Lobos dañinos versus nietas ingenuas

Todos tenemos un precio, como bien sabe en su ingenuidad tu nieta Camila...

Todos tenemos un precio, como bien sabe en su ingenuidad tu nieta Camila…

1

Fue una semana aciaga. El lunes, el presidente de LINBOLSA  (Linces de la Bolsa S.A.) se quedó helado al recibir una llamada urgente. Su  principal cliente, FVC  (Fondos de Viudas Conservadoras)  les  retiraba su multimillonaria cartera de forma fulminante, y sin opción siquiera a renegociar unas nuevas condiciones que pudiera retenerla. A continuación llamó el Presidente de la Banca de Predicadores para la Salvación y anunció que daba por terminada su relación con la compañía, retirando asimismo la cartera que les había confiado. Aquello fue el detonante de la catástrofe. A partir de entonces se sucedieron cientos órdenes de clientes en el mismo sentido, a cada cual más airada que la anterior. La Fundación del Bien Universal, la Liga de Ahorradores Vaticanistas, el Club los Leones Virtuosos, el Pommodoro Trust, la Millionary Huerfanito´s Foundation, la Mutua de Rentistas Afortunados, el FHF (Foro de Herederos Forrados), El Fondo Mundial de los Huevos de Fabergé, El Parásito´s Millonetis Fund, la Organización de Terratenientes sin Fronteras y miles de ahorradores privados que habían confiado su dinero a los muy acreditados linces bursátiles habían dejado de confiar en ellos, y ponían a LINBOLSA al borde del precipicio

-No hay ninguna hecatombe en los mercados que permita entenderlo- dijo el presidente notablemente nervioso en la reunión de urgencia que convocó el viernes-¿Sabemos por qué a nuestros clientes les ha dado este ataque de pánico?

Se hizo un silencio espeso. Los consejeros estaban tan aterrados que ni siquiera se habían atrevido a encender sus puros, y se miraban unos a otros esperando a que alguien tomara la iniciativa y diera alguna explicación. Por fin después de unos tensos minutos y tras dos o tres carraspeos que denunciaban su inseguridad,  Holofernes Stein, el joven judío recién  incorporado a la cúpula de los linces, emitió su opinión.

-Parece que buena parte de nuestros clientes han visto El lobo de Wall Street se han asustado al conocer el percal…Y el efecto contagio ha hecho el resto.

-¿El Lobo de Wall Street?…-gritó el presidente enfurecido- ¿Una película?…¿Y creen que todos los agentes de bolsa somos igual?…

La pregunta que dejó en el aire el presidente ofendido acabó con el silencio. Al poco la sala de consejos se convirtió en una clamor de indignados donde los linces se intercambiaban argumentos para desmarcarse de la acusación que sus clientes les hacían.

-¡Nosotros no nos divertimos lanzando enanos como si fueran dardos!

-Y es cierto que organizamos algunas orgías cuando damos un pelotazo, pero no en el la oficina, como se ve en la película. .

-¡Claro!…Reconocemos que nos mamamos y esnifanos coca a mansalva…¡Pero no en el culo de nuestras putas de cabecera, como hace el cerdo de Jordan!…

-¡Ni sobornamos más que lo que es decente! ¡Ni hemos abusado de  la información privilegiada!…

-Eso, eso…Sólo lo justo para forrarnos…¿Vamos a arrepentirnos de ser más listos que los gilipolllas de nuestros clientes?…

-Ni nos meamos en las citaciones judiciales, como hace el vicepresidente ese gordo que sale en la película…¿Dónde se va a comparar?…Aquí sólo nos pasamos por el forro de los cataplines a la CNMV y a la policía judicial, pero con clase…

-Naturalmente: exhibicionismos, los justos…Cochazos, yates, amantes de silicona, caviar a cucharadas…Pero sin ofender, claro…

El presidente observaba la reacción de sus linces mientras lanzaba al aire los últimos anillos de humo que le permitía su Cohibas. ¿Será posible que la sociedad se haya vuelto tan estricta y puritana? –se preguntaba dolido. Reparó entonces en la figura de Melina, aquella abogada que fuera su amante por una semana y que, abandonada después como un Kleenex, optó por trabajar en serio hasta ir ganando puestos y acabar de secretaria del Consejo de Administración. Indiferente al jaleo, Melina hacía lo que en cualquier otro consejo: escuchar calladita y seria y tomar nota para levantar el acta reglamentaria.

-¿Y tú que piensas, Meli?- le preguntó el presidente.

Melina dejó de escribir, levantó su cabeza del cuaderno de notas, suspiró y con una vocecita apenas perceptible dejó caer su opinión.

-Verás, presidente- dijo quedamente- Pienso que…es una suerte que el cine sea tan caro, y que vayan a las salas unos pocos. Porque como vean esa película todos nuestros clientes tenemos que cerrar el chiringuito, te lo aseguro.

2

¿Exagera el libro en el que ese fenómeno llamado Jordan Belfort cuenta su propia experiencia y en el que se basa la película? ¿Se ha atrevido a fantasear de su parte el celebrado Martin Scorsese para hacer aún más rentable su obra? ¿De verdad que hay gente así, en Wall Street, en la City o en Torre Picasso? Te planteas esas dudas mientras vas apuntando mentalmente varias consideraciones. Primera: si fueras un  exitoso y bien trajeado maleante de esos agentes, bróker o como se llamen, procurarías no presumir de ello durante una temporada. Segundo: recientemente viste en la tele una película titulada La solución Final, que cuenta el desarrollo de la conferencia de Wansee, en la que los jerarcas nazis diseñaron y aprobaron la forma de exterminar al pueblo judío: salvando las distancias, sólo corrupciones mentales como las que apuntan esos macabros conferenciantes te parece que puedan superar en inmoralidad a los personajes que encarnan Di Caprio y sus secuaces. Tercero: para más inri, lo que  realmente resalta en ellos no es que sean delincuentes bien trajeados, sino majaderos cum máxima laude. La conversación que en la película mantiene el Jordan cinematográfico con su primer jefe es de una mentecatez apoteósica. Las escenas de motivación y celebración colectiva escandalizan aún más por el grado de estupidez de esos pájaros que por la audacia de sus depravaciones o la chabacanería de su lenguaje. Sin duda es la película en la que más veces se escucha la voz puta en todos sus géneros, pues con ella se adjetiva lo bueno, lo malo y lo irrelevante. Puta suerte, puto negocio, puta cocaína, putos trajes, puto coche, puto café, puto FBI, puta bolsa, puto colocón, putos dólares, puto yate, putas hamburguesas de Mac Donald .

Puta gracia tiene que encima, y a pesar de todo, película te haya parecido buena. A alguien capaz de soportar la sensación de náusea se la recomendarías sin dudar. Verla es bajar a las alcantarillas del alma humana, pero tápense las narices y arriésguense a conocer los monstruos en que nos puede convertir el poderoso caballero don dinero.

3

La reflexión final es que,  o porque lo desearías tener en abundancia o porque quieres saber al menos cómo son los multimillonarios, todos sentimos una cierta atracción por el becerro de oro. La prueba es que entre una película sensible, pero todo miseria, como Las cenizas de Ángela y otra de lujo y desenfreno como El lobo de Wall Street, dejamos mucha más recaudación en la segunda.

El mismo día que viste la película y querías desintoxicarte de sus mefíticos efectos  recibiste en un SMS la primera carta que te ha escrito tu nieta Camila, cinco añitos ya. Querido abuelo –dice su texto- Espero verte pornto i que me lleves al parque. Si quieres te imbito a un elado, porque tengo euros. Creerá cuando la lleves al Retiro que es por cariño, o porque pretendes corregirle sus primeras faltas de ortografía. Porca miseria. Ignora la criatura que hasta su abuelo está contaminado por el rabioso materialismo, y que jamás podría resistirse a una mujer, aunque sea pequeñita, que esté dispuesta a pagarle un Magnum de chocolate.

 

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10 Responses to “Lobos dañinos versus nietas ingenuas”


  1. 1 julia febrero 2, 2014 en 12:46 am

    Ya me lo habían advertido los asiduos al cine de mi entorno a propósito de esta película. Casi, casi te dan ganas de vomitar y, por supuesto de no tener “un puto duro” en el Banco….Prefiero leer tus ingeniosos comentarios .
    Me quedo con la carta de Camila ¡que cosa más mona! Enhorabuena Duende, y a cuidarse. Un abrazo.
    PD/ Está a punto de llegar la hermanita insular meditarránea. Con tan fausto motivo ¿y si organizo, si no los huevos encapotados , unas albóndigas o lo que caiga….?

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  2. 2 Ángela febrero 2, 2014 en 7:53 am

    Imposible resistirse a esa invitación. Grande Camila!.

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  3. 3 Franciska febrero 2, 2014 en 8:27 am

    ,,,¡,que maravilla de carta,,, porque tienen que crecer..? Seguro qué algún padre , madre o abuelo joven si tienen a alguno de sus vástagos en los ambientes “bursátiles” al ver la película recordarán ¡!con lo monos que eran cuando eran pequeños!!,,,

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  4. 4 carlos47 febrero 2, 2014 en 8:56 am

    Que el argumento de una niña de cinco años sea “te invito a un helado” y no “tengo ganas de verte” indica que hay muchos Jordan Belfort en potencia.

    E indica los valores de la sociedad que les dejamos.

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  5. 5 Pemberton febrero 2, 2014 en 11:10 am

    El argumento que mas me ha conmovido de la película es que yo soy mas listo que tu y por eso me hago rico a tu costa y lo celebro con orgías cada dos por tres.
    Todo es un puro esperpento, pero podrían hacer otra película parecida con médicos, ingenieros, zapateros, periodistas , POLITICOS etc que viven de engañar al cliente y/o votante y aunque no se vayan de putas para celebrar el éxito del engaño, si se relamen en sus aquelarres sociales de la sangre que le han sacado al pobre abducido.

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  6. 6 Palinurova febrero 3, 2014 en 12:01 pm

    Mira si te quiere Camilita, No se queda los euros para ella solita sino los quiere compartir contigo. Ay,¿porqué crecen?… pues entre otras cosas para darte luego nietos que te inviten a helado.

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  7. 7 blogcodigoverde febrero 3, 2014 en 8:52 pm

    Paso de comentar la película , que cada cual saqué sus conclusiones….pero recomiendo verla, aunque a ratos te ponga el estómago de punta.
    Yo no me preocuparía por Camila, ojalá siga invitandote a helados durante años. Creo que las probabilidades de parecerse a Belfort en un futuro son demasiado remotas…
    Procura que ame la naturaleza tanto como tu, eso es un gran antídoto para los males de la sociedad de consumo .
    Por cierto el otro día hablabas de aves cruzando el cielo de Madrid. Son grullas que van hacia Extremadura y el Sur, a la laguna de Gallocanta, entre otras. Me ha fascinado siempre esa imagen tan bella. Ellas sí que saben hacia donde vuelan. Por ahora.
    Besos

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  8. 8 zoupon febrero 4, 2014 en 7:30 pm

    A mí la película me pareció muy buena, sobre todo porque es muy difícil estar tres horas sentado y que parezca que no ha sido más larga que la media. Los personajes son unos depravados, desde luego, pero no más que los personajes de múltiples películas o series televisivas en las que matan y violan y torturan sin que el espectador se conmueva especialmente. Por eso considero que la película es muy buena, porque te agarra desde el primer minuto y te mete dentro de la pantalla, y no te devuelve a la butaca hasta los créditos, y todo te ha resultado creíble. Yo creo que por eso nos escandaliza más que otros filmes donde las conductas que se ven son peores.
    La carta de Camila es un pedazo de cielo, y la invitación de la máxima ternura y de la más pura inocencia. No comparto en absoluto la opinión que expresa carlos47.

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  9. 9 franciska febrero 5, 2014 en 8:41 am

    Scorsese es Scorsese, , Di Caprio es Di Caprio , y lo bueno es bueno

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  10. 10 camiseta febrero 5, 2014 en 7:30 pm

    si, si… pero si breve, dos veces bueno. Particularmente me pareció que le sobraban dos horas. Sobretodo porque me contaron lo mismo que en la primera hora. En general, me la podía haber perdonado!

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