El arte está en ti

La idea de Splendide Hotel puede ser original, pero ver el otoño desde el interior del Palacio de Cristal es incluso más gratificante...

La idea de Splendide Hotel puede ser original, pero ver el otoño desde el interior del Palacio de Cristal es incluso más gratificante…

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El arte está en saber mirar. Puede parecer una pedantería, pero a tenor de lo que nos cuentan los pontífices en la materia no queda más remedio que llegar a esa conclusión.

Las instalaciones. Hagamos memoria. Antes los artistas reunían una serie de obras salidas de su mano y las presentabas al público en una sala de exposiciones. Ahora, agotado ya el catálogo de ocurrencias homologables como obra de arte, tienen una idea plástica (o así), se la venden con muchas literatura al mecenas o al baranda de turno, este da su visto bueno, afloja la pasta o presta su espacio –lo de local queda demasiado paleto para estos experimentos- y ofrecen al público sus originales creaciones. Pueden ser estas montones de balasto coronados por naranjas, una vaca navegando en una inmensa urna llena de formol, traviesas de tren dispuestas como si fueran un xilofón, sacos de patatas bajo sombrillas playeras, torrenteras de piedra sobre las que nadan en seco patitos de goma o un simple juegos de espejos o de relojes de carillón sin agujas que se preguntan qué es el tiempo. El caso es provocar la curiosidad del espectador.

-¿Qué carajo me quiere decir el autor con esto?- es la pregunta clave que se supone a la gran obra de arte contemporánea.

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El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía ha confiado a Dominique González-Foerster la instalación en el Palacio de Cristal del Retiro de un proyecto que invita al visitante a un viaje por espacios y tiempos donde la literatura se convierte en un modo de habitar el mundo (sic). Leerse el pequeño folleto que introduce la exposición es fundamental. En realidad, si este no nos contase que el bellísimo edificio fue creado en 1887 por Ricardo Velázquez Bosco con motivo de la Exposición General de las Islas Filipinas, que en esa misma fecha el poeta Rimbaud hablaba en uno de sus poemas de un Splendide Hôtel, y que así se llamaba también el hotel de Evian donde veraneaba Marcel Proust, el proyecto que presenta el artista, que supuestamente convierte el recinto en un elegante hotel de la belle èpoque apenas sería nada. Qué filigranas para justificar una boutade, como son la mayoría de creaciones artísticas ahora.

El espectador que visita el recinto sólo ve el Palacio de Cristal habitado por una docena de mecedoras repartidas en él. Sobre cada una de ellas reposa un libro. Los visitantes entran, pasean por el palacio diáfano, se sientan en una mecedora, leen unos fragmentos del libro que les ha tocado o se balancean un ratito para descansar, se quedan más o menos contentos imaginando que por un momento han sido arte y se van tan frescos. No se atreven a solicitar una cuotita de copyright, pero lo cierto es que si no hacen un acto de fe en la literatura que explica el ambicioso proyecto del artista, lo que acaban de ver y De vivir no sería más que una milonga. El arte actual exige, sobre todo, la buena voluntad del espectador.

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Desde hace bastante tiempo Homper va por la vida ojiplático –término a punto de ser reconocido por la RAE– y con la boca de un tragabolas por lo que a diario ve a su alrededor. Es el Hombre Perplejo por antonomasia. Visitó la exposición de marras y no oculta que la ocurrencia del artista le dejó un tanto frío. Dice que sin embargo se puso en el centro de la exposición, miró a la arboleda circundante mientras hacía un giro de 360 grados y se quedó pasmado al contemplar ese patchwork otoñal de verdes, sienas, ocres, amarillos y rojizos de la cortina vegetal que envuelve al Palacio de Cristal. Estaba solo en medio de un palacio que parece un cuento, delante de él, el estanque donde crecen los cipreses calvos y nadan cisnes, patos y tortugas. A su alrededor, el esplendor polícromo del otoño en el parque. Dice que no había visto un cuadro tan bonito en mucho tiempo.

Comprendió que la naturaleza imita al arte, como sentenció Oscar Wilde. Y que la instalación o el proyecto que él hubiera propuesto sería simplemente sentarse en una de las mecedoras y disfrutar de ese privilegiado momento de la naturaleza que cualquiera tiene a su alcance en el centro de Madrid.

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5 Responses to “El arte está en ti”


  1. 1 blogcodigoverdeCristina octubre 23, 2014 en 5:06 pm

    Totalmente de acuerdo contigo Luis. Cuánta g…p…z seudo artística anda suelta!

    Besos desde Menorca, donde el paisaje de la isla es una bellísima “instalación”, que nos regala este otoño.

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  2. 2 Autres lieux octubre 23, 2014 en 9:12 pm

    Me acabo de autocensurar.

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  3. 3 Fausto octubre 25, 2014 en 7:30 am

    El arte está en ti. La naturaleza imita el arte y es en si misma arte.No lo intentes racionalizar porque se degrada como cuando intentas retener en tus manos un témpano de hielo. El arte es una actitud, no un lenguaje. Cómo explicar el amor? Así se explica el Arte. Mieles ocultas a la razón.Razones que no son de este mundo.

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  4. 4 Melinda octubre 25, 2014 en 10:52 am

    Buenos días,
    El artículo está muy bien, pero cuando vas a la exposición un domingo por la mañana con todo el palacio de cristal y las sillas llenas de niños de todas las edades, no encuentras arte ni mirando el cielo y los árboles.

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  5. 5 julia octubre 31, 2014 en 8:08 pm

    Estos artistas, a veces, parece que nos están tomando el pelo!
    Ahora se han puesto de moda estas performances ¿no las llaman así? Pamplinas!!!

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