Archive for the 'Memorias de la radio' Category

Los Clamores a Martirio

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Aquella noche, Esmeralda Clamores regresaba a casa extenuada y algo deprimida. Ella no entendía de expresiones como Blue Mondays, pero conocía bien el sentir de la decepción y falta de ilusión del ser humano, y no digamos de la frustración de ser un artista no reconocida.

El reconocimiento a su obra se había esfumado desde que Carlos Herrera la encumbrara en el programa de Las Coplas de mi SER por esas tonaíllas improvisadas. Entonces España era una sola, y maldecía que nadie reparara en la brillantez de su espectáculo 17 pitorros de España, con vedettes coordinadas en una coreografía de las 17 comunidades autónomas de este país plurinacional, país de países o nación de naciones. Expresiones con las que a todos los pogres se les llena tanto la boca.

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Le dolían los pies tras pescar una vez más una pequeña paga del Tony 2 de Madrid. Ese bar en pleno barrio de Chueca pegado a un gran piano de cola donde folklóricos como ella, no debidamente encumbrados a su juicio, chorreaban arte español por su garganta, con fenómenos improvisadores al piano. El manager del Tony 2 tampoco había accedido a la contratación de sus 17 vedettes para su espectáculo. Los asistentes, ebrios en su mayoría, se desternillaban con su versión de Little Flag a la vera de los teclistas. Esmeralda sabía que era un éxito, pero le enfadaba terriblemente que un arte tan sublime se ahogara entre copas de gin tonics y manos deslizándose por debajo de las faldas. Era indigno.

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Abrió la nevera, aprovechó unos huevos que puso a hervir, abrió una lata de tomate natural, sacó las yemas, y las mezcló junto al tomate y otras latas de atún, alcaparras y un bote de mayonesa – ea, encima del cachondeo, querrán que una además luzca figura como Penélope Cruz -. Se sentó en la mesa redonda frente a la TV, reposando el plato en el hule tan limpito que conservaba de las giras de la radio con Carlos. Era el presente de un fan de Cuéllar, y en él se esbozaba el concepto de los 17 pitorros. Encendió el electrodoméstico de cátodos, pues nunca accedió a cambiar a una TV plana, otra ofensa que derrumbaría a sus 17 vedettes comunitarias, debidamente vestidas en su bandera autonómica y que adornaban el salón reposando sobre el televisor. Y cambiando de canal, se topó con La Noche en 24h, informativo dirigido por ese chico tan guapo y correcto que es Sergio Martín, su sección de “barra cultural”.

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Había una mujer mu guapa y folklórica. La entrevistaban a razón de su próxima actuación en el Circo Price. Vestía estupendo, lucía sonrisa de dentadura de anuncio, adornaba su moño con una peineta de las de antes, y contaba curiosidades de su espectáculo. Hablaba de la copla, y de su trabajo de convertir este arte en Yastandar. Perpleja, dejó caer su tenedor encima del plato, y gotitas de tomate se adueñaron de la pantalla del televisor y su guatiné. También del hule, claro está. Inmediatamente cogió el móvil para llamar a Samuel, su único sobrino sensible que aún creía en su arte, y a quién acudía para las dudas del inglés.

  • Samu, pon el canal 24h hijo
  • Enseguida tía Esme
  • ¿ves a la folklórica?
  • Sí, tía, claro que la veo
  • ¿y qué significa Yastandar sobrino?

Samuel le pidió que le dejara escuchar. Al rato, volvieron a hablar.

  • Tía, es Martirio, la coplera moderna, y habla de Jazz Estándar. Quiere cantar las coplas en inglés. Por ejemplo “La bien pagá” la canta como “Paid so well”….

El sobrino continuó hablando solo, mientras su tía Esmeralda Clamores había roto a llorar… Pero Samuel entendió perfectamente el motivo de tanta tristeza; su tía ya le había comentado con anterioridad que ella había recuperado el coraje artístico, porque España se rompía, y más que nunca necesitaban de recursos culturales como sus 17 pitorros. Este revés de corroborar que aupaban a una folklórica que popularizaba lo que ella había ya innovado, traducir las coplas al inglés, en los 90, y nada más y nada menos que en La Cadena Ser, era demasiado hasta para su entusiasta tía Esmeralda Clamores.

  • Bueno, tía, no llores más. Además, seguro que no hallarán traducción posible para los 17 pitorros de España, ni tampoco para el botijo que lo sustenta. Duérmete y mañana te llevo el desayuno a primera hora para darte un beso y animarte.

Tratando de volver al mundo

Este mundo tan disparatado te ha dejado tan calvo como a Varoufakis, aunque no tan perjudicado...

Este mundo tan disparatado te ha dejado tan calvo como a Varoufakis, aunque no tan perjudicado…

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Entre la sopa en que nos baña este cruel verano africano y los puñeteros pellizcos de tu enfermedad has decidido hacer como los reptiles, pero al contrario. En lugar de retirarte de la circulación e hibernar, te has plegado en un rincón de tu palomar a 25 grados y has desconectado para pasar como se pueda esta travesía del desierto. El verano es para la edad irresponsable. Desde que no te quedó más remedio que ser mayor sueñas que, cuando llega el sartenazo, sacas una enorme tijera y recortas del calendario hasta el otoño como mínimo. A hacer puñetas el verano, al menos a partir de los treinta grados. La gente ama el verano, quizás porque todos hemos sido felices chapoteando en el mar, en el río o en una piscina, o chicoleando con una niña bonita. No se lo puede amar cuando asomas la cara y un tirano invisible se te echa al cuello para ahogarte. Santo cielo, qué está haciendo la humanidad con su clima: que te paren el mundo, que te bajas.

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En este ambiente tan delicioso arrecia tu enfermedad y esa atmósfera te convierte en un arpegio suelto que hace funambulismo por el pentagrama de la realidad sin saber si tocas pie o no. Como ciudadano de tu tiempo, tratas de comprender el mundo que te rodea, lees los periódicos, ves la tele, escuchas la radio. Como campo de batalla en el que tienes que luchar contra varios frentes, has de estar pendiente de pulmón, bazo, hígado, columna vertebral, uréter derecho y últimamente diecisiete pequeñas lesiones en el cráneo que, ahora que lo piensas, tal vez sean la causa de los disparates que alimentaron durante tantos años tu carro de títeres. Ahora, por primera vez en tu vida, te envuelven en una película de morfina para aliviar los dolores, y te alivian, pero también te duermen, y en ese estado de semiinconsciencia vas registrando de forma imprecisa los grandes asuntos de actualidad, que cobran protagonismo y se dan el relevo cada dos o tres días.

Recuerdas que al inicio de tu última crisis Sergio Ramos copaba la actualidad. El héroe tratado como un villano. De repente tomaron el relevo De Gea y Casillas, pero también Casilla,y Keylor Navas, como si a estas alturas de la historia del fútbol se hubiera descubierto que sólo se juega con porteros. De vez en cuando volvía a piar Ramos, provocando un nuevo cisma en el madridismo. Lo listo que dicen que es Florentino Pérez y los destrozos que puede hacer disparando con pólvora del rey. Saltó la ola de calor, como también la historia interminable de Grecia, Grexit, Tsipras, Varoufakis el enésimo rescate y el duelo entre los arruinados y los epulones avaros del Eurogrupo. Cuando parecía amainar la tormenta económica llamaba a la puerta otra ola de calor aún más severa. Cuando esta pasaba, Tsipras se ponía flamenco y acojonaba a la zona Euro con un referéndum. Anunciaban otra vez que subía la tensión y se disparaba la temperatura y finalmente tú, que intentabas escribir un post y caías abatido por el sopor ya no sabías si el mundo gravitaba sobre Casillas y los porteros/competencia que le amargaban la vida, sobre Ramos, sobre Grecia y su circunstancia, sobre la Europa herida, sobre las olas de calor o sobre Pablo Iglesias, que ya exige retrasar aviones y empieza a ponerse demasiado estupendo.

Tú lo percibes todo medio dormido. Se te empezaba a caer el pelo a raudales –otra vez- y aprovechando que ahora queda más progre y más moderna la llamada calva varoufakiana , te vas a la peluquería del Corte Inglés y pides que te rapen al 1 . Qué lío, qué locura. Finalmente, y esperemos que sea la última, Tsipras se envaina su arrogancia y la cosa se calma hasta que el mundo mundial vuelva a reventársenos por alguna otra costura.

Por què los medios no dejan de fermentar esta actualidad tan machacona. Tú no tienes apenas aliento para subir un nuevo post, y de vez en cuando algunas de tus buenas amigas te lo recuerdan amablemente. Caes en tu sopor diario y eliges para tu ejercicio de funambulismo el canal del National Geographic. Te duermes contemplando las vidas de unas ardillas y unas focas siberianas. Gracias a Dios siempre hay otros mundos, y están en este.

Volando como Nils

Viste tan cerca a las grullas, que te dieron ganas de subirte a una de ellas e iniciar un viaje como el de Nils Holgersson...

Viste tan cerca a las grullas, que te dieron ganas de subirte a una de ellas e iniciar un viaje como el de Nils Holgersson…

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Era cuando Javier Capitán y tú estabais en el candelero, y os reclamaban para animar cualquier ceremonia de esas en las que inevitablemente hay que aguantar discursos. El evento en cuestión era una especie de premios naranja y limón que las Sudacas Unidas entregaba a las personalidades que ese año habían sido amables y comprensivos o, por el contrario, antipáticos y esquivos con sus reivindicaciones. Javier y tú ibais llamando a los galardonados, para bien o para mal, y estos, haciendo gala de un notable fair play y de sentido del humor, recogían su diploma y su trofeo. Os alternabais en ese protocolo mil veces repetido a partir de que se universalizó la entrega de los Oscar de Holllywood. Llamabais al personaje, le recibíais con una cuchufleta de vuestro repertorio, le dabais el engendro de rigor –una metopa, un cenicero, una bandejita, una estatuilla indescriptible, el catálogo de horrores conmemorativos es extensísimo- el galardonado agradecía la atención y a otra cosa, mariposa.

No todo era tirar de vuestras imitaciones, que también las dejasteis caer. Había que hacer de presentadores y animadores al uso, es decir, simpáticos, no histriónicos. Y tú perdiste los papeles. Parece que Fraga aquel año había sido sorprendentemente amable con las sedicentes sudacas, y se merecía el premio naranja. A ti te traicionó el subconsciente y ante el pasmo de la organización, de Capitán y del propio galardonado le otorgaste el limón. No pasó nada. Metida la patita, la sacaste, arreglaste el entuerto con una faena de aliño y la gente se rió más que si lo hubieras hecho bien. ¿Sentido del humor o simple sentido común?

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Invocas este recuerdo porque el Director de Emisiones y Continuidad de Canal Sur ha tenido que dimitir. ¿Su delito?: un fallo humano en la retransmisión de las campanadas de fin de año sustituyó siete de estas por dos spots publicitarios que se colaron de rondón en el tradicional protocolo. Parece que las siete uvas sustraídas eran fundamentales para la suerte colectiva de Andalucía. Primera uva eliminada: se va acabá el paro, quillo. Segunda uva: nos va a tocá er Gordo, pishita. Tercera uva: vas a triunfá en el amor, tío, de lo juro por mis muertos. Cuarta uva: vamo a tené una Feria y un Rocío que no se va a podé a aguantá. Quinta uva: la cosesha va a sé demasiado. Sexta uva: se va acabá con la corrución, digo. Séptima uva: se eliminan los impuestos, por la gloria de mi madre. Parece que lo que se les guindó a los andaluces que se quedaron compuestos y sin campanadas era el paraíso. Años atrás TVE mandó al ostracismo a Marisa Naranjo por cometer una fechoría parecida: ¡haber confundido las campanadas de los cuartos con los de las cuatro primeras horas del año nuevo!

Hay cosas que sencillamente no se pueden tolerar, ¿no?

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La ilusión, cuando no la superstición, es la droga más barata para amansar al pueblo. Lo piensas cuando cruzas andando la Puerta del Sol y ves las colas que aguantan impávidos los devotos de Doña Manolita, como si esta tuviera el monopolio del Gordo de la Lotería. Creemos que la sociedad de la información lo está desmitificando todo, pero hay zonas a donde jamás llegarán la razón ni la lógica. Lo ratificas viendo la rapidez con que ruedan cabezas responsables por un asunto, como de estas desdichadas uvas de la suerte, que no pasa de ser una torpeza convertida en anécdota.

¿O es que realmente creen los andaluces soliviantados que las uvas escatimadas iban a cambiar sus vidas?

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Tú hace tiempo que pasas de las uvas, y que sólo alimentas ilusiones pequeñitas, que se pueden cumplir y están al alcance de cualquiera, o ilusiones tan imposibles que son pura fantasía. Cuando viste el amanecer este último 1 de enero entre encinas, en medio de la escarcha que alfombraba el posío, tu ilusión era echarte a pasear al sol de la mañana y escuchar el crunch crunch del dibujo de la suela de tus zapatos al romper la virginidad del pasto helado.

Aún era rosado el tono de la nieve que corona Gredos, pero ya hacía horas que las grullas picoteaban por el amplio Valle del Tiétar, en busca de bellotas. Una de ellas se dejó aproximar tanto que te acordaste del maravilloso viaje de Nils Holgersson a bordo de un ganso y quisiste emularlo. Imaginaste entonces que, al igual que el protagonista del cuento de Selma Lagerlöff, te subías a lomos del ave y la grulla te llevaba volando a ver el mundo. Buena experiencia para comprobar lo poco que somos a vista de pájaro y lo conveniente que es hilvanar las ilusiones con lo que realmente queda a nuestro alcance. Volar y hacer volar a la imaginación, pero sin perder la perspectiva.

No será un verano cualquiera

Carlos Santos y su equipo de RNE, con los que has pasado seis fines de semana de verano tan a gusto...

Carlos Santos y su equipo de RNE, con los que has pasado seis fines de semana de verano tan a gusto…

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Haría muy bien el verano en seguir siendo caluroso ma non troppo. Pero no más, por favor. Lamentablemente, tras un comportamiento aceptable ahora asoma septiembre anunciando calores rigurosos.

Coincide además este latigazo térmico con los primeros efectos típicos de la quimioterapia, y de los que creías haberte librado. No los padeciste en aquellas primeras sesiones de año y medio atrás. Tuviste suerte. Ahora en cambio se juntan el calor y el puyazo de la química y te desloman. No es dolor, es simplemente sentirte de plomo, fatigado, incapaz de sacudirte la modorra y muy capaz, por el contrario, de pasarte la tarde tumbado en el sofá observando el vuelo de un mosquito y el atardecer ardiente sobre Madrid. La Cornisa Imperial de Madrid es ahora un alcázar asediado por el sol de poniente. La ciudad y tú, hastiados de verano ya por distintos motivos.

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Apenas has viajado, apenas te has bañado, ni en agua dulce ni en agua salada, casi no has paseado, has escrito poquísimo. Con razón preveías un verano insólito. Y sin embargo, no hay mal que por bien no venga, algo has ganado en él. Tu amigo Carlos Santos te llamó para hacer un papelín en el programa de verano que había de sustituir al No es un día cualquiera de Pepa Fernández en RNE y por primera vez en mucho tiempo te has quedado satisfecho de haber pasado buenos ratos ante un micrófono. Y de haber colaborado en un programa que ha tratado de huir de la vulgaridad y ha programado excelente música.

Además te has sentido útil. Y por si fuera poco, te has reído. A pesar de las circunstancias, no será un verano cualquiera.

Verano en Madrid. Días insólitos (1)

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27 de julio de 2014. Primera observación: aquellos otros veranos en los que cada despertar era una gozosa esperanza de aventura se esfumaron. Ahora los repasas con cierta alegría, porque ´la edad de la irresponsabilidad se te antoja un paraíso. Pero también con no menos escepticismo, porque ya no es igual, y no pasa nada. Te maravillaron como unos fuegos artificiales en la noche y se guardaron directamente en el álbum del recuerdo cuando explotaron fundidos en las tinieblas del pasado.

Tan ricamente. Cada día que pasa te atormenta menos la nostalgia. Ciertos avisos del destino, que acojonan cuando los ves de lejos, producen un efecto benéfico cuando hacen presa en tu carne. Ahora los veranos son otros: menos aventura, menos promesas, menos bulla, menos fantasía. Y no pasa nada. La pasión y los sueños van ahora por otros derroteros.

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El verano es la estación más apetecida por los que identifican este tiempo sólo con vacaciones. Tú prefieres verlo como tránsito necesario hacia el otoño. Pensar que dentro de un par de meses quizás hayan vuelto las lluvias y el pasto verde de los campos ahora yermos te lo alivia. El verano es para los muy ricos o para los muy pobres. A la medianía alérgica al calor, a las carreteras atestadas, a las aglomeraciones de gordos y gordas en carne viva e invasora o a toda playa donde tengas que defender tu parcela de toalla como si fuera tu vida, el verano cruel y despiadado que azota a España de la línea de Burgos para abajo os produce cierta alergia.

La esperanza es que miras todas las mañanas el salir de sol y compruebas que este despierta cada vez más tarde. Y que mientras el 21 de junio despuntaba bastante a la izquierda de las cúpulas de San Francisco el Grande, ya se asoma sobre torres y edificios que quedan muy a la derecha, camino de lo que en unos meses será el solsticio de invierno. Entiendes que este tránsito ponga tristes a los pueblos del norte, pero en España, tan sobrada de sol, a ti te gusta porque te consuela del implacable flagelo canicular.

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No es un verano cualquiera, y por tanto no rulas como en los anteriores. De vez en cuándo te preguntas qué atraerá más a los fieles de tu blog, si lo que tiene este de dietario o las historias inventadas que vuelcas en él. ¿Dónde estás, qué haces? –te preguntan algunos amigos- Otros años lo sabíamos por el Duende…La verdad es que viajas poco. Salvo volver a pasear a Miss Daisy, cinco días por Asturias, prácticamente nada. Te sujetan en Madrid algunas gestiones pesaditas, una obligada visita a talleres para pasar otra ITV y, los fines de semana, la llamada de Carlos Santos, que sustituye a Pepa Fernández como presentador de No es un día cualquiera de RNE y necesitaba tripulantes de tu perfil. Gracias. Un estudio de radio ahora te parece más estimulante que la playa de Formentor. Te permite romper el ostrakóm, aquella piececita de barro que los griegos enviaban a los que merecían la condena del ostracismo, que por algo se llama así. En un estudio de radio, lamentablemente, no hay chicas en bikini, pero tú sientes que los abuelos de ahora, además de acompañar a damas y hacerse cargo de nietos diversos, aún servís para algo más.

Y te animas.

(Continúa mañana)

 

De idas y venidas

El recién llegado Luis Gorgios, meditando sobre lo que se le viene encima...

El recién llegado Luis Georgios, meditando sobre lo que se le viene encima…

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Para mi buen amigo Luis Figuerola-Ferretti: quizás algunos capítulos te suenen de algo. Así reza la dedicatoria que escribió Rafael Martínez-Simancas en un ejemplar del libro que te envió. Se titula Sótano octavo, editado por Ediciones B. Supones que fue la editorial la que añadió Un testimonio valiente de cómo enfrentarse al cáncer, subtítulo elocuente, que no casa con el espíritu del Rafa que tú conociste hace veinte años en la SER, un tipo sutil, irónico, inteligente y además del Aleti, pero nada fanfarrón.Cuando hablasteis la última vez ambos bromeabais con este bichito incómodo que se os coló de rondón en el cuerpo y os amargaba lo suyo. Lamentablemente aún no has leído el libro, que a buen seguro te aprovechará y te provocará admiración, y no podrás comentárselo, porque Rafael murió hace dos o tres semanas. Siempre le quedan a uno cosas a las que llega demasiado tarde. Pena de verdad te da la muerte de Rafa, tan joven y tan lúcido, y rabia además te produce haber sido tan lento esta vez para no llegar a agradecer sus enseñanzas sobre cómo mantener el honor en la batalla.

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A uno le van curando los alifafes y se le olvida la tarjeta amarilla que le sacaron hace casi tres años. Por ejemplo, el bichito te mordió en la Dorsal 7, le bombardearon con radioterapia de la fina y ahora el tratamiento hace efecto y te vuelves a olvidar de la dichosa metástasis. Mientras tanto, amigos y compañeros de fatigas se van yendo discretamente, sin dar tres cuartos al pregonero. En el Hospital Sanchinarro Norte hay una especie de corredor donde te recostaban y te enchufaban la quimioterapia. Las tumbonas en las que te aplican los líquidos milagrosos, dos filas de enfermos enfrentados en su incierta suerte, le dan a esa galería un aire de sanatorio añejo que a ti se te antojaba como el de La montaña mágica. Lo que pasa es que la magia y los milagros unas veces funcionan, y otras no tanto. Ahí coincidías a veces con Juby Bustamante, acompañada casi siempre por sus buenísimas amigas Natalia R-S y Carmen Serra, que acudió alguna vez contigo a darte conversación mientras recibías tu dosis. Qué grandes personas. Desdichadamente Juby acaba de morir. Las ciencias adelantan que es una barbaridad, pero también llegan a veces tarde para lo que más nos interesa.

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Entretanto venía al mundo el primer varón de tu nietada, al que tu hija Isabel ha querido bautizarle con tu propio nombre. Isabel es una madre coraje de nueva generación, tenaz, hiperdeportista e inasequible a los desafíos del destino. Se metió en el paritorio tan tranquila como si fuera a la peluquería y salió de madre fresca y sonriente como si acabaran de hacerle un masaje. El resultado se llama Luis Georgios Paraskevopoulos Figuerola-Ferretti, no porque busque un record de nombre largo en el Guinness Record´s Book sino porque su padre es griego, su difunto abuelo paterno se llamaba Georgios y también merecía un homenaje y además tiene un segundo apellido compuesto y complicadito. O sea, no es un nombre por afán de epatar, sino por la misma globalización, que es muy suya.

La suerte del neófito es que llega a una casa donde sus hermanas mayores, de nueve y siete años, que empezaban a olvidar las muñecas, han descubierto que Luisín no es un muñeco de FAMOSA, sino de verdad, con sus huevillos y su pitilín. A este muñeco vivo hay que limpiarlo cada dos por tres, cambiarle los pañales, darle cremas, bañarle una vez al día y ponerle al pecho de mamá para que tome su rancho. Como es lógico, las dos niñas se disputan estas tareas, ilusionadas como están de ser madres a tan temprana edad.

Tú observas la escena con una cierta emoción, pegas el nuevo cromo del pequeño Luis en el álbum de tu estirpe, te imaginas enseñándole a dar cuerda a tus viejos juguetes de hojalata o contándole lo que es ser del Aleti y te sientes bastante feliz. El pálpito de la vida que pasa. No olvidas ni olvidarás nunca a los que se van, pero te regocijas por el que viene, tan inocente y lleno de promesas.

Mauricia Gormín, defensora de sueños baratos

Sueño barato nº 346: Observar aves en un lugar pintoresco  mientras meriendas un bocata de anchoas de Santoña  con pimiento morrón...Y sueños así, la tira.

Sueño barato nº 346: Observar aves en un lugar pintoresco mientras meriendas un bocata de anchoas de Santoña con pimiento morrón…Y sueños así, la tira.

Jerjes Díaz, investigador privado, abrió el sobre con la uña-abrecartas de guitarrista que cuidaba con tanto esmero y extrajo la carta que su secretaria le presentaba.

Muy Señor mío- leyó en su encabezamiento- Le ruego que lea detenidamente el encargo profesional que deseo cumpla escrupulosamente y de la manera más eficaz. Va en ello mi salud emocional, de modo que debe tomarse el asunto muy en serio. Gozo de una posición económica desahogada, por lo que le ruego que no repare en medios, aunque preferiría recibir un presupuesto de honorarios antes de ponerse a trabajar,

Vamos al grano. Desde hace meses me atormenta una voz que escucho por la radio y creo que en algún mensaje de televisión. Es la voz de un tipo joven, desdeñoso, sofisticado, de esos que parece que te perdonan la vida cuando habla. Se pone a contar cuadros y situaciones que sólo viven los multimillonarios, como si él fuera uno de ellos. Describe detalles del lujo, de la exquisitez y del elitismo que sólo los muy privilegiados pueden permitirse: tener un avión propio, islas en el Caribe, colecciones de arte con grandes firmas, coches de esos que se compran las estrellas del fútbol…El final de su mensaje es esta frase: NO TENEMOS SUEÑOS BARATOS. Es entonces cuando mi marido, que lamentablemente lleva cuatro años ya en una silla de ruedas, sale de su postración y grita enfurecido.

-¡Que se calle ese gilipollas!

Perdone usted, don Jerjes, por la salida de tono que le describo. Pero la verdad es que escuchar estos mensajes nos altera y nos saca de nuestras casillas, sobre todo a él. Mi marido ha sido hasta hace unos años un empresario hecho a sí mismo, que gracias a su trabajo y a su buena cabeza consiguió un cierto nivel de bienestar para toda la familia. Un ictus inoportuno cambió su vida, y ahora, como puede imaginar, esos sueños de los que hablan los anuncios le parecen una cruel ironía. Para colmo, la campaña la firma LOTERÍAS Y APUESTAS DEL ESTADO, que a nuestro juicio, no debería vender castillos en el aire, como son las posibilidades escasísimas de que toque un premio gordo que te cambie la vida, sino, por ejemplo, la posibilidad de cumplir una ilusión (por ejemplo, un viaje a París, pagarle una a carrera a un hijo, un coche no muy lujoso, aunque normalmente tampoco toca) y la seguridad de que, si no te cae un euro, estás ayudando a obras sociales, que también alegraría saberlo al que gastó su dinero en décimos o en apuestas.

Eso sería lo sensato, lo que no ofendería al personal cuando sonaran los anuncios. Pero se ve que hasta el estado piensa ya sólo como un nuevo rico. Cree que todos somos adoradores del becerro de oro, y que nuestro único sueño es imitar a los Albertos, a los Florentinos, a los Amancios, a las Koplowitz, al señor de Mercadona, a Messi, o a los futbolistas del Madrid que viven en La Finca. Todos a por sueños caros, todos a la felicidad por el consumo desaforado, todos ostentosos le must de Cartier, pata negra o etiqueta del mismo color. Y mire usted, perdone que le hable así, pero yo además de esposa de Fulgencio Mazo, pequeño fabricante de componentes electrónicos que ganaba su buen dinerito y en el que le ayudaba como secretaria, relaciones públicas y directora del departamento de comunicación, he procurado ser una buena ciudadana y una buena cristiana dedicando   muchas horas a visitar enfermos hospitalizados y residencias de ancianos a los que hay que hacer y servir la cena. No vea usted la cara que ponen cuando alguno de ellos escucha y entiende esa tontería de NO TENEMOS SUEÑOS BARATOS. Para ellos un sueño sería escaparse al estanque del Retiro y tomar el sol echando pan a los patos. Es baratísimo, pero no pueden conseguirlo. Y mientras tanto el majadero del anuncio esnobeándolos con un mensaje que, en el fondo, es un desprecio.

Señor Jerjes, perdone que me haya enrollado. Mi marido y yo deseamos que usted investigue el nombre de los autores de esa campaña de la Primitiva y el de los responsable de Loterías y Apuestas del Estado que la han aprobado. Deseamos ponernos en contacto con ellos para expresarles nuestro enérgico rechazo a la campaña y nuestra propuesta de que se cambie para no ofender a los muchos que tenemos sueños baratos o incluso gratuitos. Hoy mismo llevaré a mi marido, que es un gran aficionado a la ornitología a las Hoces del Duratón donde, mientras observamos las rapaces que anidan en esos riscos y escuchamos el fluir del río y el canto de las aves, merendaremos sendos bocadillos de anchoas de Santoña con pimientos morrones. Créame que este es un sueño bellísimo y sin embargo bastante asequible: contando media botella de Ribera del Duero, la gasolina el pan, las anchoas y los pimientos, no creo que llegue a los quince euros.

Además, y a pesar de que puede que este segundo encargo quede fuera de su ámbito de acción, le suplico que, si está en su mano, me facilite el nombre de algún sicario de su confianza por si debemos recurrir a él para quitar de en medio a estos manipuladores de la conciencia colectiva. Sabemos que esta solución no es la más deseable, pero a veces, entre sueños baratos e inocuos, también padecemos sueños exterminadores que nos hacen perder la cabeza. No se preocupe: si llegara a registrarse algún crimen, le garantizo que su nombre no aparecería por ningún lado.

A la espera de su conformidad y de una reunión para para acordar sus honorarios, le saluda muy atentamente

Mauricia Solano de Gormín, defensora de los sueños baratos


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