El camelio como ejemplo

Al mal tiempo, buena cara. Después del vendaval los camelios sostienen el tipo...

Te resulta difícil comparar, porque el paso de los días no te queda exactamente fotografiado en el álbum de la memoria, pero jurarías que desde tu observatorio, a 700 metros de altitud en la vertiente sur de la sierra de Gredos la naturaleza sigue asustadiza, como encogida. Más que otros años, piensas., quizás porque hasta el rabo del invierno todo es toro. El bosquecillo de robles y castaños ya lloró todo lo que tenía que llorar, y no puede estar más triste. Un toquecillo de verde y pintones de color ponen los madroños y los naranjos, vale, pero los tradicionales heraldos de la primavera que son los almendros y las mimosas apenas se muestran tímidamente. En el Parque de la Quinta de los Molinos, sin duda el más bello huerto de almendros de Madrid, a lo mejor los botones blancos ya han estallado, por aquí sólo asoman la patita, como corderillos acojonaditos. Las mimosas por ahora no miman nada. Ni derraman aroma ni abren las cosquillas de su abanico amarillo.

Por aquello de animarte y de andar lo poco que te permite ahora tu costillar tundido, saliste al encuentro de los camelios, que se plantaron por detrás de la casa. Ya te sorprendió ver cómo lucen estos arbustos en latitudes más frías y en pleno invierno, y cómo sin embargo el lenguaje popular pasa de sus flores para subrayar que en los días más grises del año la naturaleza sigue produciendo milagros como éste. Margarita Gautier, la famosa cortesana que Dumas hijo convirtió en La Dama de las Camelias, o tenía entre sus brazos un amante de postín o llevaba un ramo de camelias para seguir componiendo el tipo que mandaba el novelista. Qué paradoja que luego la pobre mujer fuera a morir de tisis, pero ya se sabe que el naturalismo y el romanticismo de la época imponían esos peajes. A lo mejor es por eso por lo que se celebra tan poco la alegría de las camelias en invierno.

A ti sí te la ha dado esta mañana. La fragancia de la novelesca historia y el recuerdo de que a esta dama fuera en el cine nada menos que Greta Garbo avalan la inmortalidad de las camelias, símbolo en pleno invierno de que la naturaleza languidece o se aletarga, pero no muere.

Buen mensaje decirle a tu oncóloga cuando complete el miércoles tu revisión.

-Si no le sirve de molestia, haga de mí un camelio.

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3 Responses to “El camelio como ejemplo”


  1. 1 Manuel Beltrán Fernández febrero 23, 2015 en 1:33 pm

    Enhorabuena, te agradezco el esfuerzo que supone para ti darnos el ejemplo de constancia y aunque tu cuerpo no esté en sus mejores momentos, aún podemos disfrutar de tu cabeza clara. Un abrazo. Sigue disfrutando con esa vista maravillosa de Gredos

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  2. 2 Franciska febrero 23, 2015 en 5:39 pm

    Siempre dicen que Nadal gana los partidos por su cabeza , porque tira de su cuerpo . A ti te pasa lo mismo , ganas cada día porque , tu cabeza y tu alma le ganan a esa espalda. ” chunga” y sigues adelante . Y sí encima consigues florecer ya ni te cuento….

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  3. 3 Pemberton febrero 24, 2015 en 8:47 am

    No sabia a donde ibas hoy con tan botánicos y románticos comentarios. Como siempre me has sorprendido gratamente , yo también quiero ser camelio.

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