Un arrepentimiento cabal

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1

Patxi no sabe cómo se dice en euskera, pero reconoce que el amor tiene razones que la razón desconoce, y ahora lo está padeciendo en sus propias carnes. Su Zaraitzu  no es una de esas modelos de belleza que copan las revistas femeninas y los suplementos dominicales de los periódicos, todos burgueses y decadentes, por cierto. Pero sí un canon de la estética femenina abertzale. Y  eso le pone, le pone como si de una vez por todas hubiera se hubiera coronado la lucha, borrado las causas del conflicto y conseguido el sueño de la patria vasca. Zaraitzu y la patria vasca, independiente y revolucionaria ,qué más se puede pedir.

-Es la hostia, pues-se repetía mientras preparaba unas cocochas al pil-pil.

Lo segundo, o sea el sueño total, aún estaba en proceso. Bien encaminado, pero en proceso. En cambio lo de Zaraitzu era una felicidad que creía ganada: Zaraitzu, tan  guapa y sexy ella, con sus leguis embutidos en botas de boxeador antiguo, su sudadera reivindicativa un puntito apretada, marcando tripilla, su pendiente en las aletas de la nariz y su cabello de rapado por la nuca y  rematado en la coronilla con una cresta de aguanieves, un auténtico euskopelo que, la peluquera de Mondragón, esculpía con singular encanto.

-Joder, qué mano tienes, hijaputale había dicho Zaraitzu a Nekane cuando se vio ante el espejo- Ni que serías Miguel Angel

Pudo haber dicho Oteiza en lugar del Buonarroti. Pero aquel día, el constructivismo geométrico capilar que lucía su cabeza adquiría la categoría de un clásico.

-Está de buena la tía que de la que ligue el pil-pil…-suspiró Patxi cuando la vio entrar en fogones, sensual y provocadora.

Fue un fabuloso polvo aquel, entre aromas de pil pil, a la manera del famoso revolcón sobre mesa de cocina que puso de moda El cartero siempre llama dos veces. La sublimación del amor, la culminación de un sueño el mito erótico de su cuadrilla. Joder, Zaraitzu, la hostia, con lo buena que está. Los efectos del indiscutible encanto de una pasión abertzale.

2

El hombre propone y las hormonas disponen. Craso error el de Patxi, creyendo que su pareja era terreno conquistado. La política y la kale borroka, les tomaban mucho tiempo, Patxi era, en efecto un buen morrosko y un auténtico gudari en la cocina y en la cama, pero nadie podía controlar el poderío hechicero de una mujer como Zaraitzu. Cuando empezaron a correr rumores Patxi se hizo el sordo, hasta que las balas de las pécoras y vecindonas le silbaron demasiado cerca. Se decía que Zaraitzu se distraía demasiado con otros hombres, que si con un profesor de ikastola, que si con un médico de Erandio, que si con un pelotari, que si con un francés que hacía surf en la playa de Mundaka.

-No podía creer –le dijo Patxi a su amada el día siguiente en que un amigo le comunicó, sin ánimo de ofender, que había sorprendido  a Zaraitzu desfogándose con otro en los aseos de un bar- ¿Pero no éramos novios, rollito o así?…Joder, Zaraitzu, la hostia eres…Pues anda y que te den.

3

No se vieron ni se hablaron durante meses. Patxi cayó en una profunda depresión. Aunque era un tipo fuerte y bregado en la lucha, los encantos de Zaraitzu habían hecho mella en su alma. Notaba que la patria vasca sin ella carecía de sentido. Por eso le dio un vuelco al corazón el día en que ella le llamó para cantar la palinodia, para decirle que le amaba apasionadamente, que a partir de ese momento sería su único hombre y que quería demostrarle su arrepentimiento.

-¿Quedamos pues?

Y quedaron.

4

El punto de reencuentro fue el bar de Koldo, donde compareció Zaratzu, tan arrebatadora como siempre, junto con Yosu y Garbiñe, antiguos compañeros de comando y ahora funcionarios del Ayuntamiento.

-¿Y éstos que pintan aquí? –preguntó Patxi.

Verificadores son. ¿O es que crees que yo no me arrepiento en serio?

Dicho lo cual Zaraitzu abrió un gran bolso del que extrajo un amplio muestrario de lencería erótica,  tres cajas de preservativos y un manual de autoayuda que llevaba por título Cómo ser fiel a tu pareja. Una a una depositó las pruebas sobre la mesa y después, reclamando la atención de los testigos, se abalanzó sobre Patxi y quiso sellar su arrepentimiento con un tornillazo labial de los que hacen época.

-¿Pero qué cojones haces, tía?-dijo  Patxi  indignado  quitándosela de encima de un empujón.

– Pues el mismo numerito que montamos la semana pasada para salvar la causa de nuestra lucha.

El pobre Patxi se rascaba la mollera con cara de bobo de Coria, como si las piezas del puzle no le acabaran de encajar.

-Joder Patxi…¿Serás sinsorgo? –reaccionó la arrepentida visiblemente ofendida por el desprecio- Si entonces pensabas que todo el mundo iba a tragarse la pantomima… ¿por qué ahora no me vas a creer a mí?

 

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9 Responses to “Un arrepentimiento cabal”


  1. 1 Aldara marzo 2, 2014 en 10:43 am

    Me ha parecido tronchante tu cuento. Me salía el acento vasco al leer lo que decían tus personajes. Genial. Besos.

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  2. 2 Manu Chalbaud marzo 2, 2014 en 11:16 am

    Buenísimo !!!!!!!

    Enviado desde mi iPhone

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  3. 3 Chita marzo 2, 2014 en 11:51 pm

    Imposible reflejarlo mejor!

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  4. 4 Úrsux marzo 3, 2014 en 9:41 am

    Me ha pasado como a Aldara. Sobre todo en el:

    “Ni que serías Miguel Angel…”

    Gracias, Duende.

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  5. 5 Bête en sauce marzo 3, 2014 en 4:13 pm

    !ja, ja ja! (En la cafeterîa, donde lo acabo de leer en el iPad, los que estaban a mi lado creían que estaba loco -o así- de las caracajadas que soltado).

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  6. 6 Espiga marzo 3, 2014 en 6:01 pm

    Ni que serías vasco…mejor no te podía salir! Es que los estás viendo!!
    Gracias x hacernos reír, no sabes cuanto se agradece.

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  7. 7 Franciska marzo 4, 2014 en 10:10 am

    Los vascos y vascas, de la “vasconia profunda” son tal cual. Como sí te escuchara en la radio haciendo de ibarreche, porque no añades voz en el blog ? Sería un gustazo

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  8. 8 julia marzo 4, 2014 en 8:01 pm

    ¡Ay qué risa con el vasco y su chica! Eres fantástico inventando y relatando historias. Ya sé que me repito, pero ni que serías vasco o así pues…. Cuídate. Bsss.

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  9. 9 atticus 444 marzo 4, 2014 en 9:54 pm

    GIGI, WEST SIDE.., UN AMERICANO EN PARIS, CABARET…. no huyas del buen musical americano Luis tu que aprecias los buenos compositores tienes un filon en este campo.
    abrazos con claque incluido

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