Un robo ejemplar

Hay que hacer lo imposible para defender la alimentación de nuestros bebés...

Hay que hacer lo imposible para defender la alimentación de nuestros bebés…y la inocencia de las niñas que juegan a ser madres responsables

La niña era buenísima, un criatura candorosa. Tenía casi siete años y seguía jugando con sus muñecos. Los bañaba, los vestía y les daba de comer. Era la pequeña de la casa hasta que vino a nacer su hermano, el primer varón. Por una parte fue una gran alegría: ¡un bebé de verdad! Por otra, en ese momento la niña se dio cuenta de que empezaba a ser un poco persona mayor. Ya no sólo jugaba con sus muñecos, sino que ayudaba a su madre a cambiar los pañales, bañaba al bebé, lo vestía, lo paseaba y le enseñaba a jugar y a reír. Era sobre todo niña, aunque la vida le obligaba a ser también casi como una madrecita de verdad.

Todo fue bien hasta que el bebé de carne y hueso, el hermanito, dejó de tomar el pecho y empezó a alimentarse de leche en polvo. El bebé tenía buen diente, aunque aún no los hubiera echado, y exigía su buena ración diaria. Fue por eso por lo que su madre empezó a notar que alguna mano misteriosa abría el bote de Nestlé, nada barato por cierto, y sustraía diariamente pequeñas cantidades. No hacía falta ser un lince para averiguar quién era el autor de las sustracciones. Un día la madre miró debajo de la cama de la niña y vio a tres muñecos con tres tacitas de miniatura llenas de leche en polvo. La niña la robaba del bote de Nestlé y, como buena madre de sus muñecos, los alimentaba con el producto de su rapiña.

Otra cosa es que como los muñecos, al fin y al cabo, no eran más que muñecos, no se tomaran la leche en polvo. Y que la niña, de natural tragoncilla y laminera, se la echara al coleto por aquello de no desperdiciarla.

Aún se relamía los labios cuando su madre la reprendió, como era natural.

-La leche en polvo es para el hermanito –le dijo-¡Y no se puede robar!

La niña, apesadumbrada, se echó a llorar. Se sentía incomprendida. Por una parte, debía ser mayor y responsable con su hermanito bebé, y por otra no podía dejar de ser niña de la noche a la mañana y, por ende, buena madre de sus muñecos. No tuvo más remedio que reconocer su culpa. Pero enterada tal vez de que Belén Esteban había impresionado a España con su visceral yo por mi hijo MA-TO, enjugó sus lágrimas y le soltó a su madre.

-Yo por mis muñecos…¡ RO-BO!

La presunta delincuente era tu nieta, Duende. Y es verdad que tal y como está el patio hay que decir a los niños que aunque en este país se ha robado lo que no está en los escritos, no es bueno educarse en ello. Pero el delito esta vez destila tanta ternura que ya ha quedado indultado.

Anuncios

8 Responses to “Un robo ejemplar”


  1. 1 Manuel Beltrán Fernández febrero 19, 2015 en 1:21 pm

    Muy bueno, me ha gustado. Por los nietos sentimos algo especial, que no pudimos, ni supimos tener por los hijos, aunque no sé si ahora los que estamos tiernos somos nosotros. Un abrazo

    Me gusta

  2. 2 camiseta febrero 19, 2015 en 6:12 pm

    teniendo en cuenta que podría robarle el coche y la casa a Kent para quedárselo élla que sería Barbie, me parece una ternura a mantener… Al fin y al cabo es una manera de fomentar la maternidad y no lo de ahora que parece que quieren emular a las fulanas!. (esto último es lo que pensaba mi madre, que creo tenía más razón que un santo)

    Me gusta

  3. 3 begoña febrero 19, 2015 en 11:42 pm

    GUAUUU!!! Camiseta no entiendo el mensaje. ¿Quienes quieren parecer unas fulanas? ¿Las madres que trabajan dentro y fuera de casa? Me sitúo dentro de los parámetros de la normalidad y el fulaneo lo veo más en otros ámbitos.

    El “robo” tan tierno como la propia infancia.

    Me gusta

    • 4 camiseta febrero 20, 2015 en 1:12 pm

      Pavita Begoña: Las fulanas son las Barbie… Mi madre decía que loa muñecos bebés, de algún modo, preparaban a las niñas para ser madres algún día y las muñecas Barbie y afines lo que las preparan es para ser fulanas y desplumar a los Ken de turno… Aclarado?

      Me gusta

  4. 5 begoña febrero 20, 2015 en 2:43 pm

    Es que escribes en lenguaje muy críptico para mí, que no soy tan lista. Besos mil y nos vemos en Requi.

    Me gusta

  5. 6 El corrector febrero 22, 2015 en 9:31 am

    Duende, tienes razón. No habías sucumbido al laísmo que nos invade, como yo creía. Había leído yo muy de prisa. “La niña la robaba…” se refiere a la leche y no a su madre, como yo “precipotadamente” malinterpreté. Correcta, como siempre, tu pulcra gramática.

    Un buen ejemplo de la importancia de no incurrir ni en el leísmo ni en el laísmo:

    “A Julio Iglesias lo buscaban las mujeres. Se le metían en el cuarto”

    No es lo mismo que:

    “A Julio Iglesias le buscaban las mujeres. Se las metían en el cuarto”

    Ambas son correctas gramaticalmente. La primera, según dice Fraile, era la verdad hace años. ¡Qué suerte!

    Me gusta

  6. 7 Franciska febrero 22, 2015 en 11:56 am

    La genética es la genética , un niño de 7 años no sabe como coger a un bebe, en cambio una niña , lo hace siempre sin problema, esta claro que somos diferentes desde el nacimiento, lo que no se , es donde colocar la genética de las pistolas y de tener un balón a mano siempre .

    Me gusta

  7. 8 Stick febrero 25, 2015 en 11:50 am

    ¿Cómo es posible que alguien haya dudado, siquiera un segundo, de la corrección gramatical de nuestro Duende en lo que a laismo o leismo se refiere?
    Además de la contricción escrita nuestro Duende merece más

    Me gusta


Comments are currently closed.



Siluetas de RNE

Duendes suscritos:

Suscripción

Suscripción por email

Publicaciones:

PARAÍSO DE HOJALATA
Una Infancia de Hojalata

Ir directamente a

Blog Stats

  • 1,338,201 hits

A %d blogueros les gusta esto: