La novela de un 5 de febrero

El ángel de la guarda, el dolor de espalda,el frío, los sabañones, las chinches...Qué extraños protagonistas de este cinco de febrero.

El ángel de la guarda, el dolor de espalda,el frío, los sabañones, las chinches…Qué extraños protagonistas de este cinco de febrero. (Foto prestada de la web http://www.vicente1064.blogspot.com)

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Llevas bastantes días poco activo en tu blog. Lo que se dice distraído. La primera explicación es que sentías en la espalda algo que hacía tiempo no te molestaba. No estabas seguro de ello hasta que ayer, mirando el espejo mientras te afeitabas, viste detrás de ti una sombra misteriosa. Lógicamente, te inquietó. Poco a poco, y a pesar de que el marco no era el más apropiado , el fantasma fue tomando forma reconocible y se te presentó.

-Perdona que te moleste- dijo mientras arrancaba una gran pluma de su ala izquierda- Soy Bartolito, tu ángel de la guarda.

Te quedaste muy tranquilo. Incluso llegaste a pensar que el hombre se encarnaba para hacerte el favor de ser tu barbero, y librarte así de uno de los pequeños deberes cotidianos que, con el tiempo, cada día te dan más pereza. Falsa esperanza. Cuando te inclinaste hacia el lavabo para abrir el grifo y limpiar de tu cara los últimos rastros del gel de afeitar, Bartolito mojó la punta del cálamo  de la pluma en un tintero que sin duda ocultaba en su faltriquera, tomó tu espalda como pupitre y, con la energía y la mala leche más propia de un ángel satánico que de un segurata bondadoso, escribió sobre la piel de tu lomo:

Memento, Duende. No olvides que estás enfermo, y que según te ven los médicos tienes que estar bien jodido de la espalda.

Dolió su mensaje, caramba. Con ángeles de la guarda tan amigos como Bartolito para qué quiere uno enemigos. O sea, que era eso lo que te hacía vivir sin vivir en ti. Cómo ibas a tener temple para escribir si, además de faltarte la inspiración, tu espinazo se queja a cada dos por tres tal que una señorita histérica.

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Así las cosas, y considerando que ahora tu atención está entretenida buceando en los siete años de vida de este blog para pescar algo interesante, te paraste a pensar en lo que sugería este gélido 5 de febrero, y de lo que ya nadie habla. Te vino a la mente la palabra sabañones, que en tu infancia era frecuente que saliera a relucir cuando ataca el frío. En días tan rigurosos como los de este invierno, la gente sufría de sabañones. Y no digamos nada si hablamos de aquellos aspirantes a escritor que dejaban su pueblo o su ciudad de provincias para recalar en una mísera pensión de la capital. Probaban fortuna escribiendo artículos para los periódicos que éstos casi siempre rechazaban. Porca miseria.

¿Qué fue de los sabañones? Al igual que otras palabras, o desaparecieron del todo o sólo sobreviven en algún escondrijo del diccionario. Por lo que leíste en cantidad de memorias y autobiografías de la época, había cuatro palabras clave en la forja de cualquier escritor que buscara fortuna. La primera era hambre, la segunda chinches, la tercera sabañones y la cuarta putas. No todas eran satisfactorias, pero las cuatro daban mucho juego a la hora de escribir.

Para bien o para mal, tu suerte y tu inocencia te hicieron pasar de este póker. Y así estás, escribiendo de tu dolor de espalda cuando sería mucho más literario novelar sobre una chica que en una noche tan fría como ésta pasa hambre, hace la calle mirando a la luna entre las nubes y acaba ocultando sus sabañones a un cliente con el que tiene que cumplir en un camastro tupido de chinches.

La novela de tu cinco de febrero es más tranquila, con ciertas molestias, pero también  con calefacción. Quizás no resulte tan interesante.

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2 Responses to “La novela de un 5 de febrero”


  1. 1 Jovellanos febrero 6, 2015 en 7:12 am

    Es interesante y es bonita tu novela de ayer, Duende. ¡Que no decaiga la inspiración! (Y continúa la recopilación de tus mejores textos, que todos esperamos ansiosos).

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  2. 2 Pemberton febrero 6, 2015 en 9:06 am

    Es que has descubierto el estado del bienestar que el Sr Rajoy ha mantenido a trancas y barrancas estos años de crisis y que consiste en menos sabañones , muchas menos chinches y mucho menos frío para las pobres putas…lo demás es superfluo.

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