La aplicación deseada

Los ingenuos esperamos que el derroche de tecnología de nuestros teléfonos móviles nos resuelva hasta los problemas más peliagudos...

Los ingenuos esperamos que el derroche de tecnología de nuestros teléfonos móviles nos resuelva hasta los problemas más peliagudos...

1

Cómo encajar  razón y sentimientos. Siempre abierto a la radio, escuchas que unos suecos de esos que invierten su esfuerzo en investigaciones exóticas han llegado a la conclusión  de que hay 187.000 maneras de hacerse el nudo de la corbata. Lo cuenta Manuel Toharia, que trata de explicarlo apelando a los algoritmos. No entiendes nada de algoritmos. En tu doliente pasado escolar por las ciencias exactas nadie te habló de algoritmos. ¿No existían entonces? ¿Te parecían tan inasequibles las matemáticas que te dormías, y aunque te hablaran de algoritmos estos volaban por encima de tu pequeño cerebro? No lo sabes, y te molesta.

2

Ahora los algoritmos aparecen  con cualquier pretexto, y no pudiendo explicar nada de lo que pasa en tu vida a base de ellos te sientes un poco cojo, sordo, manco, ciego. Un poco tonto. Tu explicación del problema hubiera sido esta: partiendo de la base de que sólo hay dos tipos de nudos, el de una vuelta y el doble, que unos llaman Winston, otros Windsor (por Eduardo VIII, luego Duque de Windsor) y otros Wilson (por Woodrow Wilson, presidente de los Estados Unidos, que lucía un corbatón de grueso nudo en todas las fotos), el experimento sólo es posible juntando 93.500 corbatas distintas y haciendo con ellas primero el nudo simple y luego el nudo doble. Y de cada corbata se contabilizará una manera distinta de hacer el nudo de la corbata, pues cada una de ella es capaz de dos versiones. Es una soplapollez, pero no menos para ti que el algoritmo, que no te lo explicaron en el cole, y que si te lo explicaron daba igual, porque estabas mirando a las musarañas.

Mirabas a las musarañas porque entonces no estudiaban niñas en tu colegio. Aun así fueron miradas fracasadas, porque jamás viste una. Es más, ni sabes qué cara tienen.

3

Esta estúpida disquisición sólo ilustra tu despiste tradicional a la hora de empuñar la pluma –lo de la pluma es un decir, ya sólo la utilizas para cartas de amor a Audrey Hepburn o así- y ponerte a escribir. Escribes de lo que ves, de lo que sueñas, de lo que te hace reir o llorar, de lo que te llama la atención. Quisieras que cada una de tus entradas en este blog  solucionaran algo a la humanidad, pero no  crees que sirvan para redimir muchas miserias.  A lo mejor deberías de llevarte el ordenador a un garaje y parir allí, dado que desde Bill Gates a esta parte parece que todo lo que conmueve al mundo (los inventos  de Jobs, Zuckerberg y Jan Koum, por ejemplo) no nacen en un laboratorio ni en un cuarto de baño, sino en un garaje.  Se ve que la chispa del genio es muy suya.

Estos días fue noticia la  superferia del teléfono móvil que se celebra en Barcelona. Triunfan  las llamadas “aplicaciones”. Una señora le contaba a Carlos Herrera que su hijo había descubierto entusiasmado una aplicación que reproduce todo el repertorio de pedos del que el cuerpo humano es capaz. Eureka. En el Telediario también mostraban unas gafas misteriosas conectadas con la telefonía móvil que te permiten mirar a una persona y escuchar por un auricular su ficha personal. Te sientes más paleto que Martínez Soria en La ciudad no es para mí.  Te quieres morir.

4

Pero no te quieres morir sin saber un poco, un poquito más de este mundo. Observas que cada día te detienes más en las pequeñas naderías que te entretienen, en el confeti de la vida. No es serio. Considerando lo jodido que es vivir para tanta gente no es serio que le dediques tanto tiempo a las cosquillas improductivas. Quieres ser más razón práctica que filigrana intrascendente. Necesitas una aplicación: un inventito de éstos que te avise de cuándo debes regar este blog de asuntos digamos “razonables” y cuando puedes perderte en delirios sentimentales. La gente quiere saber, y probablemente para que lo que aprende le sirva de estímulo o al menos de bastón para hacer su camino. Considerando que todos los inútiles os consideráis poetas, y que los poetas no dan de comer, sería deseable que de vez en cuando escribiera de algo realmente interesante para sobrevivir.

5

Entretanto –esta entrada se escribe en varias entregas, por líos diversos que no vienen al caso- descubres la silueta de una pequeña araña en la pared de tu despachito. Piensas que  no es bueno convivir con ella, así que la coges entre el pulgar y el índice e instantáneamente te surge otra duda más: un hombre sensible y civilizado ¿debe matarla y depositarla en el cubo de la basura, sección sección residuos orgánicos, o, por el contrario, invocar los derechos de los animales y preservar su vida?…Decides esto último, así que abres la ventana y la lanzas al exterior, convencido de que su propia levedad  hará de paracaídas y le permitirá aterrizar en el pinar de abajo para iniciar una nueva vida en un hábitat más apropiado.

Luego te bajas al garaje, para ver si te salta la chispa. Lo encuentras oscuro y frío, ahí no hay manera de crear  nada. Además, como llevabas la radio en el bolsillo te enteras de la muerte de Paco de Lucía. La Parca implacable, que es  la única que no sabe lo que es el paro. Querías ser un hombre razonable y práctico, pero, a la espera de que alguien ponga en marcha la aplicación soñada, sólo se te ocurre acabar este post suspirando de pena. Como cualquier guitarra de las muchas que hoy se quedan huérfanas del genio.      

Anuncios

3 Responses to “La aplicación deseada”


  1. 1 M. Luz febrero 26, 2014 en 1:09 pm

    El otro día fuíi fugazmente feliz por el colapso temporal de los “guasaps”, algo posiblemente útil pero estúpidamente utilizado por gente que, en numerosas ocasiones, es incapaz de mantener una conversación interesante en un cara a cara.

    Yo también debo ser un poco cateta, porque siento que me va rodeando una sociedad entontecida por la sobredosis de tanto artilugio tecnológico que le roba su libertad, su tiempo, su independencia y su imaginación.

    Sigue regando tu blog con lo que te apetezca, que siempre nos complace a todos. Para mostrar tu ingenio no necesitas más aplicación que tu buen gusto.

    Me gusta

  2. 2 joselepapos febrero 26, 2014 en 4:23 pm

    Paco de Lucía, palabras mayores, descanse en paz el genio. Recomiendo su versión del Concierto de Aranjuez, pura potencia expresiva. Un saludo al duende y a todos los duendeadictos.

    Me gusta

  3. 3 Bête en sauce febrero 28, 2014 en 3:53 pm

    No te hace falta ninguna aplicación, Duende. Continúa con tus reflexiones trascendentales sobre cosas aparentemente intrascendentes.

    Me gusta


Comments are currently closed.



Siluetas de RNE

Duendes suscritos:

Suscripción

Suscripción por email

Publicaciones:

PARAÍSO DE HOJALATA
Una Infancia de Hojalata

Ir directamente a

Blog Stats

  • 1,338,201 hits

A %d blogueros les gusta esto: