De espaldas al pueblo, una vez más

www

Homper se ha quedado perplejo al comprobar que también puede desesperar uno por naderías que nos comlican la vida... (Imagen prestada de la web www. dreamstime.com)

Homper se ha quedado perplejo al comprobar que también puede desesperar uno por naderías que nos comlican la vida… (Imagen prestada de la web http://www.dreamstime.com)

 

Se pregunta Homper si existirá algún ranking mundial de torpezas sin importancia. Se lo pregunta por si cabría en él algunas de las suyas. La última le ha traído el recuerdo de aquella Doña María que denunciaba en la radio las numerosas poblemáticas de espaldas al pueblo con las que el ciudadano normal se topa diariamente a despecho del progreso y de la modernidad. Toma ya. Intentando suplir una falta de su asistente doméstica, se lanzó a cambiar la funda de su edredón. Alguien le recordó la panacea universal de nuestro tiempo.

-Busca una de esas tutorías que cuelgan en Internet hasta para que sepamos cómo se cierra el tubo del dentífrico.

Dice Homper que huroneó por You Tube y pinchó el tutorial de una señora muy coquetona y bien maquillada que tras cantar las alabanzas del edredón nórdico, tan calentito, tan sensual, tan sugerente, denunciaba el coñazo que es cambiar su funda. La señora pintaba muy burguesa y bien hablada, pero dijo eso, literalmente: un coñazo. Para remediarlo, muy lista, había ideado un método que consistía más o menos en lo siguiente. Extendía la funda y, sobre ella, también el edredón, doblaba ambos en sentido longitudinal, hacía con ellos un rollo y posteriormente daba la vuelta a la funda como se da la vuelta a los calcetines cuando se hace con ellos una pelota para guardarlos en el cajón.

Y una leche.

Confiesa Homper que trató de seguir las indicaciones de la profesora, y que mientras tanto sonaba en la radio la Octava sinfonía de Beethoven. Creía que la experiencia le duraría un tiempo, dos como mucho. Al inicio del tercer tiempo abandonó desesperado el intento, dejando sobre su cama una montaña en la que se mezclaban el edredón y su funda como el chocolate y la nata en uno de esos helados de copa que llaman Montblanc.

-Señor –suspiraba- ¿Qué he hecho yo para merecer esto?

Volvió otra vez al ordenador, repasó el tutorial, se mesó los cabellos preguntándose cómo podía resultar tan incapaz para estos menesteres. Y entonces cayó en la cuenta de que la señora lista no lo era tanto. La funda de su edredón estaba totalmente abierta por uno de sus lados, o sea, que era sencillísimo cambiarla. Mientras que la que el pobre Homper se traía entre manos, procedente de IKEA, sólo disponía de una apertura en el lateral por la que resultaba bastante difícil meter las manos y guiar los ángulos del edredón hasta dar con la esquina que les correspondía. Cuando tras múltiples ejercicios, poniéndose de pie en la cama, levantando y agitando la funda como agita la bandera La Libertad guiando al pueblo de Delacroix, consiguió su objetivo, había terminado la Octava sinfonía de Beethoven y estaban a punto de morir Tristán e Isolda, que sonaron a continuación. Uno moría porque según Wagner le tocaba, y el otro posiblemente por el aburrimiento de ver cómo se puede desesperar uno por algo tan estúpido como el cambio de la funda de un edredón nórdico.

Homper se quedó perplejo esta vez comprobando una vez más las razones de Doña María: cuántas cosas que deberían ser sencillitas y fáciles se convierten en poblemáticas de espaldas al pueblo.

Anuncios

8 Responses to “De espaldas al pueblo, una vez más”


  1. 1 TINA enero 14, 2015 en 12:32 pm

    Algunos días parecen malditos, seguro que si se intenta un día de los
    “fáciles”, sale a la primera

    Me gusta

  2. 2 Ángela enero 14, 2015 en 2:00 pm

    Que te lo hemos dicho mil veces, que no hay manera, que el edredón es un invento perverso!!!, que regreses a las sábanas y a la colcha de piqué, que no hay quien aguante un edredón, por bueno que sea… Y encima de IKEA, cuánta insensibilidad!!.

    Me gusta

  3. 3 Ángela enero 14, 2015 en 2:01 pm

    Ni días malditos ni nada, no hay manera!!!.

    Me gusta

  4. 4 bachi enero 14, 2015 en 2:44 pm

    Ja, ja, ja. Una pena no poder poner esos emoticones que le salen unas lágrimas a borbotones cuyo significado es que se parten de risa. Estoy con Angela.. el edredón lo tengo de adorno encima de la sábana y la colcha. Eso si las sábanas bordadas!. Ánimo!!!!!!

    Me gusta

  5. 5 begoña enero 14, 2015 en 11:06 pm

    Creo que en cambiar la funda de un edredón tardo el mismo tiempo que emplearía en hacer todas las camas del hotel Palace. ¡QUÉ INVENTO TAN NEFASTO! Y, además, los buenísimos de plumas agravan las alergias. Estoy contigo Ángela, vivan las sábanas, las mantas y las colchas de piqué.

    Me gusta

  6. 6 zoupon enero 15, 2015 en 6:35 pm

    Pues yo, que soy un torpe de libro, soy capaz de cambiar la funda en un pispás. Menudo subidón moral me está pegando.

    Me gusta

  7. 7 begoña enero 15, 2015 en 10:28 pm

    Pues, Zoupon, enséñanos el método! Yo te lo agradecería muchísimo.

    Me gusta


  1. 1 Meaningful Beauty skin care Trackback en enero 16, 2015 en 11:41 pm
Comments are currently closed.



Siluetas de RNE

Duendes suscritos:

Suscripción

Suscripción por email

Publicaciones:

PARAÍSO DE HOJALATA
Una Infancia de Hojalata

Ir directamente a

Blog Stats

  • 1,338,116 hits

A %d blogueros les gusta esto: