Podemos según y cómo

La misma Vallecas que crió grandes artistas ha alumbrado a un político que está dando qué hablar... (Paisaje de Benjamín Palencia)

La misma Vallecas que crió grandes artistas ha alumbrado a un político que está dando qué hablar…
(Paisaje de Benjamín Palencia)

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Irene era prima tercera o así de Pablo Iglesias. Tenían un pariente común por parte de su abuelo Leonardo. Este era oriundo de Medina del Rioseco y se ganó la vida con un negocio de variantes y encurtidos. En los años o treinta del pasado siglo se instaló en Vallecas. Pasaban por su tienda algunos pintores de la Escuela de Vallecas, a los que les gustaban mucho los pepinillos en vinagre, los alcaparrones y las berenjenas de Almagro.

Por eso mi vena es vallecana y de izquierdas, –dijo la chiquilla-, como la de Pablo. Y muy artista, un poco surrealista. Mi abuelo se escapaba a ver pintar a esos artistas a los montes tupidos de cardos por donde aún pastaban cabras y ovejas. Se fijaba mucho en lo que hacían. Un día probó con unos pinceles y unos tubos de óleo que le regalaron y se atrevió con un bodegón. Lo improvisó en un rincón de su pequeño comercio: montó un caballete junto a una mesa en la que puso un plato de encurtidos y a su lado un paquete de Ideales, una taba recién lavada, un frasco de Cerebrino Mandri y, apoyado en este, un cromo de Berrendero, un ciclista famoso. Lo pintó, se quedó muy contento y se lo mostró a Benjamín Palencia. Le dijo: creo que tiene mucho simbolismo, ¿no? Según mi abuelo no sabía qué quería decir con eso del simbolismo, lo dijo como para darse importancia. Palencia estuvo muy simpático, pero le aconsejó que pintara menos bodegones de encurtidos con cosas raras y más paisajes de cardos y amapolas, perdices y mulas trillando, porque se vendían mejor entre la gente adinerada.

-Yo ya digo que era muy de izquierdas, muy sensible e impulsiva –prosiguió Irene- De repente me dio un pronto de vocación religiosa, y fui novicia un tiempo, hasta que llegué a la conclusión de que lo mío era mayormente la acción social, y dejé el convento, porque aunque soy cristiana más bien liberal y comprometida, entiéndeme, era además devota de Pablo Iglesias. Él ni siquiera lo sabe, pero lo admiro y lo amo, mayormente en plan ideológico, porque yo soy muy cabal.

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La chica siguió contando su historia.

-También hice teatro. En una obra de Alfonso Sastre con beso, pero de esos tontorronesl, ligué con el actor que me besaba, una vida paralela a la mía. También estudió para cura y también lo abandonó. Fue militante trotskista, actor, puso un negocio de cartuchos de tinta, se dio cuenta de que había que acabar con la casta, se enteró de que yo era de Pablo Iglesias total y nos hicimos novios, mayormente por el ideario. A mí Roberto me gustaba un poco, pero lo que reforzaba nuestro amor verdaderamente era eso, que veíamos el vuelco de la sartén a la vuelta de la esquina.

-Mañana mismo cambiará todo – sentenció el pasado sábado mientras levantaba el puño cerrado y reía.

Roberto era un poco primario. Decía que estaba hasta los cojones del capitalismo y de las impresoras, donde todo era tan oscuro como la misma tinta de sus cartuchos. Me imagino que estaría harto de más cosas, pero simplificaba así: estoy hasta los mismísimos del capitalismo y de las impresoras, como si el pueblo no tuviera más enemigos. Menos mal que con Pablo todo esto iba a cambiar de lo lindo. Mi novio había dejado de creer en Dios, yo no tanto: me parecía que entre su nombre y el aspecto de apóstol de Pasolini, nuestro líder tenía algo de apóstol moderno, o sea que me tranquilizaba, pues atea o agnóstica y esas cosas típica de la izquierda tampoco me sentía. Ejemplo, durante nuestro noviazgo Roberto estaba empeñado en que nos acostáramos a la menor ocasión, y yo que nada, que cada cosa a su tiempo, que me gustaba algo, quizás bastante, pero eso de follar tan tápido, nada. Él se enfadaba, y amenazaba con romper del todo y buscarse otra novia menos estrecha.

-¡Joder, Irene!..¿No dice el líder que podemos?…¡Pues jodamos!

Ya dije yo que era un poco primario. Yo no es por nada, pero me siento más espiritual y más delicada. Roberto lo mismo había podido haber salido cura trabucaire que picador de toros o activista de Podemos, ya dice Pablo Iglesias que aquí cabemos todos. Yo estaba muy ilusionada, pero como que no me acababa de creer la historia. Así como estaba dispuesta a romper con la casta y con el abuso de las mayorías, no quería enredarme en cualquier frivolidad. Mi abuelo decía que no es bueno confundir churras con merinas, ni aceitunas con guindillas.

Y en eso que dieron las 20 horas del pasado domingo, se cerraron los colegios, se destaparon las urnas y comenzó el escrutinio. Se descorcharon las botellas.

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-Nos reunimos para celebrarlo en la casa de Blasa, activista social, con otros compañeros de viaje como Fernando, sociólogo, Eliseo y Clara, arquitectos paisajistas, Sergio, contable, Teresa, auxiliar de enfermería, Serafín y Sertalia, psiquiatras. También estaba un sexador de pollos que se llamaba Nikita, y una que decía que era poeta, no poetisa, sino poeta, y que hacía jaulas con spaguettis que luego pintaba de colores. Decían que eran para guardar sus versos, aunque estaban vacías.

Roberto y yo estábamos eufóricos cuando conectamos el televisor para seguir la noche electoral. Poder, lo que es poder, podríamos, pero todavía no podíamos beber champán en lugar de cava, y, lo que es aún peor, ni siquiera brut en lugar de semiseco. O sea, noticias mejorables, que nos hacían felices y a la par nos ponían más nerviosos. Eso y el ir y venir de las encuestas al escrutinio, la inacabable rueda de conexiones para apuntar cuántos concejales, cuántos ayuntamientos, cuántos alcaldes, cuántos votos, cuántas patadas en el trasero al PP, cuántas pedorretas al PSOE, cuántos diputados autonómicos, cuántos pactos en el horizonte, cuánto poder íbamos a tener nos subió la adrenalina. Y cuánto parlamento por renovar, quince creo que eran los que elegíamos el domingo. Cada uno con su particular presentación y su minucioso recuento, amén de la comparación en números y gráficos con las Elecciones de 2011. A mí aquello me pareció por un lado fantástico, pero por otro un rollo.

Pensé qué complicadito hicimos este Estado de las Autonomías. Y, a pesar de la alegría, qué coñazo estaba resultando la noche electoral

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Cada noticia un brindis, cada trago un subidón. Y así paso a paso, a lo tonto a lo tonto, Roberto a lo suyo, acorralándome en un sofá desfondado entre esos esos vapores dulzones y pringosos que embadurnaba su boca en mis labios, en el cuello, en el escote. Sus manos empezaron a acariciarme las piernas, me desabotonó el sostén, buceó por debajo de mi falda y enrolló la goma de mis bragas muslos abajo. Yo me resistía, le daba manotazos mientras sentía que el maldito semiseco había salido cabezón, me atontaba y estaba a punto de sumirme más que en un sueño, en una pesadilla.

-Que acabe la noche electoral, por favor. Aunque ganemos, aunque ya sabemos que Podemos…¡no quiero saber nada más de esos quince parlamentos y esos ocho mil municipios! ¡Qué rompecabezas de Constitución!…¡Qué lío de pactos y combinaciones! ¡Qué coñazo de conexiones y de declaraciones previsibles! Ganar, ganaremos, pero…¡qué rollazo de noche!

Recuerda Irene que casi estaba dormida del todo cuando Roberto traspasó las líneas rojas de su pudor. Políticamente podemos pensar lo mismo-se dijo cuando advirtió la mano del novio enredando en su entrepierna-, pero al final es como todos, un pelmazo y un sobón.

Despertó de su sopor y, sacando fuerzas de flaqueza, se lo quitó de encima de un puñetazo.

-¿Tampoco hoy?…-se rebeló entonces Roberto fuera de si- ¿Pero cuando vamos a poder de una puta vez?

Roberto la miró con cara de desprecio. Y entonces ella derramó contra su rostro el medio vaso de semiseco que aún esperaba un último brindis por la victoria final y gritó más reivindicativa y vallecana que nunca.

-¡A tocar a Melilla, que hace falta un trompetilla!

Recordaba esta cantinela de escuchársela a su madre. No había caído en la cuenta, sin embargo, de que Melilla había sido de las pocas plazas donde Podemos no había triunfado.

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3 Responses to “Podemos según y cómo”


  1. 1 Manuel Beltrán Fernández mayo 28, 2015 en 8:37 pm

    Poder, poder, no creo que podamos, pero me gusta el cachondeo te traes entre manos. Enhorabuena por la chispa. Un abrazo

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  2. 2 Ángela mayo 29, 2015 en 6:46 am

    A tocar, a Melilla!!, me ha encantado…

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  3. 3 Franciska mayo 29, 2015 en 2:15 pm

    !!Tal cual lo cuentas!!! !!! Menuda mente clara y “” cachonda “” tienes, es como hay que tomárselo , y contado tan bien como tu lo haces.,

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