dices al expresidente- Yo tampoco he querido ser consejero del  Santander y de Inditex porque tanto Botín como Amancio Ortega me aburren a muerte.

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Luego dudas de  si tres higos secos pueden ser tan eficaces para el tracto intestinal como el zumo de naranja, que siempre te da una pereza infinita hacer incluso con el mejor exprimidor. El próximo pensamiento te surge al ver una foto de una chiquilla llamada Miley Cirus tocándose con ostentación y manifiesta desfachatez lo mismo que Di María, pero en mujer. Miley es la cantante que ha destronado a Lady Gaga como superventas. A qué cosas obliga la necesidad de la fama. Entretanto ves al gato durmiendo encima del lomo de la perra Mas, bautizada así, por cierto, antes de que el ínclito don Artur fuera molt honorable president de la Generalitat. La imagen del gato durmiendo encima de la perra te produce cierta ternura, y el la reflexión incidental de por qué se dice “que se llevan como el perro y el gato” cuando se habla de personas que se tiran los trastos a la cabeza. Te enteras de que el presidente Hollande, que no destaca precisamente por su apostura, ha enamorado a una chica que es lo que se dice un pibón. La consideración derivada es evidente: ¿se hubiera enamorado ella si en lugar de Presidente de la República él fuera salchichero?

Así vas. Un minuto, o sólo treinta segundos, o menos, y tu mente ya está en otra cosa. Imposible contar los pensamientos.

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Te preguntas si airear estas cosas le puede beneficiar a alguien. Y aunque no te gusta entrar en intimidades ajenas, piensas que sí. Crees que a tu buenísimo amigo Víctor L.B., uno de los que con su constante atención más ha contribuido a que mires con optimismo tu tumor, le gustará saber que él se colaba a dos por tres en este rosario de pensamientos del día. Ahora es él el que necesita tu suerte y tu cariño. Le puedes garantizar lo segundo. Ánimo Vitín.

Por lo demás, tu pensamiento continuo es tan ligero y volátil como  tú. La imagen del día es una simpática ardilla que se te ha cruzado en el camino. Tal cual  la  imaginabas al leer los periódicos. No es fácil verla por aquí, debe de estar aprovechando las últimas bellotas y castañas quehan sobevivido al paso de las cabras y los jabalíes. Pero es una estampa de vida simpática y vivaz que, al igual que tu mente, progresa  de salto en salto, sin pararse demasiado en nada. Tampoco es mal símbolo del modo en que hay que tomarse la vida.        

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5 Responses to “Una ardilla en el pensamiento”


  1. 1 Vitin enero 11, 2014 en 9:13 pm

    Amigo luis, maestro. La vida es así , va y viene , como las olas de Rocío Jurado , en su potente canción . Y en la ola , te lleva arriba , te lleva abajo. Y te dejas…
    Has sido un ejemplo y espero seguir tus vivencias. Sería una suerte , pero con lo que uno ya ha luchado , con los amigos y familia que tenemos … Merece la pena pelear y seguir.
    Abrazos fuertes compañero !!!

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  2. 2 franciska enero 12, 2014 en 11:36 am

    Un dia te levantas y tus pensamientos son optimistas, te ves capaz de todo, quieres volver a coger un avión y perderte en India , en sus colores, todo puede ser fantástico. En cambio otro, hoy por ejemplo, con una niebla densa, oscura, te da por pensar en que has perdido tu fuerza. y necesitas soñar con una ilusión … de momento voy a ir a andar al Retiro,que debe de estar precioso con esta niebla, misterioso, ¡VAYA¡ a lo mejor veo una ardilla.No hay nada como seguir adelante……….

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  3. 3 Espiga enero 12, 2014 en 11:15 pm

    Pues no, mi querido duende, la belle Julie no se hubiera fijado en Hollande si éste hubiera sido salchichero o dependiente de La Samaritane (sección caballeros), que es lo que le pega, pero es q para muchas – y muchos- la erótica del poder es la más fuerte…
    Por lo demás mandarle muchos ánimos a tu amigo Vitin y desear que tu sigas siendo tan saltarín como la ardillita

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  4. 4 Violette enero 12, 2014 en 11:58 pm

    Vitín, para mí el Dr. L-B, no sabe que durante muchos años ha tratado los problemas de toda mi familia con buen ojo y mejor resultado. Por eso desde aquí le mando mis mejores deseos de pronta recuperación.
    ¡MUCHO ÁNIMO!

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  5. 5 julia enero 13, 2014 en 12:23 pm

    Anonadada me dejas Duende, cada vez que te leo! Y es que tienes labia para todo y para todos…. Y lo bien que lo haces!
    Me gusta tu saltarín pensamiento y tu simil con la ardillita invernal. ¿Sigues en el campo? Con las heladas que deben estar cayendo por esos lares… claro que ganas en calidad de vida aunque suba el recibo de la luz, del gas, u lo que sea.
    Estaba yo un poco mosca porque nuestro Dr. L.-B. andaba últimamente siempre en un congreso…. o eso nos decían a tantos y tantos pacientes que acudimos a su consulta, tanto por sus aciertos de diagnóstico como por la bondad de de su carácter, la socarronería y el fino humor que se gasta.
    Tengo fuentes que me aclararán algo más su estado actual, pero, hazle saber que le aprecio muchísimo y que le deseo la mejor de las suertes para luchar sin desánimo. Un beso muy gordo para los dos.

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