Mujeres de cine

El cine también le debe mucho al irresistible encanto de la mujer madura

El cine también le debe mucho al irresistible encanto de la mujer madura

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-Lo mejor del cine –dijo la portera mientras limpiaba el portal- es que te lleva de aquí para allá en un segundo y te lo crees, te habla de este o de la otra y te interesa, te hace reir o llorar y te emociona…Antiguamente había milagros y hadas, y ahora los modernos tenemos el cine, ¿no, señor Homper? Es lo único que me hace olvidar de vez en cuando que soy algo más que la reina de la fregona.

El hombre perplejo pensó que las pocas porteras que aún quedan tampoco son lo que eran. Qué nivel intelectual.

-Por más que a mí la gala de los Goya me siga pareciendo larga y empachosa, qué quiere que le diga.

Qué buen criterio.

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Dos semanas atrás Homper había asistido a una ópera en la que el viejo cuento de Hansel y Gretel había sido reinterpretado como ahora se estila. Uno de estos genios que creen que simplificar para ahorrar y cambiarlo todo para epatar al espectador es el mejor modo de mantener vivo el tinglado de la antigua farsa, había convertido a la bruja en una gorda encarnado por un tenor, y a su casa en una especie de supermercado rumano, y no de los mejores. Todo el encanto que a los ojos de un niño podía tener aquella casa original de chocolate, pastel y caramelo que describía el cuento desaparecía por completo. Homper se imaginó por un momento qué maravilla habría hecho con ese relato un cineasta como Tim Burton, y se preguntó si Mozart, Verdi, Wagner o Humperdink hubieran escrito para la ópera de haber existido entonces el cine.

Homper es de la opinión de que no. La ópera pertenece a otro tiempo, sólo tiene sentido si se sigue representando como fue concebida cuando se creó, con la escenografía de la época, mal que nos pese. Eso tiene mucho más encanto que los sucedáneos minimalistas o estrambóticos a los qjue obliga la modernidad La ópera debe ser vista como admiramos hoy la Dama de Elche, a la que no imaginamos peinada por Llongueras, o Las Meninas, que nunca hubieran vestido modelos de Agata Ruiz de la Prada.

-Los experimentos, quizás con gaseosa, pero no con la ópera- confirma el Hombre Perplejo- Porque para mejorar esa ficción que fue la reina de las artes escénicas hasta el siglo XIX hoy tenemos el cine.

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Dice Homper que su portera se parece a la gran Carmen Machi, por cierto galardonada con un merecido Goya. Carmen Machi tiene suerte. Al contrario que otras grandes estrellas como Susan Sarandon y Michelle Pfeiffer o, ya en España, Charo López, que se lamentaron en su día de que apenas había papeles para las actrices maduras, ella no para de trabajar.

-Pero todo hoy se piensa para los jóvenes. No lo entiendo…¿No dicen que cada día vivimos más y hay más viejos? ¿O es que creen que no nos gusta el cine?

Y evoca una de las maduras más turbadoras que recuerda haber visto en una película, aquella Mrs. Robinson de El graduado, capaz de seducir al que iba a ser su yerno con sólo quitarse las medias de cristal, como aún se llamaban entonces a las de lycra.

Homper añade que además del cine a él también le gustan las mujeres maduras que saben prolongar su encanto más allá de lo que avisan las patas de gallo. Suele decirles que son como Mrs Robinson, con la canción de Simon & Garfunkel incluida, aunque no siempre le interpretan bien, y cuando le entienden el mensaje no siempre les gusta, porque esto no es cine. Esto es la vida misma, donde precisamente el cine y la publicidad nos han convencido que lo guay es ser siempre joven y, de ser mujer, muñequita. O sea, eternamente guapa y estucada aún a costa de perder la expresividad natural y finos matices con los que el tiempo patina la belleza.

Ya vendrán tiempos mejores.

 

 

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3 Responses to “Mujeres de cine”


  1. 1 Manuel Beltrán Fernández febrero 9, 2015 en 1:34 pm

    Enhorabuena por tus comentarios. te sigo desde hace algún tiempo, de cuando estabas en la radio. Vivo en Arenas de San Pedro, aunque soy madrileño de origen y soy de tu mismo año y mes de nacimiento, creo que la cosecha del 46 fue muy buena, diría excelente pero no quiero que me llamen “exagerao”. En algún momento de lo que nos queda de vida, que espero que sea mucho, me gustaría conocerte personalmente, Un abrazo

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  2. 2 Franciska febrero 10, 2015 en 10:54 am

    Da gusto leer un comentario literario revindicando la madurez femenina, aunque me temo que sea eso, literario. El dicho de que a partir de una edad somos trasparentes , aunque nos esforcemos, es bastante realidad. Ahora eso si, la moral que no decaiga , siempre puede haber alguna sorpresa…

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  3. 3 Viviana febrero 10, 2015 en 4:09 pm

    Gracias por blog de hoy. Soy tambien de la quinta del ’46 y este viernes para ser precisa, cumpliré los 69 años. Me faltará sólo (con acento porque para ciertas cosas me queda algo de rebeldía) sólo, decía, para los 70 y este blog ha sido un regalo de cumpleaños anticipado y de lujo.

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