Una mano verdaderamente amiga

Una buena amiga te ha echado una mano impagable...

Una buena amiga te ha echado una mano impagable…

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Cual si fueras un Homper cualquiera, te siguen sorprendiendo los extraños efectos colaterales que el bichito maligno que llevas dentro y el bombardeo de química que lo combate dejan en tu cuerpo serrano. Cada vez menos serrano, por cierto.

Para empezar, en lugar de perder peso, como es habitual en los enfermos de cáncer, lo ganas: has tenido que correr el cinturón un agujero más. En segundo lugar ya has advertido que no tiene sentido que te afeites a diario, porque la barba sólo se te hace notar cada dos o tres días. Algo ganas. En tercer lugar –y de esto ningún galeno te dijo una palabra- te habita un picor en la franja de la espalda que se extiende una cuarta por debajo de los omóplatos y que no sabes lo que tendrá que ver con tus tratamientos, pero no ceja. El prurito no te preocupa, pero te ocupa cualquier rato perdido de los muchos en que te asomas a la ventana, miras el horizonte de Madrid y te haces preguntas que no tienen respuesta. Seguramente es una expresión más de tu moral calvinista: no es lícito perder el tiempo en nada, y puesto que rascarse es algo propio de los animales, debes compensarlo con algo que te redima de tal condición.

Imaginas que Platón, Santo Tomás y Kant también eran capaces de filosofar mientras se rascaban como jabalíes abrasados por garrapatas.

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Harto de las dificultades para aplicarte pomadas y cremas en esa zona de tan difícil acceso para tus manos, utilizabas hasta ahora para consolarte la misma batuta con la que otras veces diriges a las orquestas que escuchas por Radio Clásica. Supones que esto es más convencional, y que habrá mucho hombre solo que se sacude el stress y alimenta su autoestima jugando a ser Toscanini. Pero cada cosa tiene su función: un solo objeto punzante, como la batuta, te obligaba a pasar muchos más minutos en esa terapia de alivio. Todo es mejorable.

Así ha sido. Una buena amiga ha tenido la feliz idea de regalarte una mano con mango telescópico que te rastrilla la zona delicada a la perfección. Ajustas el mango hasta donde no llegan tus uñas y con los pequeños dedos metálicos bien afilados te rascas a conciencia Desde hace tres días ves amanecer mientras esta auténtica mano de santo te proporciona unos minutos de placer de altísima calidad. Ahí es nada, contemplar el despuntar del sol mientras el cuerpo se embarca en un deleite baratito y delicioso. Francamente, es de los placeres  más refinados que se pueden disfrutar con los pantalones puestos, y, sorprendentemente, ni siquiera está  catalogado como pecado. Qué descubrimiento, a  estas alturas de la vida.

Enésima demostración de que no hay mal que por bien no venga. La partida es larga, y habrá que seguir batallando. Pero venga lo que venga, que te quiten lo rascado.

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7 Responses to “Una mano verdaderamente amiga”


  1. 1 blogcodigoverde octubre 6, 2014 en 8:30 pm

    Querido Luis
    Tu cometario sobre la manita rascadora me ha llevado 30 años atrás cuando le regale una a mi marido para descansar yo de un frecuente ” rascame aquí que no llego… no no más al centro ..”. Ya ves, la espalda pica sin ton ni son , con o sin bichito y como remedio nada como una de esas manitas!
    Bueno miento, Mario siempre prefirio que fuese yo quien le rascase la espalda ….
    Un abrazo grande

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  2. 2 Pemberton octubre 7, 2014 en 6:35 am

    Me has “echado una mano” con tu post de hoy, yo me rascaba la espalda con esos cepillos de ducha con mango muy poco lucidos para tenerlos a vista cerca del ordenador, nunca mas ¡¡¡ me voy a los chinos de aquí cerca a comprar la mano rascador que seguro la tienen y ademas baratísima.

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  3. 3 julia octubre 7, 2014 en 10:29 am

    Pues ya no va a ser “la mano que aprieta” va a ser “la mano que rasca”….
    Yo también tuve otro Mario, como una de tus blogueras…que también me pedía que le rascara la espalda y si no estaba cerca se ponía como un poseso a hacerlo en la esquina de cualquier pared! No eres el único Duende, aunque sí el único en contarlo con el gracejo que lo haces!
    Sigue adelante con ese humor que tienes ¡que no es poco! y madruga, madruga, admirando la amanecida en Madrid, rasca que te rasca.
    Un abrazo.

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  4. 4 espiga octubre 7, 2014 en 5:19 pm

    Pues yo lo que me temo es que como en el comer y el rascar todo es empezar, no seas capaz de detenerte a tiempo y acabes como si te dieras latigazos de esos que algunos masoquistas se dan en semana santa…
    Dado que tienes muchas buenas amigas, y que las poseedoras de Marios cuentan ya con una acreditada experiencia, otro sistema podría ser un turno de “rascadoras” oficiales, que además no tendrían-tendríamos-manos metálicas. A mi por ejemplo me encantaría poner en la agenda junto a “Preparar práctica grupo B”, o “Explicar divorcio grupo A” o “recoger traje Pablo tintorería”, “Rascar Figue 6,30″…pero no sé si te daría mas corte que gusto o viceversa…
    ¿Quien se apunta?

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  5. 5 Mario octubre 7, 2014 en 9:08 pm

    Pues a mí me hace muy poca gracia este invento

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  6. 6 atticus 444 octubre 11, 2014 en 11:46 pm

    Luis, Luis..sigues siendo un crack¡¡¡¡ Animo y abrazos
    Atticus444

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  7. 7 atticus 444 octubre 11, 2014 en 11:55 pm

    Por cierto acabo de leer, yo creo que se me habia escapado, una descripción de Atticus444 que hiciste el 13 de Julio de 2013 de una generosidad desbordante, porque un servidor que lo conoce bien, no le reconoce demasiado en esa retrato tan positivo. Tendrías un buen día o te equivocaste de gafas. Otro abrazo maestro.
    Atticus444

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