La Pasión y otras pasiones

Luis con su apasionante pelota mágica jugando la tarde de un viernes santo

Luis con su apasionante pelota mágica jugando la tarde de un viernes santo

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Casi sin pretenderlo, ahora que vives en una digna tibieza espiritual sientes la pasión de Cristo más que nunca. Por un momento has pensado lo que sería para ti no ya arrastrar la cruz hasta el Gólgota, sino simplemente colgar la barra de unas cortinas de IKEA. Saber que tienes la columna vertebral como una ristra de ajos medio roída te permite estas lucubraciones. Jesús, lo que han de padecer los que de verdad sufren. Por eso no debes quejarte.

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En casa de unos buenos amigos tienes ocasión de ver el esplendor de la primavera en la dehesa. Otros años es un espectáculo exultante, pero hogaño se presenta muy comedido. Está el campo falto de agua. Aunque el otoño fue pródigo en lluvias, el fustazo de los vendavales de invierno ha dejado la corteza de la tierra apenas con la humedad necesaria para que brote el pasto. Tanto el encinar como el monte bajo florecen con vergüenza, casi con temor. En lo alto de Gredos la poca nieve se limita a poner cejas blancas a las cumbres. Lagarto lagarto: ¿dónde está el vaso de agua del verano? Entretanto los partes meteorológicos revientan de alegría por el llamado buen tiempo, que lo es para el turismo y puede que para el PIB, pero no para los agricultores y para ti. Recuerdas muchas semanas santas de tu infancia en la dehesa. No había placer como caminar pisando charcos mientras los arroyos corrían desatados, y al final siempre salía el sol.

Tampoco hace buen tiempo a gusto de todos.

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De repente te fijas en el panorama que se divisa desde la ventana del comedor y ves a una cigüeña picoteando en el herbazal y un poco más allá a tres ovejas pastando. Las cigüeñas eran en tu infancia un símbolo de felicidad, porque entonces venían de París con un bebé atado en el pico y anunciaban la primavera. Por san Blas, la cigüeña verás. Ahora como san Blas ya no es el 3 de febrero, el clima es más templado, estas aves ya no emigran y han proliferado por casi toda España, no emocionan tanto. Sin embargo a ti te siguen alegrando, tan elegantes, tan esbeltas, tan limpias en su plumaje. Con ese crotoreo de oboe tan agradable, ese planear majestuoso y ese andar lento y rítmico de filósofo peripatético que combina zancada y contracción del cuello. Parece que caminan, picotean y siguen meditando. En cuanto a las ovejas no sabes si serán churras, merinas o entrefinas, porque todas ellas tienen cara de viudas que esperan una subida de pensión. No se la subirán jamás, y así pintan esa expresión de tristeza y de mansa resignación, que unas veces irrita, y otras casi enternece. Las pobres ovejas, figurantes bíblicas en muchos de los paisajes que cuelgan en los museos, también están siendo barridas del campo poco a poco. Ruegas que no se vayan del todo, porque para ti son parte del paraíso original que jamás querrías perder.

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Has entrado en una etapa de tu vida en la que más que hacer nada te limitas a observar. Como la cultura está plagada de grandes pensamientos, te ciñes a algunas menudencias que merecen tu atención. Por ejemplo, en la tertulia después de la cena se escucharon los sonidos de la noche, el canto de una lechuza y el concierto de grillos entre los que tú creíste identificar alacranes cebolleros.

-Eso de los alacranes cebolleros te lo estás inventando, ¿no?- te preguntan con cierta coña.

Te sorprendió la pregunta, porque allí había terratenientes, cazadores y gente muy de campo, y sin embargo no sabían de la existencia del alacrán cebollero. Qué suerte disponer de internet, tener un Ipad a mano y poder argumentar tu teoría con datos elocuentes: Gryllotalpa gryllotalpa: el grillo topo, alacrán cebollero o perrito de Dios es una especie de insecto ortóptero de la familia Gryllotalpidae nativo de Europa, oeste de Asia y norte de Africa. No es tu fantasía, no: el alacrán cebollero existe, canta por la noche, vive en túneles bajo la tierra y seguramente hace estragos entre los bulbos que lo apellidan. Te encanta haber abierto este nuevo ventanuco a la curiosidad de tus amigos. También te estiraste con el Cyanopica cyanus, que es el rabilargo, y el Merops apiaster, nombre científico del maravilloso abejaruco. Afortunadamante este pájaro no se ha percatado de la sequía ni de la crisis mundial de las abejas, y sigue dando fe de que la primavera aún vuela por estos pagos, para estímulo de los curiosos y masaje de los poetas.

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Una pequeña pelota transparente rellena de agua. En su interior, un pez como Nemo, estrellitas de colores y una segunda bola que contiene un pequeño elefante de plástico y un dispositivo que cuando se agita o se hace botar la pelota lanza destellos y vibraciones musicales. Ha sido tu regalo para Luis, tu nieto de ocho meses que vive su primera primavera. Esta joya, que el niño muerde, hace rodar o tira según le peta, sólo costó 1 € en un bazar chino. Como tu tiempo tampoco vale mucho y el recental se ríe, pasas buena parte de la mañana de viernes santo botando la pelota ante los atónitos ojillos del bebé y así exprimes la polisemia del término pasión, que hoy culminará en su versión más trascendente. Otras acepciones: apetito o afición vehemente a una cosa, sentimiento de amor muy intenso, afición o inclinación viva, entusiasmo que se pone en algo…Recuerdas este viernes con respeto la Pasión de Cristo, con mayúsculas. Y luego te refugias en las pequeñas pasiones que aún alientan en ti y que necesitas para seguir viviendo. Son poca cosa, pero continuarás tirando de ellas.

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3 Responses to “La Pasión y otras pasiones”


  1. 1 Cap Llentrisca abril 4, 2015 en 9:14 am

    Preciosa y justa evocación de la P/pasión en esta etapa de nuestra vida, Duende. Difícil hacerlo con más sincera devoción. Gracias y un abrazo

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  2. 2 Palinuro abril 4, 2015 en 10:36 am

    Dos precisiones de repelente agrónomo:
    – San Blas es el 4 de febrero, no el 19.
    – la cebolla no es un tubérculo sino un bulbo.
    Feliz Pascua a ti y a todos tus seguidores!!!

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  3. 3 Cocoliso abril 5, 2015 en 7:28 pm

    Mira,Duende;aquí la que tenía razón,como siempre,era la tata Emília. “A mi no me la dan: si se murió y resucitó al tercer día,es que no le gustó lo que vio”.
    Argumento irrebatible.

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