Verano insólito en Madrid (3) ¡Nessun dorma!

Modelo de chicharra refinada que es capaz de despertar con el "Nessun dorma" y ponerse a cantar...

Modelo de chicharra refinada que es capaz de despertar con el “Nessun dorma” y ponerse a cantar…

Patear las calles en la noche, tratando de eliminar toxinas al amparo de la fresca.

Se empezaba a decir el de Madrid está siendo un verano bastante llevadero. Desde el lunes sin embargo la cosa ha cambiado. La canícula se ha hecho presente, y tú entras en esa fase de calcular el número de minutos que te dura la sensación de limpio después de la ducha. Dura poco, para qué engañarnos, y eso que el clima extremadamente seco de la meseta dilata los sudores. No quieres pensar lo que suponen los 34º de ayer con la humedad de Bilbao, por ejemplo. Te preguntas cómo es posible que, con tanta parafernalia práctica que lucen los guiris, nadie haya lanzado todavía la ducha portátil. A saber, un depósito de agua colgado a modo de mochila a la espalda del que sale hacia arriba una fina tubería en ángulo recto con una alcachofa para fumigar tu cabeza con agua pulverizada: activas una palanca lateral, como el jardinero que desinsecta sus rosales, y te refrescas sobre la marcha. Si no lo inventó ya el profesor Franz de Copenhague (los grandes inventos del TBO), que lo patente tu Braulio.

Buena parte de los músicos callejeros que superaron el examen de mínimos que exige el Ayuntamiento acaban apareciendo por la Plaza de Oriente. La otra noche hacía su función una pareja de soprano y tenor acompañados por un violinista y otro que tocaba el acordeón. Las voces de los cantantes eran muy bellas, y, a juicio del profano, con técnica suficiente como para defender con dignidad el repertorio de ópera y zarzuela que desplegaron en sus atriles. Pero sus descomunales hechuras hacían pensar que los conservatorios de canto deben de ser cebaderos. Viendo a estos artistas del bel canto, era difícil creer que la Violeta y el Alfredo de La Traviata pudieran ernamorarse respectivamente de un inmenso gordo con camiseta, bermudas y chancletas y de una heroína oronda como una morsa luciendo faldita corta. Era mejor escucharlos con los ojos cerrados.

Sin embargo la música hace milagros. Los pocos turistas que por ahí quedaban se rascaron el bolsillo y dejaron numerosas monedas en la caja del cuarteto. Aún más: el aprendiz de Pavarotti, que probablemente ya superaba en peso al maestro cuando éste estaba en su plenitud, quiso rizar el rizo cantando el Nessun dorma. La bellísima aria de Puccini causó su efecto. Fue apagarse la vibrante voz del tenor y el eco de los aplausos y empezar a sonar el canto de una chicharra que dormía en uno de los chopos que crecen frente a palacio.

No sabías que este insecto buscara habitats tan aristocráticos. Ni que fuera tan sensible como para hacer caso a la letra de Turandot, que pide que nadie duerma esa noche. Con razón mantienes que Madrid en verano permite observar fenómenos insólitos: unos no duermen por el calor y otros, como la chicharra sensible, se despiertan por culpa de Puccini y tratan de Emularlo cantando a su manera.    La cosa tiene su gracia, ¿no?

 

 

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2 Responses to “Verano insólito en Madrid (3) ¡Nessun dorma!”


  1. 1 Ángela agosto 8, 2014 en 5:48 am

    No es nada elegante veranear en agosto.

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  2. 2 adela agosto 9, 2014 en 11:12 am

    Lo elegante en Agosto es trabajar como una esclava y veranear en Octubre, por favor que alguien me de la razón!, :), querido Duende muchos ánimos!!!, que haríamos sin la música, nada de nada…estaba Doña María esta mañana en radio nacional??, me pareció escuchar su opinión vecinal y me llenó de alegría pero aún sin tomar el café no estaba segura…Un abrazo roquense y buen verano a pesar de todo, como no 🙂

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