Unos Reyes originales

Los Reyes Magos traen a veces regalos inesperados...

Los Reyes Magos traen a veces regalos inesperados…

1

Ultimaba Homper sus regalos de Reyes cuando le vino a la cabeza aquella coplilla popular que hablaba precisamente de recuerdos y regalos. ¿Qué quieres que te traiga si voy a Madrid?/ No quiero que me traigas/ No quiero que me traigas/ ¡Que me lleves, sí!. Se acordaba precisamente porque tenía muy claro que, en lugar de traerle regalos, deseaba que los Reyes Magos se llevaran unas cuantas cosas que, pudiendo interesar a otras personas, convivían con él desde tiempo inmemorial sin que merecieran de su parte el menor aprecio.

-¿No sería posible que vuestras majestades magas de Oriente me libraran del retrato de la tía Adolfina?- suspiró cuando, rendido por el cansancio apagó la luz la noche del cinco de enero.

La tía Adolfina era una antepasada retratada por Federico de Madrazo. Según los expertos el retrato era un lienzo de primerísima calidad. Mala suerte que la tía Adolfina hubiera sido una gorda con doble papada y un bigotillo que sombreaba bajo una nariz carnosa y levemente ganchuda y que miraba desde su marco patinado en pan de oro con aire de inquisidora. A primer golpe de vista resultaba horrible. En realidad Homper sólo aceptó el cuadro como herencia de sus abuelos porque el que estaba realmente interesado en él era el avaro de su primo Agustín, que aparte de haberse quedado con la casona de Camorritos de forma fraudulenta, estafando a sus propios tíos y primos, era un cursi y un majadero. Desde entonces el cuadro colgaba en el oscuro pasillo de la casa de Homper sólo por fastidiar al primo. No se atrevía a donarlo a ningún museo porque no le apetecía que nadie de los visitantes le relacionara con aquel adefesio que llevaba su mismo apellido, pero tampoco quería venderlo ni subastarlo por temor a que el odiado primo rastreara el mercado hasta dar con él y adjudicárselo.

Además, a sus años le daba una pereza infinita hacer nada. Sólo esperaba pues que la magia de los Reyes cambiara el chip, y pudiera considerar que a veces el regalo más original y valioso no es el que se da, sino el que se quita.

2

Jura y perjura Homper que los Reyes Magos captaron su mensaje. La mañana del 6 de enero se quedó perplejo al comprobar que en lugar de dejarle nuevos regalos inútiles que ya no le hacían ilusión alguna le habían quitado de en medio una antigua maquinita de hacer cigarrillos que guardaba en su despacho, un juego de café de Sargadelos que detestaba desde que se lo regalaron como pago de un favor, un sillón estilo remordimiento digno de un notario de Socuéllamos, el viejo sable del tío abuelo Leopoldo, capitán de coraceros, todas las videocasetes con películas añejas que esperaban su turno para llegar al punto limpio, veinte tomos encuadernados del Selecciones del Reader´s Digest con la capa de polvo correspondiente, un robot de cocina que heredó de la tía Clota y que jamás entendió y, sobre todo, el famoso retrato de la tía Adolfina.

Homper sonrió agradecido. Los Reyes Magos le habían hecho el mejor regalo librándole de aquellas presencias incómodas sin haber hecho de su parte el menor esfuerzo y, lo que era más importante, sin crearle el menor remordimiento de conciencia por deshacerse de ellas.

-Aquí es donde se demuestra que verdaderamente son magos –pensó feliz mientras cortaba para desayunar el primer tramo de su roscón de Reyes.

3

La magia de Melchor, Gaspar y Baltasar se tradujo para ti este año en una caja-archivador forrada en tela y con guardas interiores de bellísimo papel que contenía tres carpetas de correspondencia. En el lomo del archivador, el indicador de su contenido: CARTAS A GUILLERMO. Y el de su autor: Luis Figuerola-Ferretti. Como prólogo de los tres legajos, correspondientes a los tres períodos que el entonces joven estudiante pasó lejos de España, una carta manuscrita del propio Guillermo, hoy un hombretón padre de tres hijos.

Hola, Papá. Los Reyes Magos han optado este año por donarte temporalmente escritos y reflexiones que pensaste que jamás volverían a ti. Pueden regresar a Oriente releídas y meditadas con la ventaja o vergüenza del paso del tiempo, o pueden devolverse a su destinatario original en su embalaje intacto. Ya sabes que los Reyes no son rencorosos……………………………………………………………………………………………

No se me ocurre cómo retomar o cerrar esa correspondencia que comenzaste hace la friolera de veintiséis años, precisamente cuando tú cumplías los cuarenta y tres años que yo he de cumplir este mismo año…Yo entonces tenía dieciséis, e iba con la cabeza más gacha que alta hacia lo desconocido. El sentido del deber y de corresponder a las altas expectativas puestas en mí me obligaban a asentir con mayor entusiasmo que el que apriori tenía ante la propuesta de un exilio voluntario. La realidad es que la experiencia fue dura, mucho más dura que lo que os pude contar o escribir, pero la asumí como natural….Lo peor era el miedo al fracaso. Que el viaje hubiera sido el ida y vuelta que me pedía el cuerpo era mi más anhelado deseo, y a la vez la pesadilla de un fiasco sin paliativos. Así que no quedó más remedio………………………………………

Hoy, transcurridos tantos años, y habiendo guardado, entre mudanza y mudanza, algunas de las cartas que me enviaste, me doy cuenta de que quizás sin ellas mi horizonte hubiera bajado de golpe, como persiana que se cierra en verano, y hubiera desistido de aprender nuevos idiomas, conocer nuevas culturas, gentes distintas, y de convertirme en quien soy. ¡Al carajo con los anglosajones! Me vuelvo a Chamberí y me dejo de embrollos!…………….. Pero no, cada semana, puntual y regularmente como no te he visto nunca dedicarte a tarea alguna –confieso que probablemente desde entonces yo tampoco haya leído nada con tantísima avidez- me llegaban los dos o tres folios escritos a doble cara, a mano o a máquina, con tachones, garabatos, con pareados, con recortes del Atleti, pero siempre llenos del sabor de casa……………………………………

Al ver que la vida transcurría con normalidad, que el mundo no se había parado de golpe como lo hizo conmigo, fui capaz de ir adivinando a la persona que había detrás de las cartas, más allá de la figura paternal, ayudándome a golpe de letras a entrever tu celosa intimidad y a saber de muchas otras personas, anécdotas, preocupaciones y muchas más cosas que no me contaste, pero que leí en el interlineado, que aunque estrecho y apelmazado me dio mucho juego en esos tiempos………………………………..

Desconozco qué hubieras hecho hoy en día, en el que la inmediatez de la comunicación no da pie a las parrafadas y divagaciones que encontré en tus cartas. Igual ambos hubiéramos pasado como los perfectos desconocidos que son a menudo padres e hijos. Esa interrogante quedó afortunadamente cerrada para mí. Y, como testimonio, quedaron todas estas alborotadas letras, con amor escritas y con eterno agradecimiento leídas. Espero que tú las disfrutes, y que algún día sirvan para que tus nietos puedan hacerlo la mitad de lo que lo hice yo.

Un beso

Guillermo

Tenía razón Homper. Los Reyes son Magos porque cuando se lo proponen hacen regalos inolvidables.

 

 

 

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8 Responses to “Unos Reyes originales”


  1. 1 Franciska enero 9, 2015 en 5:42 pm

    !! Que emoción!!! Lo que ha dicho tu hijo es lo que todos querríamos escuchar . !!que hijo!! Y de paso !!! Que padre!!! Y aprovechando que los dos sois atléticos y que eso une mucho , !! Aúpa atleti que ya gana hasta al Madrid!!!

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  2. 2 camiseta enero 9, 2015 en 6:18 pm

    Nunca he pensado, más que ahora, que de tal palo tal astilla!… Viva mi ahijado!

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  3. 3 bachi enero 9, 2015 en 9:04 pm

    Esta vida sigue sorprendiendo!. Los hijos!, tantas esperanzas y tantas desilusiones!. Una maravillosa muestra de que ” Nunca es tarde si la dicha es buena”. Un maravilloso comienzo de Año para seguir luchando Duende… Como dice Camiseta,” de tal palo tal astilla”. Enhorabuena por sus emociones.

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  4. 4 begoña enero 10, 2015 en 12:01 am

    Qué regalo tan entrañable!!! Hoy mi enhorabuena, Duende, es para tu hijo Guillermo.

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  5. 5 Quevedo entre todas las mujeres enero 10, 2015 en 8:47 am

    Precioso regalo, Duende. Me da envidia no haber llegado a escribir nunca esas cartas ni tener, por tanto, un hijo que las haya podido guardar y me las devuelva con otra tan bonita. (En cambio, el azar me devolvió ayer, en una librería de viejo, un libro dedicado por mí al linotipista que lo había compuesto hace más de treinta años…)

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  6. 6 Espiga enero 10, 2015 en 2:43 pm

    Regalazo el del rey Guillermo ” el conqueridor” que ha conquistado nuestros corazones, como cada semana hace su padre…si, tiene razón Camiseta, de tal palo tal astilla, porque además escribe estupendamente.Y es que, a veces los hijos dan estas alegrías, que agradecemos tanto porque no las esperamos.
    Si a eso añades haber podido ” destener” unas cuantas cosas, entre ellas el retrato de la tía Adolfina, tus Reyes han sido de campeonato.
    Que siga así el resto del año.
    Un gran abrazo, querido duende, y la gratitud de los que fielmente te esperamos y a los que fielmente respondes

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  7. 7 Monti enero 10, 2015 en 4:45 pm

    No he podido evitar emocionarme que bonito, eso si que es un precioso regalo de reyes no como lo que me han regalado a mi, un cuadro de una señora que no se ni quien es jaja

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  8. 8 zoupon enero 12, 2015 en 1:10 pm

    ¡Qué emocionante y qué hermoso y qué bien escrito! Enhorabuena, Duende, por tu regalo, has debido de ser muy bueno el pasado año para que los Reyes se hayan portado así de bien.

    En cambio a mí me han traído un sable de capitán de coraceros algo herrumbroso que desde luego no había pedido. Bueno, bien está, nunca se sabe cuándo se puede liar otra como la de Bailén.

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