Archivos para 31 julio 2015

Con el mazo dando, aunque cueste

Esperando con tu nieto que salte la rana. Manera tropecientos doce de dar con el mazo para superar el verano...

Esperando con tu nieto Luis a que salte la rana: manera tropecientos doce de dar con el mazo tras rogar a Dios que pase este verano…

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Se te ocurre destacar con cierta ilusión que a las seis de la mañana de este 31 de julio de 205, el saliente de Madrid se presentaba nimbado de nubes grises. Te asomaste, te acodaste en el balcón. Parece mentira, pero lucía bonito, contraluz de ciudad elegante. Temperaturas presentables. Era como si el azote africano de este verano hubiera relajado su intransigencia.

Aspiraste profundamente la última reserva del viento de la noche.

Al atardecer anterior, por ese cerro goyesco hoy llamado Parque de San Isidro que raramente frecuenta la beautiful people madrileña, saliste a dar un paseo con tu amiga Begoña por no perder contacto con la realidad. Era el tuyo un andar cauteloso, entreverado de dolores de espalda, de pasos algo torpes, de conversaciones que esbozabas en dos pinceladas y se te quedaban interruptas, porque estás y no estás, a veces te aúpa una arcada, a ratos te plancha el parche de morfina. Llevabas un jipijapa para proteger tu calvicie de los últimos rayos solares, que al parecer acentúan los efectos de tu última radioterapia. Averías del cuerpo por todos los frentes. Estabas contando algo y de repente la frase se te encasquilla para recordarte que hasta hace e bien poco no estabas tan agilipollado…

Debe de ser también cosas de la edad. El caso es que te sientes privilegiado por no ser ministro, ni premio Nobel, ni Florentino Pérez, ni Villar Mir, ni comunicador, ni Ada Colau, Te felicitas por ser un completo irresponsable. Un turista antiguo con bastón y sombrero de paja que vadea el verano con la curiosidad de saber si a pesar de las contrarieades conseguirá conectar con la alegría que esta estación inspira en las multitudes. Y basta.

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Tratas de observar, anotar y dar fe de vida de esta otra clase de verano por la que transitas ahora. Tienes amigos, parientes y conocidos más o menos tocados. Amigos de los que hace meses, o incluso años, sin saber nada, te mandan un correo para darte ánimos: Alfredo G. Maté, compañero de mili, también ex maratoniano y superviviente de un cáncer, Carlos Luqui, un navarro compañero de coro, que te envía oraciones y recuerdos, como Tina, como Cristina Palau, o Inés, o Rosario o Belén Agosti o como Pembertom y muchos otros a los que se te olvida agradecérselo, por tu tradicional desorden mental…

Sales a la calle poco, a por el pan o a por el melón, y siempre se te van los ojos detrás de la sombra de una chica en flor. Tú inasequible al desaliento, sacando pecho, que es como menos te castiga la espalda.Tienes que caminar como un major del ejército inglés en La India.

Algunos de tos amigos con suerte están navegando, o en grandes viajes, o en un grato retiro. Otros, anclados en casa por culpas de fracturas-tu nuera Sofía o tu amigo Javier A.V., o Temari –¡ay lo que ata la falta de movilidad!- Manuel Gasset lleva hospitalizado más de dos meses a causa de un páncreas que es como una hidra de mil cabezas y se resiste a dejar de combatir. Finalmente, unida por lazos aún más estrechos y también en el club de los tocados por el cáncer, esta noche tu querida cuñada Belén, las más sensible y finamente humorada de todas ellas- con la que hace un par de días mantenías una larga conversación sobre el arte de sobrevivir con sentido del thumor , ha sido afectada por un derrame cerebral. Te preguntas cómo con la gestión de lo que lleva encima al Señor le dará tanto para tanto tajo.

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Terapia de evasión por el recuerdo. Veraneo de Arenas de San Pedro, tal día como hoy, podías estar jugando al clavo en el jardincillo del Hotel Lourdes mientras por la cuesta que asciende desde el pueblo renqueaba el autobús de Gredos Auto y los cuatro amiguetes jugábamos a adivinar por el ronquido del motor y el ritmo de los cambios el modelo de que se trataba.

-Ea el Chato.

-Es el Ford

-Es el que va por Talavera.

Luego, por la tarde, caminata al Charco Verde con amigas y hermanas mayores y baño con bocata de pimientos fritos para regresar cantando. Planazo.

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Veraneo en la playa de Somo, cinco años más tarde. Llovería, o caería sirimiri, orvallo, orbayo (de ambas formas lo has visto escrito en Asturias), calabobos…Daba igual, ¿para qué bañarse cuando entonces erais dueños de tanto verano? Salíais del Puntal y caminábais hasta Loredo chapoteando entre los charcos que hollaba la marea mientras buscabais tesoros que arrojaba el mar: juguetes, objetos perdidos, navajas olvidadas por los pocos bañista de entonces, pelotas. Y, sobre todo, aquellas bolas de vidrio que se escapaban de las redes de pesca y que daban a cualquier rincón marinero un toque de Zubiaurre.

A Dios   rogando y con el mazo dando. Aprovechas que hoy te asisten las fuerzas para volver a la casa de Candeleda. Se comenta que el joven Luis ha echado dos o tres pasos seguidos, y ha descubierto un par de ranas alrededor de la fuentecica que le tienen loco. Y habrá luna gorda, no sabes si llena o azul. Será la última pastilla que te administres este día para seguir pactando con la buena voluntad de vencer el dichoso verano.

Con Miss Daisy, tiempo fresco y dos luciérnagas

 

Luciérnagas

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Antaño te gustaba bajar corriendo desde San Cosme a la playa de Soto de Luiña, atravesando entre prados el manso valle del río Esqueiro. A un amigo naturalista que te acompañaba un día le impresionó la belleza del entorno.

-Aquí ye imposible que les vaques no sean felices– dijo.

Poco amigo de aguas frías, sólo esos seis kilómetros de carrera atemperaban tu cuerpo al pasmo del Cantábrico. O sea, cuando sopla el nordeste y bañarse exige mucho ejercicio previo o, como mínimo, cierto valor. Tú esta vez en cambio sólo anhelabas volver al las Luiñas por dos motivos. El primero, huir de esos tratamientos que no sabes si es mejor que te curen o que te dejen en paz tras unas palmaditas en la espalda. Esto es broma, claro, no se me ofenda nadie. Y el segundo, porque casi tanto como tus averías te angustiaba el azote tan bestial e indiscriminado que es el calor de casi toda España este verano. Tú no echabas de menos los las olas, ni el surf, ni el barco, ni jugar a las palas. Sólo querías recuperar la agradable sensación de abrir una puerta al exterior y sentir en la cara un golpe de aire fresco y húmedo con aroma de mar.

Una de las pocas cosas de la enfermedad reduce tus aspiraciones con la mayor naturalidad. necesidades. Ahora te sientas frente al ventanal que cabalga sobre el valle hasta embocar el Cantábrico, te quedas medio traspuesto mientras escribes cuatro notas para tu blog y escuchas en el silencio que te rodea las risas y los gritos de emoción de todos los días de verano de tu vida que pasaste en este rincón de Asturias. Apenas sales. Este año, en lugar de pasear tú a Miss Daisy es ella la que te pasea a ti. Tú le ruegas que deje en casa y se vaya a la playa, y vas cosiendo minutos mientras escudriñas el paisaje exterior o los rincones de la casa.

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Las noticias de España, de Grecia, de Europa o del mundo te aburren, te entristecen o te desesperan. Te has declarado un cascarrabias impecable: te lo has ganado por tu doble condición de mayor y enfermo, y estás decidido a militar sólo en la vida que entiendes. Aquí, en la quietud y el silencio de la casa de Miss Daisy, ayer pasaste media tarde escuchando la respiración de alguien invisible que, o te espiaba, o se echaba la siesta a dos o tres metros de ti. Contuviste la tuya para asegurarte de que no era tu propio fuelle lo que sonaba. Misterio. Un vecino del pueblo te dijo después que seguramente era alguna coruxa (lechuza) atrapada en la chimenea, que es una rapaz nocturna que respira como nosotros y que acompaña mucho. Te quedaste con la mosca detrás de la oreja. Da igual, cuando se echó la noche y a la modorra de la morfina se añadió el sueño propio de la hora, saliste al jardín y viste brillar dos luciérnagas. Otra alegría que te picó la curiosidad: ¿qué tipo de pilas alimenta esa luz en el cuerpo de un gusano?

Fueron dos pequeñas magdalenas de Proust disfrazadas de estrellitas. ¿Cuántos años hace que no te rondaban el sueño dos luciérnagas?…Creías que en tu estado será imposible pasar el mejor veraneo de tu vida. Sin embargo, cuando caíste derrengado sobre la cama y apagaste la luz no estabas tan convencido de que la cosa vaya a ser para tanto. Mientras sigas entreteniéndote en esas chorradicas, la nave va.

Tratando de volver al mundo

Este mundo tan disparatado te ha dejado tan calvo como a Varoufakis, aunque no tan perjudicado...

Este mundo tan disparatado te ha dejado tan calvo como a Varoufakis, aunque no tan perjudicado…

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Entre la sopa en que nos baña este cruel verano africano y los puñeteros pellizcos de tu enfermedad has decidido hacer como los reptiles, pero al contrario. En lugar de retirarte de la circulación e hibernar, te has plegado en un rincón de tu palomar a 25 grados y has desconectado para pasar como se pueda esta travesía del desierto. El verano es para la edad irresponsable. Desde que no te quedó más remedio que ser mayor sueñas que, cuando llega el sartenazo, sacas una enorme tijera y recortas del calendario hasta el otoño como mínimo. A hacer puñetas el verano, al menos a partir de los treinta grados. La gente ama el verano, quizás porque todos hemos sido felices chapoteando en el mar, en el río o en una piscina, o chicoleando con una niña bonita. No se lo puede amar cuando asomas la cara y un tirano invisible se te echa al cuello para ahogarte. Santo cielo, qué está haciendo la humanidad con su clima: que te paren el mundo, que te bajas.

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En este ambiente tan delicioso arrecia tu enfermedad y esa atmósfera te convierte en un arpegio suelto que hace funambulismo por el pentagrama de la realidad sin saber si tocas pie o no. Como ciudadano de tu tiempo, tratas de comprender el mundo que te rodea, lees los periódicos, ves la tele, escuchas la radio. Como campo de batalla en el que tienes que luchar contra varios frentes, has de estar pendiente de pulmón, bazo, hígado, columna vertebral, uréter derecho y últimamente diecisiete pequeñas lesiones en el cráneo que, ahora que lo piensas, tal vez sean la causa de los disparates que alimentaron durante tantos años tu carro de títeres. Ahora, por primera vez en tu vida, te envuelven en una película de morfina para aliviar los dolores, y te alivian, pero también te duermen, y en ese estado de semiinconsciencia vas registrando de forma imprecisa los grandes asuntos de actualidad, que cobran protagonismo y se dan el relevo cada dos o tres días.

Recuerdas que al inicio de tu última crisis Sergio Ramos copaba la actualidad. El héroe tratado como un villano. De repente tomaron el relevo De Gea y Casillas, pero también Casilla,y Keylor Navas, como si a estas alturas de la historia del fútbol se hubiera descubierto que sólo se juega con porteros. De vez en cuando volvía a piar Ramos, provocando un nuevo cisma en el madridismo. Lo listo que dicen que es Florentino Pérez y los destrozos que puede hacer disparando con pólvora del rey. Saltó la ola de calor, como también la historia interminable de Grecia, Grexit, Tsipras, Varoufakis el enésimo rescate y el duelo entre los arruinados y los epulones avaros del Eurogrupo. Cuando parecía amainar la tormenta económica llamaba a la puerta otra ola de calor aún más severa. Cuando esta pasaba, Tsipras se ponía flamenco y acojonaba a la zona Euro con un referéndum. Anunciaban otra vez que subía la tensión y se disparaba la temperatura y finalmente tú, que intentabas escribir un post y caías abatido por el sopor ya no sabías si el mundo gravitaba sobre Casillas y los porteros/competencia que le amargaban la vida, sobre Ramos, sobre Grecia y su circunstancia, sobre la Europa herida, sobre las olas de calor o sobre Pablo Iglesias, que ya exige retrasar aviones y empieza a ponerse demasiado estupendo.

Tú lo percibes todo medio dormido. Se te empezaba a caer el pelo a raudales –otra vez- y aprovechando que ahora queda más progre y más moderna la llamada calva varoufakiana , te vas a la peluquería del Corte Inglés y pides que te rapen al 1 . Qué lío, qué locura. Finalmente, y esperemos que sea la última, Tsipras se envaina su arrogancia y la cosa se calma hasta que el mundo mundial vuelva a reventársenos por alguna otra costura.

Por què los medios no dejan de fermentar esta actualidad tan machacona. Tú no tienes apenas aliento para subir un nuevo post, y de vez en cuando algunas de tus buenas amigas te lo recuerdan amablemente. Caes en tu sopor diario y eliges para tu ejercicio de funambulismo el canal del National Geographic. Te duermes contemplando las vidas de unas ardillas y unas focas siberianas. Gracias a Dios siempre hay otros mundos, y están en este.

Aimez vous Brahms?

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