Mar de dudas

Esta es una buena frase, y además es tuya: lo único que tengo claro que es que no tengo nada claro...

Esta es una buena frase, y además es tuya: lo único que tengo claro que es que no tengo nada claro…

1

Si la edad permitiera al menos despejar las dudas…Pero resulta que no. Los Reyes Magos dejaron el día 6 de enero en tu casa regalos para tus nietas. Desparramados entre ellos, como relleno colorista de ilusiones, muchos globos. Llegaron las niñas, se lanzaron sobre sus regalos, jugaron un rato con ellos y a los globos ni caso. ¿Es que los globos ya no son lo que eran? Se fueron las niñas, te quedaste tu solo rodeado de globos y durante varios días estuviste dudando qué hacer con ellos. ¿Pincharlos y tirar sus cadáveres a la basura? Demasiado cruel. Además no hubieras dejado de ser un asesino de ilusiones. ¿Desinflarlos y guardarlos hasta los Reyes siguientes? Mucho trabajo. ¿Convivir con ellos hasta su muerte natural?…

Tu asistenta debió de pensar que estabas algo majara cuando veía pasar los días y los globos continuaban paseándose a su antojo del sillón a la mesa, de la mesa al sofá, de la mesa a la librería, y de la librería a la puerta de entrada de tu pequeño palomar.

-Este señor no me dice qué hacer con los globos –se diría- Y una no va a tomar decisiones por él, así que yo a limpiar lo mío y a callar.

Esperabas que se los llevara, o que se deshiciera de los globos sin más complicaciones. Pero se aproximaba el día en que ibas a cumplir tus sesenta y ocho años y los globos seguían compartiendo casa contigo. Por fin, después de darle muchas vueltas al asunto, una noche abriste el ventanal y los liberaste de dos en dos cada veinte minutos. Te pareció lo más lógico y responsable: puede que muchos de ellos se pincharan en las agujas de los pinos cercanos, pero alguno tal vez llegara  volando a manos de un niño. Y como los Reyes no vienen todos los días hasta puede que lo considerase un regalo estupendo.

Aún a riesgo de que un Peeping Tom nocturnal te hubiera estado espiando.

-Y quién será ese jodío loco de los globos- se preguntaría mirando a la ventana indiscreta.

Pues que siga dudando él también, caramba.

2

Más dudas por despejar. A las 8 a.m. del 17 de enero de 2014 por el valle del Manzanares que separa tu casa del Madrid de los Austrias sobrevolaban en dirección norte-sur cantidad de aves. Durante una media hora fue un desfile aéreo triunfal, siempre siguiendo el mismo rumbo. Muchas de ellas eran grandes y volaban en escuadra, como si fueran anátidas o zancudas. ¿Gansos, cigüeñas, grullas?…Algunas te parecieron palomas, aunque tus pequeños prismáticos no eran capaces de afinar tanto. ¿Era una migración que repiten a diario en este tiempo o las sorprendiste justo el día que decidieron cambiar de aires? Dedicaste bastantes minutos a especular sobre el asunto. El nuevo paso que ha dado tu edad te trae al menos esta buena noticia: sigue incólume tu curiosidad por las mismas chorradas de siempre.

3

Si Mahoma no va a la montaña, la montaña irá a Mahoma, y perdón por la comparación. Vives fuera de las redes sociales, eres su apátrida convicto y confeso. Pero no sabes por qué te llegan mensajes de Facebook y de Twitter. Y de vez en cuando sucumbes a la tentación y quieres huronear por ahí. Te cuesta un horror recordar tu clave, y en uno de esos procesos de identificación que tú sufres como si fuera la Stasi la que te registra te dicen: Asegurándonos de que eres humano. Escribe las palabras que ves a continuación. Vamos que vamos. Un fantasma cibernético del estilo del Gran Hermano orwelliano se quiere asegurar de que…¡tú eres humano! ¿No debería ser lo contrario? ¿No deberíamos asegurarnos los incautos cibernautas de que hay algo humano detrás de estos compactos de inteligencia artificial?

Y para probar tu condición de humano te mandan reproducir exactamente dos palabras que aparecen retorcidas, como si las acabaran de sacar de la lavadora y nadie las hubiera planchado para que las letras, una detrás de otra y en el mismo plano, se puedan leer normalmente. Las dos palabras clave para la prueba son casi ilegibles, pero se supone que, como tú eres humano –y no virtual – las sabrás leer y escribir. Manda cojones. Manda mil pares de cojones. ¿Por qué no reproducen entonces palabras normales, y no jeroglíficos? Muchos de los que lean tu queja se estarán partiendo de risa por tu desproporcionado cabreo. Pero es que ya tienes sesenta y ocho años, y te toca las narices perder el tiempo intentando twitear o entrar en Facebook para que al final te den con una puerta en las narices, porque no consigues acertar con el protocolo de entrada.

Lo sentimos, inténtelo otra vez.

Te dicen eso, o algo parecido, y tú apagas el ordenador desesperado. Y dudas una vez más de que, por muy viejo que llegues a ser, aprendas a someterte a la tiranía de las nuevas tecnologías.

4

Y sin embargo, aunque las odias, de vez en cuando te dejan fascinado. Precisamente gracias a uno de estos eslabones sueltos de la gran red ayer volviste a saber de María Cortés, la hija del sargento Quintín Cortés, de quien ya hablaste en este mismo blog hace unos meses. A esta mujer, hoy médico de familia, le llaman en su casa Petra Mari, el nombre con el que tú bautizaste a una de las hijas imaginarias de tu imaginada radiofónica Doña María. La Petra Mari real seguía por la radio las andanzas de una niña que se llamaba como ella sin saber que era precisamente ella el origen de la criatura. Ahora Petra Mari mantiene un blog llamado Bitácora cardiosaludable. Su última entrada está dedicada a ti, porque la hija del sargento Quintín, además de dar consejos para una alimentación sana, vuelca en él “las emociones cardiosaludables que me provocan algunos viajes, algunas situaciones y algunas personas”. Lo de ser “emoción cardiosaludable” de produce instantáneamente un subidón en la autoestima que compensa con creces lo gilipollas que te hace sentir a menudo la informática, la cibernética y la madre que parió a todos estos inventos.

Además, y de carambola, gracias a que el homenaje de Petramari también llega a Twitter, te reencuentras con Chema García-Lastra y Antonio Nuño, dos antiguos compañeros de la SER. A García-Lastra le conoces poco, pero como es un experto en nuevas tecnologías de la información puede salvarte de tu frecuente naufragio en ese menester. De Antonio en particular, un tipo tan sensible y culto como eficaz, discreto y machadianamente bueno, guardas un gratísimo recuerdo que la brujería del twiteo te refresca. No hay mal que por bien no venga. Sigues navegando en un mar de dudas, pero también continúas conectando con la mar de amigos.

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7 Responses to “Mar de dudas”


  1. 1 Ángela enero 19, 2014 en 8:26 am

    También yo detesto la insoportable tiranía de las contraseńas y de sus programadores, cada vez más largas!, con màs caracteres diferentes!!, incorporando ahora mayúsculas y minúsculas intercaladas con algún que otro símbolo… Se puede aguantar??. A mi también me cabrea muchísimo y veo que la gente està muy resignada con este tema, no creo que sea un asunto de memoria, sino de conformismo…!!!. Yo organizaría una manifestación, con la quema de algún contenedor incluso, y la cabecera de la contraseña única. Caramba!! que ya està bien de tiranías estúpidas.

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  2. 2 Ángela enero 19, 2014 en 8:38 am

    Pero lo que quería comentar no era eso, sino que quería hacer una recomendación a propósito de los globos navideńos. Te regalo Luis, por tu cumple esta sugerencia en forma de pequeña película; “Ballon rouge” es una peli francesa muy premiada, pero de la que yo desconocía desconocía su existencia hasta hace muy poco. Pura poesía!!! con una fotografía magnífica y un protagonista fantástico!. En Pardińas la encontrarás, no te la pierdas!. Muchas felicidades!!. De esta forma, sabrás qué hacer con los globos la próxima vez.

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  3. 3 María Cortés bitácoracardiosaludable enero 19, 2014 en 5:20 pm

    Muchas gracias Luis,como siempre me ha encantado tu post, pero hoy especialmente. Un abrazo.

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  4. 4 julia enero 19, 2014 en 7:41 pm

    Yo me “pongo de los nervios” con las contraseñas y…hasta tengo chuletas! Si organizamos la manifestación de protesta, me pido detrás de la pancarta!
    Y enhorabuena a Petramari, que también me acuerdo yo de ella y de Dª María, la del bloque. Eramos muchísimos los oyentes que la seguíamos. Qué entrañablemente familiar era todo!
    Procuraré entrar en el blog de la doctora y seguir sus consejos, que buena falta me hacen, pasadas las fiestas y sus excesos gastronómicos.
    Un beso, Duende, y cuídate mucho.

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  5. 5 Aldara enero 21, 2014 en 7:45 pm

    ¿Pero cómo no vas a ser tú una “emoción cardiosaludable” andante? Alguien que nos cuenta el relato de los globos liberados (dos cada veinte minutos), las aves inclasificables y la pantalla preguntona ¿cómo no va a ser una pura emoción cardiosaludable? Sigue dudando, que tus dudas siempre serán más emocionantes que las de la pantalla, que se pregunta si eres hombre o máquina.

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  6. 6 zoupon enero 24, 2014 en 6:55 pm

    Aunque contiene algunas palabras feas, reproduzco un chiste que circula por Internet a cuenta de las puñeteras contraseñas, a mí me hizo mucha gracia:

    CREE SU CONTRASEÑA

    zanahoria

    LO SENTIMOS, SU CONTRASEÑA DEBE CONTENER MÁS DE DIEZ CARACTERES

    zanahoriagrandísima

    LO SENTIMOS, SU CONTRASEÑA DEBE CONTENER AL MENOS UNA CIFRA

    1zanahoriagrandísima

    LO SENTIMOS, SU CONTRASEÑA NO PUEDE CONTENER ACENTOS

    50putaszanahoriasgrandes

    LO SENTIMOS, SU CONTRASEÑA DEBE CONTENER AL MENOS UNA MAYÚSCULA

    50PUTASzanahoriasgrandes

    LO SENTIMOS, SU CONTRASEÑA NO PUEDE CONTENER MÁS DE DOS MAYÚSCULAS CONSECUTIVAS
    ¡50PutasZanahoriasGrandesQueTeVoyaMeterPorElCuloSiNoMeDasInmediatamenteUnAcceso!

    LO SENTIMOS, SU CONTRASEÑA NO PUEDE CONTENER EXCLAMACIONES

    AhoraSiQueVoyaIrDirectamenteaBuscarteyTeVoyaMeterLas50ZanahoriasGigantesPorElCulo

    LO SENTIMOS, ESA CONTRASEÑA YA ESTÁ SIENDO UTILIZADA

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  1. 1 EL DUENDE DE LA RADIO | Bitácora cardiosaludable Trackback en enero 19, 2014 en 7:34 pm
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