Terapia con la Venus del espejo

 

venusdelespejo

1

Dice Homper que su historia corresponde fielmente a nuestro tiempo, donde los antiguos como vosotros no sabéis si camináis sobre la realidad o sobre la ficción. Vuestras vidas se han rebozado de trampas virtuales (los grandes adelantos tecnológicos, el auge de las redes sociales, los videojuegos, por ejemplo) y son como croquetas en cuya bechamel es difícil separar lo uno de lo otro, lo que es de verdad de lo que no deja de ser una hipótesis tan eficazmente representada que acabas creyéndola como cierta

-El caso es que me colé en la alcoba de La Venus del Espejoexplica después de comentar la gran exposición de Velázquez en el Grand PalaisEra mi debilidad de siempre, qué belleza curvilínea, y ahora que uno no está para desaprovechar oportunidad alguna y que los años le han quitado la inhibición, le di un toque en el hombro y volvió su rostro. Era hermosísima, como se insinúa en el cuadro: su cara, sus pechos, su monte de Venus, con esa floresta natural que la depilación quiere hacernos olvidar, qué error…

Le dije que perdonara la impertinencia.

-Ningún problema –me respondió la Venus sonriente- Tantos siglos dando la espalda al respetable que ahora me encanta darme la vuelta y ver al público de frente, y no reflejado en el espejo.

2

Dice Homper que tendió sus brazos abiertos hacia él para abrazarlo, y que en ese momento el angelito que en el cuadro parece sujetar el espejo salió volando discretamente, para no cohibirlos. Se abandonó entonces entre en las blancas y mórbidas carnes de la Venus, y ésta, que por algo es la diosa del amor, le estrechó contra su cuerpo muy efusivamente, como si en lugar de un intruso el anciano enfermo fuera un bebé que busca refugio en el regazo de su madre.

Homper precisa que lo de anciano y enfermo vale, pero que en lo más íntimo y delicado de su maltrecho cuerpo notó una reacción nerviosita y agradable nada infantil, más bien emparentada con lo que dijo la opulenta Mae West ante un hampón que la devoraba con la mirada. ¿Llevas una pistola en el bolsillo o es que te alegras de verme? Homper insiste en que se alegraba muchíiiiisimo de verla y de tocarla, no a May West, sino a la diosa velazqueña. Sin embargo, al poco de arrebujarse y hozar a gusto en su carnalidad se le cruzó la visión del atlas anatómico del cuerpo humano, que mira casi a diario para saber dónde quedan sus males y repasar el corazón, las arterias, los pulmones, las vértebras, los riñones, el uréter derecho, la vejiga, el páncreas, el meato urinario, el esternocleidomastoideo y todo eso que tanta grima da pensar que llevamos dentro. Dos pensamientos fugaces se le cruzaron entonces, a saber: primero, si el hombre es creación de Dios no se entiende cómo al todopoderoso se le ocurrió una ingeniería de huesos, músculos vísceras y demás casquería tan sumamente complicada y caprichosa. Segundo, sea obra de Dios o del evolucionismo, cómo es posible que ese truculento ninot orgánico quede tan favorecido cuando se envasa en un cuerpo como el de la Venus del Espejo.

3

Las lucubraciones del hombre perplejo y las tuyas por ahí se andan. Cada loco con su tema. Hace tan sólo unos meses creías que tu tratamiento iba poco a poco ganando batallitas. Ahora los partes de guerra anuncian más bien que la munición lanzada sobre el enemigo no consigue los efectos previstos. La solución es un estudio genético para saber si las células cancerosas que campan por sus respetos están mutando a otras formas más atacables, que al parecer hoy día la ciencia tiene respuestas para casi todo.

-¿Y cómo serán esas células mutantes?-te preguntas- ¿Mutarán a mejor o a peor? ¿Serán más guapas, más amables, más simpáticas?

Como la curiosidad aún tira de ti y el mundo que te rodea sigue trenzando realidad con ficción, te acuerdas de aquella estupenda película de Richard Fleischer que se llamaba El viaje alucinante, en la que un científico consigue reducir al ser humano a un tamaño microscópico para introducir a varios expertos en el interior de un cuerpo enfermo y arreglar los entuertos a los que no llegan ni los cirujanos ni el fármaco más milagroso. Qué oportunidad. Le pides al profesor Bennet, que así se llamaba el sabio, que te jibarice al máximo, y emprendes un viaje apasionante por tus propios interiores para ver cómo mutan, si es que mutan, las dichosas células. ¿Cambiarán de larva a mariposa? ¿De sapo a príncipe? ¿De judoka a travelo? ¿Acabarán siendo cucarachas, como le pasó al pobre Gregorio Samsa?

Lo único que constatas es lo intrincado, inquietante y asquerosito que es el cuerpo humano por dentro. Te encuentras con células que no sabes si son buenas o malas, mutantes o no mutantes. Todas te parecen iguales, porque no entiendes un carajo, y acabas concluyendo que es mejor abandonar estas aventuras y tentar la suerte de Homper, por si a la Venus del espejo le siguen gustando los enfermos maduros y le da por darte conversación.

Anuncios

8 Responses to “Terapia con la Venus del espejo”


  1. 1 Manuel Beltrán Fernández marzo 26, 2015 en 10:21 pm

    Muchas gracias por compartir esto conmigo,. Los huesos, los músculos, las células, que sean mutantes o no, y todas esas zarandajas de las que estamos compuestos, puede que incluso se deterioren, pero lo que es tu humor, ese fluido, lleva mucha riqueza en ti. Muchas gracias. Mis respetos. Animo.

    Me gusta

  2. 2 Jovellanos marzo 27, 2015 en 8:02 am

    Mucho ànimo, Duende. El estado de ánimo de la tropa es la mitad de la victoria! Fuerte abrazo.

    Me gusta

  3. 3 Espiga marzo 27, 2015 en 1:17 pm

    A mi no me cabe la menor duda de que si la maravillosa Venus te viera se volvería y te abrazaría. Además de bellísima inteligente y tierna.

    Me gusta

  4. 4 lola marzo 27, 2015 en 1:27 pm

    Me parece una terapia estupenda Duende. Te invito a escuchar esta conferencia del Dr. Alberto Martì i Bosch, oncòlogo pediatra:

    Ademàs de las anteriores propuestas con las que estoy totalmente de acuerdo, espero que este vìdeo te ayude a combatir esos bichitos malos desde otra perspectiva. Un fuerte abrazo.

    Me gusta

  5. 5 Francisca marzo 28, 2015 en 12:58 pm

    Si algo nos puede dar la vida es “el deseo” y tu ,No solo lo sientes ,sino que además tienes el privilegio de trasmitirlo, con tu sutileza y belleza de costumbre.

    Me gusta

  6. 6 Franciska marzo 28, 2015 en 2:17 pm

    Lola, acabo de escuchar el video , me ha parecido impresionante . Había oído cosas pero no con esta claridad , gracias por compartirlo .

    Me gusta

  7. 7 julia marzo 28, 2015 en 7:47 pm

    A mí me han hablado en diversas ocasiones de este Doctor Alberto Martí Bosch. Más concretamente es uno de los médicos que está llevando el caso (cáncer de mama) de la nuera de mi gran amiga y ex-compañera de colegio (total nada! Susa. Efectivamente debe de ser un fenómeno tanto científico como personal. Afable, cordial, próximo y, sobre todo, que estudia a conciencia cada uno de los casos que le llegan. Por qué no pruebas, Duende?
    He ido al grano, nada más empezar el comentario porque soy práctica en primer lugar….pero lo de la Venus del Espejo, va por otro lado, aunque también te haría mucho bien si la consigues. Ya sabes, como te dije el otro día, EL QUE RESISTE GANA!!!! Y tú, te mereces ganar, ya lo creo que sí. Un fuerte abrazo.

    Me gusta

  8. 8 Ángela marzo 28, 2015 en 9:23 pm

    Me hubiera gustado verte!. En el próximo viaje. Un beso te mando ya desde Asturias.

    Me gusta


Comments are currently closed.



Siluetas de RNE

Duendes suscritos:

Suscripción

Suscripción por email

Publicaciones:

PARAÍSO DE HOJALATA
Una Infancia de Hojalata

Ir directamente a

Blog Stats

  • 1,341,193 hits

A %d blogueros les gusta esto: