Carpe lunam

Ese  luminoso   no era un anuncio que incitaba al ahorro, sino una luna llena de verdad que empujaba a hacer gasto...

Ese luminoso no era un anuncio que incitaba al ahorro, sino una luna llena de verdad que empujaba a hacer gasto…

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Hay anuncios luminosos que no se olvidan nunca y dejan huella. Al principio del Paseo de Recoletos, en lo alto del edificio de la Caja Postal de Ahorros, fronterizo con el Palacio de Buenavista, había una hucha que engullía constantemente una peseta, y que nunca se llenaba. Eran tres fogonazos de neón que se encadenaban desde que caía la tarde hasta que se hacía de nuevo la luz natural por la mañana. Los dos primeros fogonazos mostraban a la peseta avanzando hacia la ranura de la hucha, mientras que el tercero captaba el momento en que la moneda era tragada por esta.

La hucha, que reproducía el modelo de barro clásico, era gordita y glotona, pero simpática. Cuando al fin ingurgitaba la peseta parecía sonreír y sacar la lengua para relamerse. Era insaciable, como decías. Te parabas de niño para mirarla, porque aún no teníais televisión en casa, y no era cosa de desaprovechar aquel malabarismo de luces que fomentaba el ahorro y entretenía.

Veinte años después pasaste por ahí con una chica que te gustaba, y la hucha continuaba tragando pesetas.

-Con las pesetas que se ha comido –se te ocurrió decirle- podríamos comprarnos un piso para casarnos.

La chica se detuvo en medio del paseo y, subrayando sus palabras con un gesto de arrogancia y un movimiento del índice de su mano derecha, te puso los puntos sobre las íes.

-Eso, en el supuesto de que yo estuviera dispuesta a casarme contigo- dijo.

Qué desagradable la chica, total por un suponer…

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Lo de la noche de sábado santo, cuando viajabas por carretera y se anunciaba el resplandor de la luna llena, fue ese recuerdo y otro suponer bien distinto. Empezó a asomarse la Catalina por detrás de un mogote que tenía la misma forma que la hucha de la Caja Postal. Pero a diferencia de lo que pasaba en el luminoso de la calle Recoletos, donde las monedas caían para ser atrapadas por el ahorro, el doblón de oro que era esa fantástica noche la luna, escapaba de su cárcel y se echaba a volar.

-Aprovéchame- sentiste que te decía-, que tardarás como mínimo otro mes en volver a verme a ver así de generosa.

Para ti, que siempre has ido de austero por la vida, fue la primera invitación al gasto que te ilusionó. Desde entonces vas repartiendo rayos de luna entre tu gente querida, especialmente del sexo femenino, y usas su luz en aclarar tus dudas, en iluminar tu memoria, en ilustrar rincones de tu fantasía y en alegrar el camino que te queda por delante. Ya no eres un niño para seguir alimentando la hucha. Rómpela de una vez y disfruta del carpe lunam.

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7 Responses to “Carpe lunam”


  1. 1 Franciska abril 8, 2015 en 2:23 pm

    La luna , siempre la luna ….. Hazle casó ,confía en ella,tiene mucha experiencia … Y te conoce..seguro , tiene pinta de saber lo que se hace……

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  2. 2 Ángela abril 8, 2015 en 7:40 pm

    Qué cosas!! Hace un par de semanas estuve en Madrid y yo también eché en falta ese rótulo que me fascinaba de la esquina de Recoletos. Había otro fantástico de una secretaria que aporreaba sin parar una máquina de escribir…

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  3. 3 begoña abril 8, 2015 en 11:27 pm

    Me acuerdo de los dos anuncios, de las sillas de tijera del paseo de la Castellana y que cobraban, creo, 50 céntimos por sentarse, de la tómbola de la vivienda con sus papeletas azules y cuyos premios máximos eran una máquina de coser, una bicicleta o una muñeca… De todo
    aquello, lo único que queda intacto es el perfil de la luna.

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  4. 4 Manuel Beltrán Fernández abril 8, 2015 en 11:48 pm

    No se si me ha producido más nostalgia la peseta, o la contemplación de la luna, pero de todas formas lo hermoso es la nostalgia en sí. Muchas gracias,

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  5. 5 Erudito a la gugueleta abril 9, 2015 en 8:45 am

    Carpe lunam, Duende. Y carpe everythim. Y sigue comcarpiendo todo con tus lectores, que como dijo Horacio, quam minimum credula postero. Y esto se aplica a todos, aunque no todos sepamos disfrutar como tú y, menos, transmitirlo como tú lo haces.. Un abrazo y cuídate

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  6. 6 Ignacio abril 9, 2015 en 5:09 pm

    Qué bonito post, como siempre, pero más.

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  7. 7 Pemberton abril 14, 2015 en 4:18 pm

    Recuerdo la hucha y las pesetas entrando sin parar, me fascinaba aquel
    luminoso .
    Leer tus post es como si releyera el diario que nunca escribí y
    reviviera esas calabazas de la estrecha de tu amiga que no se quiso casar con nosotros en aquel mismo momento.

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