Mauricia Gormín, defensora de sueños baratos

Sueño barato nº 346: Observar aves en un lugar pintoresco  mientras meriendas un bocata de anchoas de Santoña  con pimiento morrón...Y sueños así, la tira.

Sueño barato nº 346: Observar aves en un lugar pintoresco mientras meriendas un bocata de anchoas de Santoña con pimiento morrón…Y sueños así, la tira.

Jerjes Díaz, investigador privado, abrió el sobre con la uña-abrecartas de guitarrista que cuidaba con tanto esmero y extrajo la carta que su secretaria le presentaba.

Muy Señor mío- leyó en su encabezamiento- Le ruego que lea detenidamente el encargo profesional que deseo cumpla escrupulosamente y de la manera más eficaz. Va en ello mi salud emocional, de modo que debe tomarse el asunto muy en serio. Gozo de una posición económica desahogada, por lo que le ruego que no repare en medios, aunque preferiría recibir un presupuesto de honorarios antes de ponerse a trabajar,

Vamos al grano. Desde hace meses me atormenta una voz que escucho por la radio y creo que en algún mensaje de televisión. Es la voz de un tipo joven, desdeñoso, sofisticado, de esos que parece que te perdonan la vida cuando habla. Se pone a contar cuadros y situaciones que sólo viven los multimillonarios, como si él fuera uno de ellos. Describe detalles del lujo, de la exquisitez y del elitismo que sólo los muy privilegiados pueden permitirse: tener un avión propio, islas en el Caribe, colecciones de arte con grandes firmas, coches de esos que se compran las estrellas del fútbol…El final de su mensaje es esta frase: NO TENEMOS SUEÑOS BARATOS. Es entonces cuando mi marido, que lamentablemente lleva cuatro años ya en una silla de ruedas, sale de su postración y grita enfurecido.

-¡Que se calle ese gilipollas!

Perdone usted, don Jerjes, por la salida de tono que le describo. Pero la verdad es que escuchar estos mensajes nos altera y nos saca de nuestras casillas, sobre todo a él. Mi marido ha sido hasta hace unos años un empresario hecho a sí mismo, que gracias a su trabajo y a su buena cabeza consiguió un cierto nivel de bienestar para toda la familia. Un ictus inoportuno cambió su vida, y ahora, como puede imaginar, esos sueños de los que hablan los anuncios le parecen una cruel ironía. Para colmo, la campaña la firma LOTERÍAS Y APUESTAS DEL ESTADO, que a nuestro juicio, no debería vender castillos en el aire, como son las posibilidades escasísimas de que toque un premio gordo que te cambie la vida, sino, por ejemplo, la posibilidad de cumplir una ilusión (por ejemplo, un viaje a París, pagarle una a carrera a un hijo, un coche no muy lujoso, aunque normalmente tampoco toca) y la seguridad de que, si no te cae un euro, estás ayudando a obras sociales, que también alegraría saberlo al que gastó su dinero en décimos o en apuestas.

Eso sería lo sensato, lo que no ofendería al personal cuando sonaran los anuncios. Pero se ve que hasta el estado piensa ya sólo como un nuevo rico. Cree que todos somos adoradores del becerro de oro, y que nuestro único sueño es imitar a los Albertos, a los Florentinos, a los Amancios, a las Koplowitz, al señor de Mercadona, a Messi, o a los futbolistas del Madrid que viven en La Finca. Todos a por sueños caros, todos a la felicidad por el consumo desaforado, todos ostentosos le must de Cartier, pata negra o etiqueta del mismo color. Y mire usted, perdone que le hable así, pero yo además de esposa de Fulgencio Mazo, pequeño fabricante de componentes electrónicos que ganaba su buen dinerito y en el que le ayudaba como secretaria, relaciones públicas y directora del departamento de comunicación, he procurado ser una buena ciudadana y una buena cristiana dedicando   muchas horas a visitar enfermos hospitalizados y residencias de ancianos a los que hay que hacer y servir la cena. No vea usted la cara que ponen cuando alguno de ellos escucha y entiende esa tontería de NO TENEMOS SUEÑOS BARATOS. Para ellos un sueño sería escaparse al estanque del Retiro y tomar el sol echando pan a los patos. Es baratísimo, pero no pueden conseguirlo. Y mientras tanto el majadero del anuncio esnobeándolos con un mensaje que, en el fondo, es un desprecio.

Señor Jerjes, perdone que me haya enrollado. Mi marido y yo deseamos que usted investigue el nombre de los autores de esa campaña de la Primitiva y el de los responsable de Loterías y Apuestas del Estado que la han aprobado. Deseamos ponernos en contacto con ellos para expresarles nuestro enérgico rechazo a la campaña y nuestra propuesta de que se cambie para no ofender a los muchos que tenemos sueños baratos o incluso gratuitos. Hoy mismo llevaré a mi marido, que es un gran aficionado a la ornitología a las Hoces del Duratón donde, mientras observamos las rapaces que anidan en esos riscos y escuchamos el fluir del río y el canto de las aves, merendaremos sendos bocadillos de anchoas de Santoña con pimientos morrones. Créame que este es un sueño bellísimo y sin embargo bastante asequible: contando media botella de Ribera del Duero, la gasolina el pan, las anchoas y los pimientos, no creo que llegue a los quince euros.

Además, y a pesar de que puede que este segundo encargo quede fuera de su ámbito de acción, le suplico que, si está en su mano, me facilite el nombre de algún sicario de su confianza por si debemos recurrir a él para quitar de en medio a estos manipuladores de la conciencia colectiva. Sabemos que esta solución no es la más deseable, pero a veces, entre sueños baratos e inocuos, también padecemos sueños exterminadores que nos hacen perder la cabeza. No se preocupe: si llegara a registrarse algún crimen, le garantizo que su nombre no aparecería por ningún lado.

A la espera de su conformidad y de una reunión para para acordar sus honorarios, le saluda muy atentamente

Mauricia Solano de Gormín, defensora de los sueños baratos

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8 Responses to “Mauricia Gormín, defensora de sueños baratos”


  1. 1 manuel chalbaud mayo 20, 2014 en 12:45 pm

    Que grande ers ! y que razón tienes mi querido Luis. Menos tele Coño y mas Tele Neurona que así nos va un abrazo MAnu me ha encatado !!!

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  2. 2 zoupon mayo 20, 2014 en 6:15 pm

    Uno de los anuncios del gilipollas ese dice algo así como qué guay tener un avión con piloto privado, con hangar privado, vamos, un avión para tenerlo. Tengo un avión, concluye.
    ¿Y para qué coño quiero yo un avión? No sólo es desagradable la publicidad, sino contraproducente, dan ganas de no jugar, porque, total, para tener un avión, menuda estupidez.

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  3. 3 José Luis Estevas Guilmain mayo 20, 2014 en 6:57 pm

    Luis !que razón tienes! Coincido totalmente. Las campañas ya sean de publicidad para vender “sueños” o políticas para “conseguir” votos parecen dirigidas por su normales. La felicidad cuando se alcanza requiere objetivos sencillos y “alcanzables”. Algunos de tus artículos , bueno, bastantes son sencillamente geniales

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  4. 4 Franciska mayo 20, 2014 en 11:36 pm

    Habría que preguntarse ,¿que es un sueño.? Lo inalcanzable o lo que no somos capaces de imaginar?, imaginar ya es soñar, ya es tener ,y es baratísimo .

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  5. 5 Carmen Puig de la bellacasa mayo 21, 2014 en 9:56 am

    Habrá sueño más barato que cantar La Pasión, rodeado de personas q quieres y q tienen el corazón a punto de reventar por la emoción? Cuándo llegamos a este punto lo importante son las cosas cercanas, las q haces con tus hijos, con tus nietos y con tus amigos. Sigue ahí duende. Te necesitamos para seguir soñando

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  6. 6 Pemberton mayo 21, 2014 en 5:51 pm

    Pero este spot esta en linea con lo que somos : adoradores del becerro de oro.
    Todo vale querido Duende.
    Me decía un amigo que recoge las bolas de golf en un campo de practicas, salario justito , pero que esta como tu crecidisimo porque es Colchonero acérrimo, que habría que duplicar el sueldo a Diego Costa, Koke, Arda etc para que se queden en el Manzanares y que se puedan permitir los mismos lujos que sus colegas de la Finca…les quiere hacer riquísimos sin pasar incluso por las Apuestas del Estado…ese es su sueño, mas barato todavía que el bocadillo de anchoas

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  7. 7 joselepapos mayo 21, 2014 en 8:27 pm

    Ya una vez me referí al asunto de este tipo de anuncios, a cuenta de uno de la ONCE, que también vendía sueños imposibles para la mayoría que nunca acierta los dichosos números y en la que me incluyo. Creo que todos ellos pueden considerarse plublicidad engañosa.

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  8. 8 Ángela mayo 22, 2014 en 4:40 am

    Ten cuidado que ahora también vigilan las redes…

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